Otros presupuestos con gasto militar brutal y antisocial

Hace unos días se presentó por el Gobierno en el Congreso de los Diputados el proyecto de presupuestos generales del Estado, al parecer negociado con Podemos. Este documento marca la línea política que pretende llevar adelante el Gobierno en 2019, nada novedoso respecto al militarismo previamente pactado entre PP y PSOE en los presupuestos de anteriores legislaturas.

Nos hemos esforzado por adelantar lo antes posible la estimación del gasto militar que el Gobierno del PSOE y sus socios pretenden consolidar (y aumentar). Lo hacemos con el fin de aportar algunos elementos al análisis tanto de los colectivos antimilitaristas como de otras sensibilidades sociales afines.

Queremos presentar en primer lugar una tabla completa de las distintas partidas que hemos detectado como gasto militar indiscutible. Para ello hemos usado como fuente principal los propios documentos del proyecto de presupuestos publicados por la Secretaría de Estado de Presupuestos y Gastos, del Ministerio de Hacienda, en su página web, tanto en las tablas económicas como en sus memorias de objetivos, donde muchas veces se especifican objetivos económicos detallados que arrojan gasto militar o colaboración con lo militar, y que las tablas económicas, más rígidas en sus capítulos, no contemplan con tanta claridad.

Además, en otros casos en los que no ha sido posible conocer directamente el gasto aplicado a determinada actividad militar pagada desde otro ministerio, hemos acudido a otras fuentes, como convenios de colaboración (que a veces consignan cantidades, como por ejemplo, el RD 1097/2011, de 2 de Julio, actualmente en vigor, que aprueba el convenio de colaboración de la UME con el Ministerio de Agricultura y señala nítidamente que el pago de la actuación UME se abonara por el Ministerio de Agricultura, o el Convenio SEPE/MIDEF de BOE 301 de 14 diciembre 2018, que consigna 6 millones de euros, con cargo partida 19.101.000-X.401 y que pagara el Ministerio de Trabajo, o los gastos por transportes plurianuales del Ministerio de Defensa que aparecen aprobados en el BOE de 12/11/2014 y ha sido prorrogado para ejercicios posteriores. En otras ocasiones nos ha sido imposible siquiera realizar una estimación razonable, con lo que nos hemos conformado con consignar el concepto pero sin establecer partida.

Por último, hay un gasto estimado, el relativo a los constantes aumentos del gasto previsto que destacan las ejecuciones de gasto publicadas por la IGAE y que, en la media de los últimos diez años viene a suponer más del 34% en conjunto (con un porcentaje mucho mayor en los últimos cuatro años del PP), a los que hay que sumar otras partidas que se suelen pagar fuera de presupuestos, como son la inmensa mayoría de los gastos para operaciones militares en el exterior, los intereses de la deuda anterior imputable a lo militar y pagada con los presupuestos de este año, así como la parte proporcional de la deuda que se necesitará contraer este año para financiar el propio gasto militar, dado que los presupuestos generales del estado son deficitarios en más de 120.000 millones de euros que habrá de pagar contrayendo nueva deuda.

Hay que advertir, por ello, que los datos que se ofrecen arrojan una parte clara, más otra estimada (siempre a la baja en nuestras estimaciones para pecar más de recatados que de exagerados), lo que comporta finalmente una cantidad de gasto militar probablemente inferior a la realmente existente, pero suficientemente clarificadora de lo que supone este gasto y sus múltiples dimensiones.

1 Tabla del gasto militar detectado

Pasemos, sin más preámbulo, a presentar la (extensa) tabla, que por su enorme extensión enlazamos para desplegar en un pdf, pinchando a continuación:

2 Datos destacados

El gasto militar español supone, con arreglo a la tabla anterior, al menos 31.830,82 millones de euros destinados a alimentar y consolidar el militarismo, en sus múltiples facetas y estructuras, del Estado español.

Este gasto implica un gasto diario de 87,2 millones de euros, es decir, 3,63 millones de euros por hora.

Esto implica 727,89 euros por persona/año en pago al fortalecimiento del militarismo español. Cada barra de pan, cada kilovatio de electricidad, cada litro de agua o cada hora de trabajo desarrollado por la ciudadanía tributa para conseguir ese impuesto de sangre al militarismo.

