Pedro Pitarch”Voten el 26 de mayo”

Hasta el Nuncio sabe que el año 2019 se presenta tan complicado como incierto. Y no solo por su privilegiada mirilla sobre la estéril guerra abierta por Pedro Sánchez contra la hasta ahora imbatible baraka de Franco. No, me refiero a la pira de ruidosos acaecimientos agendados: juicio oral a los golpistas catalanes; juicios de Bankia; orgía de procesos electorales a tres niveles (municipal, autonómico y europeo y, quizás legislativo) y un largo etcétera.

Dará mucho juego el inédito ménage à trois andaluz con el que se pretende gobernar Andalucía en los próximos cuatro años. Porque el placer del “ménage” reside en el número tres utilizado a tope (me lo han contado, porque yo para ciertas cosas soy muy clásico). Pero el gozo de solo dos cada vez, es decir, juntos pero no revueltos, es un mecanismo ajeno a la acción colegiada de todo gobierno. Tal rollete del 3×2 traerá muchos fuegos artificiales.

Y luego el fenómeno Vox que está condicionando tanto la agenda mediática como la política. Curiosamente, los mismos que se apoyan en neocomunistas, separatistas y filoetarras para mantenerse en el poder desde Madrid, simultánea y agriamente critican a los que se apoyan en Vox para gobernar desde Sevilla. Aquéllos cuestionan la legitimidad de Vox, partido de derecha radical, como si éste hubiese salido de la voluntad de PP y C’s. No, llegó a la cámara porque lo votaron los andaluces. Y así lo hicieron porque mucha gente está harta de tanto “mamoneo”, mentiras, corrupciones y gastos superfluos además de, y sobre todo, la debilidad y tibieza del Ejecutivo en afrontar el separatismo. Son pues las políticas de Sánchez las que más avivan y amamantan el creciente radicalismo.

Pedro Sánchez parece dispuesto a hacer lo que sea para perpetuarse en el machito. Pero en tal empeño hay dos grandes obstáculos a soslayar o despejar. En primer lugar, necesita que se aprueben sus Presupuestos Generales del Estado para 2019 (PGE-2019), cuyo proyecto de ley se aprobó en el consejo de ministros de anteayer. Pero para que esas cuentas superen meramente las enmiendas a la totalidad, necesita reproducir la mayoría que le invistió que incluiría los votos de los separatistas catalanes (PDeCat y ERC). Y en ese afán está don Pedro. (Por cierto, previendo para 2019 un espectacular incremento de los ingresos del Estado de 20.000 millones de euros, ¿para cuándo deja el Gobierno la justa subida de las enjutas retribuciones de los militares?).

Y los separatistas siguen a lo suyo. Proclaman que no aprobarán los Presupuestos si no hay concesiones políticas; ya se sabe: autodeterminación, “presos” políticos, “exiliados” y todas las paparruchas amarillas de siempre. Eso no oculta sus ganas de exprimir a tope al Gobierno, es decir, a todos nosotros, para que afloje (aflojemos) la bolsa. De momento se han ofrecido ya casi 2.000 millones de euros de aumento en inversiones en Cataluña. Pero apuesto desde ahora mismo que, al final y cuando hayan estrujado el limón presupuestario, los separatistas catalanes votarán a favor de los PGE-2019. Porque, en definitiva, el inane Gobierno Sánchez es para ellos un chollo, en comparación con lo que podría salir de unas nuevas elecciones generales.

Y, en segundo lugar, está el obstáculo doméstico. La oportunidad de Sánchez para meter su cuchara en el perol socialista andaluz, que le brinda la salida de Susana Díaz del Palacio de San Telmo, entraña mucho riesgo. Con Susana todavía controlando el PSOE-A y enrocada en su postura de jefa de la oposición, sería suicida que Sánchez abriera este frente estando tan cerca la megacita electoral del 26 de mayo. Llegar a ese día con el PSOE abierto en canal sería el golpe de gracia a las aspiraciones personales y políticas del inquilino de la Moncloa. Sería su propio fin de ciclo. Así es que o deja el tema para más adelante o intenta “comprar” a Susana para que se vaya por su propio pie. En todo caso, la remoción a frotamiento duro de Susana habría de venir, en su caso, de abajo arriba.

Por tanto, a Sánchez, maestro trapacero, le podrían salir sus planes para alargarse en la Moncloa hasta 2020 cuando, previsiblemente, ya tenga a España hecha unos zorros. Solo hay algo que, dentro de la ley (otra cosa no propugno), desbarataría fulminantemente su propósito de estirarse: que la megacita electoral del 26 de mayo fuera la gran debacle del PSOE sanchista. Entonces sería su propio partido quien le obligaría a disolver el parlamento y convocar elecciones generales. No lo olviden. Lo pido con cuatro meses de adelanto: el 26 de mayo vayan todos a votar. El voto en el marco de la ley es la gran fuerza de la Nación.

Fuente: Blog

2 Comentarios

Artículo leído
  1. NO LE VOTEN dice:

    Lo que quiere decir el ex general es que “Voten pero vótenme a mi que me voy a presentar por VOX”. Su blog se ha convertido en un panfleto publicitario de esta formación política.

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