Terrorismo para incendiar Europa

OPINION

Santiago-perez-diazLos ataques terroristas contra dos soldados, ocurridos en Londres y París, han coincidido en el tiempo con unos gravísimos disturbios en unos barrios de inmigrantes en Estocolmo, que han durado varios días. Hace un par de semanas, un ciudadano marroquí que vivía enBarcelona, fue expulsado de España por haber desarrollado actividades contra la seguridad del estado. Conviene analizar estos hechos a través de una perspectiva no sólo nacional, sino también europea.

El brutal asesinato del soldado Rigby en Londres ha tenido que ser planificado para provocar el horror de los ciudadanos. La decapitación con un hacha y el asesino hablando con aparente tranquilidad y las manos tintas en sangre no lo hace cualquiera, por muy ideologizado que esté,si no ha recibido un entrenamiento psicológico adecuado.

Dos días más tarde en París, tiene lugar un ataque parecido, aunque sin las trágicas consecuencias del de Londres. En ambas ciudades ha habido ciudadanos que han salido enrabietados a la calle de manera espontánea contra los emigrantes.

La consecuencia política inmediata es que los partidos de extrema derecha en Europa se han puesto en pie de guerra para atacar a los gobiernos, sean de izquierda (como enFrancia) o conservadores moderados (como en el Reino Unido). Y, además, movilicen a un amplio número de ciudadanos contra los inmigrantes extranjeros, en buena parte musulmanes.

Estos dos hechos salvajes tratan de que se produzca una radicalización violenta contra los emigrantes, como la que, coincidiendo en el tiempo, ha ocurrido en diversos barrios de inmigrantes extranjeros de Estocolmo, sin que haya mediado, en este caso, ningún atentado. Se suponía que Suecia era un modelo de convivencia entre todas las razas y credos religiosos. (Aunque para los lectores de la novela negra sueca -tan de moda en los últimos años- esa convivencia presentaba grandes grietas desde hace tiempo, tal como han manifestado la afamada escritora de ese género Maj Sjöwall y su colega Jens Lapidus).

Estos sucesos forman parte de la guerra terrorista que los islamistas irredentos han decretado contra Occidente; como también lo han sido las bombas colocadas hace un mes enBoston. Y también ayudan de forma considerable a los enemigos y adversarios -partidos de extrema derecha, pero también países y grupos económicos con intereses my específicos- de que se fragüe de una vez una Europa unida en lo económico, lo social y lo político. No hay que olvidar esta clave.

Dentro de este panorama, no se ha comentado mucho en la prensa la expulsión de España de un ciudadano marroquí, Nuredin Ziani, que se venía dedicando a pronunciar discursos incendiarios -religiosos y políticos- en las mezquitas más radicales de Cataluña.

Ziani presidía una asociación islámica y ejercía un cargo en la Fundación Nous Catalans, que controla Convergencia Democrática de Cataluña, el partido que gobierna en la comunidad y que ha emprendido un proceso «soberanista» -es decir, independentista-, favorecido por algunas medidas de los anteriores ejecutivos, tanto de España como de Cataluña.

Aprovechando esos dos cargos, Ziani ha predicado las bondades que supondría la independencia para los marroquíes y musulmanes afincados en la comunidad autónoma. En algunos centros islámicos, se está creando un clima muy peligroso, que puede explotar en cualquier momento, cuando le interese a determinados intereses políticos.

Una mezcla, la del islamismo con el independentismo, potencialmente muy dañina.

Fuente : ateneadigital