Pedro Pitarch”Nunca que yo recuerde”

Nunca ―que yo recuerde―, la formación de un nuevo Gobierno había suscitado tan generalizado rechazo. Claro que tampoco nunca ―que yo recuerde―, la aritmética que lo ha posibilitado fuera el producto ilícito de una grosera estafa del investido presidente a sus votantes. El repudio no proviene de los pactos en sí, sino de hacerlos con quienes Sánchez, cuando pedía el voto, afirmaba repetidamente que nunca se coaligaría (podemitas) o negociaría (separatistas). Si hubiera habido sospecha previa sobre tal engaño, seguramente este PSOE sanchista nunca habría pasado, el 10-N, de los 70 escaños.
Tampoco nunca ―que yo recuerde― se haya formado un Gobierno tan hiperinflado: 1 presidente, 4 vicepresidentes y 18 ministros rasos. Total 23. Parece norteafricano. ¡Ah!, y eso son los premios gordos. Porque a partir del primer consejo de ministros, previsto para el próximo martes, empezará la pedrea: secretarios de estado, subsecretarios, secretarios generales, directores generales, subdirectores generales, asesores, “fontaneros”, cargos en empresas públicas y organismos autónomos, y el cervantino “lo que afanare”. Una lotería tan sobrada que, posiblemente, a cada uno de los “sans-culottes” podemitas les toque alguna sinecura. Parece una escena cinematográfica de piratas repartiéndose el botín tras el saqueo de un barco. Nave que, en este caso, somos nosotros.
En Defensa repite Margarita Robles. Y mi amigo Julio, el agudo y castizo telegrafista jubilado, me recuerda que “más vale malo conocido que bueno por conocer”. El JEMAD, por tanto, debe estar saliente del convento. Mejor para él, porque así no se verá obligado a seguir tratando oficialmente con quien, desde hace muchos meses, no tenía trato. Cuánto sentirá doña Margarita que todavía no haya ninguna mujer, de empleo TG/Alm, para nombrarla JEMAD. Pero, ¡ojo!, que el próximo podría ser uno de los JEM,s salientes.
En medio de la farsa, la judicatura se reconfirma como heroica defensora del estado de derecho y valladar frente a los desvaríos de separatistas, criptonacionalistas y neocomunistas que tanto proliferan últimamente. Incluso en el nuevo Gobierno y en la mesa del Congreso. Junqueras ha perdido el escaño que le atribuyó alegremente el parlamento europeo, y se queda en la categoría de convicto separatista y malversador. Y Puigdemont y comparsa, que tomarán próximamente posesión de sus escaños en Estrasburgo, son objeto de suplicatorio del TS para revocar esa función.
Por otra parte, previas resoluciones/autos del TSJC, la JEC y el TS, la Junta Electoral Provincial de Barcelona ha despojado al histriónico Torra de su acta de diputado, adjudicándosela al siguiente de la lista. Consecuentemente, a pesar de la complicidad de Torrent ―quien está haciendo méritos para ir al trullo―, el “exmolt” ya no es diputado autonómico sino un okupa parlamentario; sus acciones como cargo público serán nulas de pleno derecho. Por ello, es de esperar que Sánchez respete al poder judicial, suspendiendo la entrevista (entre supuestos “presidentes”) con Torra, que ambos planeaban. Tendría su guasa que tuvieran que ser los Mossos quienes desclavaran a Torra de su escaño. Mayormente para evitar que lo tenga que hacer la Guardia Civil.
Nunca ―que yo recuerde―, se dio tamaña ópera bufa en el chiflado escenario político español.
Fuente: Blog

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