Un francotirador britanico salva a una familia de ser degollada por el ISIS

Un francotirador del Servicio Aéreo Especial británico (SAS) dio en el blanco en el momento preciso para salvar la vida a un hombre y su hijo de ocho años, a punto de ser decapitados por un terrorista del Estado Islámico. A 1.000 metros de distancia, cerca de la frontera entre Turquía y Siria, el militar disparó un tiro certero que evitó el asesinato de los dos rehenes, considerados “infieles” por los yihadistas por su condición chiita y condenados a una muerte planeada desde el momento en que se negaron a renegar de sus raíces.

El chivatazo de un espía iraquí a las fuerzas británicas sobre una ejecución planificada puso en alerta a las fuerzas especiales, que cuando llegaron al lugar se encontraron con el escenario del horror. Según relata el diario inglés Express, sobre el suelo yacían los cadáveres decapitados de varias personas mientras que el resto de los habitantes estaba siendo forzado por los yihadistas del Estado Islámico a observar los degollamientos públicos. “A través de los prismáticos, los soldados pudieron ver que los testigos estaban aterrorizados y muchos de ellos lloraban“, relata una fuente al diario Daily Star Sunday.

Un padre y su hijo de ocho años esperaban que llegara el momento de su muerte arrodillados y con los ojos vendados cuando, ya en manos de los terroristas, su verdugo caía con un disparo en la cabeza. Sus dos compañeros del grupo terrorista eran también abatidos a los pocos segundos. El autor era un francotirador de las fuerzas especiales que había actuado desde las afueras del pueblo con un rifle de calibre 50, a 1.000 metros del lugar elegido por los yihadistas para difundir el terror. La misma fuente explica que el grupo había descartado la posibilidad de usar un dron porque habría puesto en peligro las vidas inocentes de los testigos, forzados a observar la masacre.

El terrorista del ISIS que estaba a punto de matar al padre recibió un tiro en la cabeza y cayó abatido“, continúa. “Todo el mundo se miró, confuso. El francotirador derribó entonces a los otros dos hombres armados con tres tiros. Alguien del gentío acudió entonces hacia el padre y el niño, les liberó los brazos y les quitó la venda de los ojos“, relata. Ambos corrieron hacia la frontera con Turquía, donde finalmente fueron rescatados.