Rafael Dávila «La independencia de Cataluña no tiene solución sino aplicamos la Constitución con todas sus consecuencias»

Si les digo que la actual situación del golpe de Estado llevado a cabo desde las instituciones catalanas y sus violentos guerrilleros de la calle no me preocupa demasiado, seguramente ustedes dirán que el general Dávila se ha vuelto loco. Podría ser. Antes del dictamen médico voy a explicarme y después díganme sin rubor si necesito una revisión.

Si uno tiene una gripe está claro que debe ir al médico; lo normal es que la cosa no pase de ahí. Si tienes una pulmonía el tema se agrava y la gripe pasa a segundo plano. Saldrás adelante con ayuda médica. Pero puede ser la cosa aún más grave y entrar en una dimensión incurable.

Ya sabemos que en medicina hay distintos pronósticos en función de la expectativa de cada caso concreto: Favorable o bueno, moderado o intermedio, grave, muy grave o reservado.

Diagnóstico para España: Muy Grave. Sin duda. Pero no terminal si se aplican ahora y en el tiempo las medidas adecuadas. Las hay. No es necesario inventar nada ni acudir a mayor investigación. No nos quedemos en el corto plazo que es donde estamos. Los independentistas trabajan el largo plazo. Esa es nuestra debilidad. Hemos abandonado nuestras armas que son las de todos los españoles. Las que abandonó desde un comienzo el legislador con el invento de las nacionalidades. Después vino todo lo demás. Los idiomas, las identidades, culturas inventadas, fueros y desafueros… Lenguaje, educación, seguridad, haciendas, todo lo abandonamos en malintencionadas manos y estas son las consecuencias.

Ahora podremos aplicar el 155, el 116 o la Ley de Seguridad Nacional. Seguirán. No es suficiente.

Hay que centrarse en medidas inteligentes y duraderas. Hace falta tiempo, pero estamos a tiempo y este es el momento. Trabajar en el futuro es educar, que es dirigir, encaminar, doctrinar, es decir, hacer todo lo que los distintos gobiernos desde Adolfo Suárez (incluido; de aquellos polvos…) abandonaron.  Es la única solución de futuro.

El golpe de Estado aún tiene cura, costosa, dura, incierta, larga y de enormes sacrificios. Hay que empezar ya. Para ello hay que llegar a un gran acuerdo entre los partidos nacionales. Claro que antes deben desvelar su postura. Creo que Sánchez es un problema para ello. Se porta de manera sectaria y solo hay que ver su ronda de consultas ante la violencia en Cataluña. O ver la actitud de su ministro del Interior. Ellos solos se definen, pero ellos no son el partido. El partido Socialista tiene el deber de ser más claro y contundente.

Si queremos que esto acabe, pensemos en el futuro, empecemos a ponernos de acuerdo en el tratamiento de este enfermo que se muere: España.

Acabemos ahora con la violencia, con rigor y sin miedo. Eso no será suficiente si no acordamos unas medidas a largo plazo para educar en la unidad, en el amor a España. Acordemos las más necesarias y urgentes: educación, enseñanza, seguridad, competencias, ley electoral, judicatura… lo malo es que son demasiadas cosas y el enfermo no puede esperar mucho.

Un pacto de partidos por España, por la unidad de España sería la solución. Yo, hoy, ante el egoísmo de los partidos políticos, no lo veo posible, así que ya medirán como acabamos con esto.

Los que quieren destruir España llevan años trabajando para ello. El resto, los partidos políticos consintiéndolo, es más yo diría que incluso facilitándoselo.

Es decir: esto no tiene arreglo. Que no sea aplicar la Constitución con todas sus consecuencias. Y después trabajar para el futuro.

A ver quién se atreve. Este de ahora no es el camino.

Los independentistas han ganado el presente y el futuro. Es culpa de todos.

Decía Vegecio en El Arte de la Guerra que en todo combate suele proporcionar la victoria no tanto el número y el valor instintivo como el arte y el ejercicio.

Adiós España.

Fuente: Blog