SI tenemos en cuenta la suma del gasto militar y de las instituciones de control social, la suma es mucho más abrumadora, 38.138.30 millones de euros, 104,48 millones de euros al día, 4,35 millones de euros al día y 872,13 euros al día por persona.

Otra característica de nuestro abrumador gasto militar es su opacidad y ocultación deliberada, tarea en la que se han esmerado PSOE y PP con especial empeño y con la colaboración pasiva del resto de las fuerzas políticas de la poliarquía e8spañola.
En el presupuesto de 2019 resulta que del presupuesto consignado en los PGE y repartido por los distintos ministerios, resulta que 9.263,81 millones de euros se encuentran fuera del presupuesto del Ministerio de Defensa, muchas de ellas dispersas en la mayoría de los Ministerios y disfrazadas de forma sibilina para dificultar su localización.

Esto supone que el 50´2% del gasto militar presupuestado está oculto fuera del propio Ministerio de Defensa y se gestiona desde otros lugares.

La cifra es mayor si acudimos a la suma del gasto presupuestado más el que se sabe que se contraerá pero no se ha presupuestado, como ocurre con el sobregasto que constantemente, en todos los ejercicios de los que se tiene noticio, realiza el Ministerio de Defensa (una media de más del 30% si tenemos en cuenta los diez últimos años, sobre el gasto presupuestado) así como las partidas plurianuales con pago este año, los gastos que se contraerán durante 2019 para operaciones en el exterior (según palabras de responsables ministeriales al menos las mismas que en 2018, al haberse prorrogado todas las operaciones en marcha por un año más) y la imputación de la parte proporcional de intereses de deuda a abonar este año sobre la deuda presupuestaria de anteriores ejercicios.

Si tenemos en cuenta toda esta partida, e gasto oculto ocupa la cifra escalofriante de 15.922,12 millones de euros, un 63,48 % de gasto oculto, cantidad que aumenta al 71,22% si computamos todo el gasto militar.

Parece intolerable que algo más de siete de cada diez euros del gasto militar se encuentren ocultos, opacos, sustraídos a la opinión pública. Muestra a las claras la falta de soberanía en esta materia y la ilegitimidad del gasto militar así opacado cuando los recortes de políticas sociales son tan evidentes.
Si tenemos en cuenta la composición de las partidas de gasto militar del Estado, resulta que el presupuesto del Ministerio de Defensa únicamente permite financiar el gasto militar total por 105 días, debiendo acudirse al oculto en otros ministerios para financiar otros 106 días, al gasto extrapresupuestario para completar otros 87 días y acudir a deuda pública para complementar los siguientes 67 días necesarios para completar el gasto de los 365 días del año.

3 Distribución del gasto militar

Como hemos explicado, el Gasto Militar se descompone en cuatro grandes apartados:

  • El Gasto consignado en el Ministerio de Defensa y que gestiona éste directamente.
  • El gasto consignado en otros Ministerios y capítulos del presupuesto ajeno a Defesa y que se libra y gestiona desde otros lugares
  • EL gasto que no se consigna en los PGE y se contrae por medio de compromisos extrapresupuestarios, principalmente para pago de operaciones militares en el exterior, pago de intereses de la deuda contraída en ejercicios anteriores, ampliaciones de créditos que suman como un sobrecoste recurrente (de más del 30% del gasto presupuestado por el Ministerio de defensa de media en los últimos 10 años) y que en realidad es gasto que se sabe de antemano pero no se quiere meter en el presupuesto, y las partidas por compromisos plurianuales que tampoco se contemplan en el presupuesto del Ministerio de Defensa.
  • La prorrata del gasto militar respecto del coste de la deuda a contraer por el Estado para paliar el déficit de los PGE.

Este gasto militar v a suponer un ligero aumento del, casi siempre en aumento, gasto militar previo.
SI contemplamos el gasto militar del Ministerio de Defensa y de los demás Ministerios, dicho aumento llegará al 3,16 %, pero aumentará hasta el 6´38 si contamos con los gastos extrapresupuestarios que se estiman, y hasta el 7,57% si contamos con la deuda necesaria para abordar el pago de todo el gasto militar previsto.
Ello supone un 2,09% del PIB español, una cifra escandalosa que aumenta si sumamos a ésta la cantidad destinada a aparatos de control social.
En el cuadro siguiente (en millones de euros) se observa esta evolución en los últimos tres años:

La composición de este gasto hace cómplices de la perpetuación de esta tremenda mancha de tinta de calamar a todos los ministerios que, de una u otra manera, participan en el mismo.
Teniendo en cuenta en gasto distribuido en los diferentes programas de los PGE, 18.425,08 millones de euros, es decir, el gasto sin contar con los gastos extrapresupuestarios y la deuda, encontramos que este se distribuye conforme al siguiente cuadro:

Es importante comprobar esta distribución que implica en el gasto militar a una significativa cantidad de ministerios y organismos ajenos al ejército.
SI sólo tenemos en cuenta el gasto militar consignado en partidas fuera del ministerio de Defensa podemos comprobar además la importante implicación de los diferentes ministerios aparentemente ajenos a la política militar, en las políticas militarizadoras.

Se lleva la palma el Ministerio de Hacienda, que además de los 39,49 millones de euros con los que financia diversas actividades militares como son los transportes del Ministerio de Defensa, programas de formación para el empleo destinados al reciclaje de militares, o el mantenimiento y adquisición de aviones y naves puestas al servicio del ejército para la gestión aduanera o para las actividades de inspección de la Agencia Tributaria, paga el déficit de Navantia (No sabemos la cuantía) así como las pensiones a militares y sus familiares por clases pasivas (casi 3 millones de prestaciones).

Este gasto conjunto supone un 19,6% del gasto militar presupuestario y un 38,8% del gasto referido a otros ministerios. Viene referido en su inmensa mayoría a las pensiones militares y el restante a los demás pagos militares presupuestados (es decir, con exclusión de las autorizaciones de créditos suplementarios y lo que se paga por SEPI que no sabemos cuánto es).

La importancia de este ministerio es mayor aún, porque de su mano está la aprobación de los créditos extraordinarios que implican un sobregasto sobre el presupuestado. Es un gran financiador de la defensa.

De igual manera es significativa la contribución del Ministerio de Interior tanto por las partidas destinadas a la Guardia Civil, cuerpo militar y con labores específicamente militares y securitizadoras, así como el material militar (así consignado en los propios presupuestos) tanto de la guardia civil como de la policía. Afecta al 16,4 del gasto militar presupuestario y al 32,5% del gasto excluido el de defensa.

Le siguen los Organismos autónomos militares, destinados a las prestaciones sociales y hospitalario-sanitarias de los militares y los exmilitares y sus familiares (ISFAS), a la investigación militar (INTA) y a la prestación de viviendas a militares, a la especulación (venta, permuta) y a la adquisición de infraestructuras militares y reinversión militar (INVIED), con un 18,58% del gasto militar fuera del presupuesto de defensa.

Detrás encontramos al Ministerio de Industria, que financia sobre todo inversiones para industrias militares y prestaciones de subvenciones a éstas, el Ministerio de Asuntos exteriores, que paga parte de las operaciones militares en el exterior y diversas participaciones españolas en organismos y alianzas militares y de seguridad, y detrás el resto de ministerios consignados, que abonan diversos pagos y prestaciones de defensa.

Todo ello no consigna, sin embargo, todo el gasto militar que se esconde en otros ministerios, porque Defensa y sus organismos autónomos reciben transferencias de los otros ministerios por lo que se llama “encomiendas de gestión” que se realiza desde éstos a organismos de defensa (práctica denunciada por el Tribunal de Cuentas pero que sigue realizándose con profusión), convenios especiales de colaboración, y subvenciones de diversos departamentos encubiertas.
Además de ello contamos con ingentes subvenciones a las industrias militares, algunas de titularidad o cotitularidad estatal, como las que ofrece la Junta de Andalucía a Navantia (empresa pública), o las que ofrecen a la misma empresa desde la Xunta de Galicia o a otras empresas del sector desde la Comunidad de Madrid u otras comunidades destacadas.

Por último, también existen pagos a estas industrias desde fondos europeos, como también a servicios destinados a la seguridad fronteriza (por ejemplo, el 70% de la nueva inversión en vallado de Ceuta y Melilla procederá de pagos de Europa), Frontex, subvenciones y apoyos a militares en el exterior, etc.

4 ¿Para qué este gasto?

No es preciso detallar mucho, ni es este análisis apresurado el lugar para hacerlo, para concluir que asistimos a un creciente proceso de militarización social, del que la consolidación de las estructuras militares son sólo una parte.
El presupuesto militar no lo es todo. Tan importante como éste es la cultura simbólica y los imaginario y “verdades canónicas” que nos lanzan desde los medios de adoctrinamiento de masas a fin de que las consideremos como parte de nuestra verdad, las espiritualicemos y nos resignemos a su fatal persistencia. Igual podemos decir del entramado de intereses financieros de la estructura militarista, de cuya salsa mojan en buena convivencia bancos, fondos especulativos, intereses estratégicos, grandes multinacionales, élites económicas y políticas, intereses mediáticos y el sinfín de apoyos esenciales del paradigma dominación-violencia propio del capitalismo.
Pero conocer el para qué se usa todo este entramado nos aporta la posibilidad de apuntar a complicidades y desencadenar luchas contra éstas.
Si miramos la propia estructura del presupuesto del Ministerio de Defensa encontramos una primera clave que nos explica cuál es la principal actividad ordinaria del militarismo español, que no es otra que pagar sueldos a los militares y perpetuar este clientelismo privilegiado.
Así se desprende de la distribución del gasto por capítulos de este:

Según esta distribución, se observa que la principal partida del gasto militar del Ministerio de Defensa más sus organismos autónomos, 5.033,16 millones de euros, el 49,6%, se destina al pago de sueldos. Es significativo, sobre todo, porque el capítulo siguiente, inversiones, se destina en su mayor proporción a pago de los carísimos programas especiales de armamentos (2.164,13 millones de euros) seguido de modernización de material militar principalmente.

Destaca entre ellos que la cantidad de 505,35 millones de euros se destinan a pagar prestaciones de reserva (hasta su jubilación) a los oficiales que no sirven en activo, como reservistas, y para comprar su silencio. Este sueldo brutal lo cobran estos militares innecesarios (desde el propio punto de vista militar) que lo pueden compatibilizar con otro salario en el sector privado. Un privilegio del que no goza casi nadie.

Descontada la segunda gran actividad militar (comprar armas) el gasto de personal del Ministerio de Defensa y sus organismos autónomos se aplica al 68,57% del presupuesto, mientras que lo que podemos considerar verdadera actividad ocupa sólo 1.527,69 millones de euros, el 14,7% del presupuesto.

No conocemos muchos más sectores en los que la actividad real abarque únicamente el 14,7% de su presupuesto y se pague además a un porcentaje importante de la gente para que no vaya al trabajo.

La distribución por programas de Defensa nos vuelve a mostrar la misma realidad y nos ofrece una visión de los programas que aparentemente abarcan la actividad militar.

Podemos destacar de este cuadro que sólo dos programas no cuentan con gastos de personal, precisamente los destinados a compra de armas, siendo así que el resto de programas pagan un considerable volumen de militares o funcionarios civiles, y e destinan a mutualismo, prestaciones sanitarias u hospitalarias a los milites, pago de reservistas, pago de burocracia, funciones de control interno y formación militar, con una cantidad nada despreciable destinada al espionaje del CNI. Los programas de “actividad” son mínimos.

Lógicamente el presupuesto militar tiene truco, porque, como hemos dicho antes, gran parte de su actividad y material se pagan fuera del Ministerio de Defensa, en los otros ministerios.

Así por ejemplo, contamos con la inestimable colaboración del Ministerio de Interior, que ocupa una gran cantidad de gasto, principalmente el de personal (también con una ratio exagerada) y la actividad de la guardia civil, especialmente intensa en el control de fronteras y en el despliegue de las políticas de control social desplegadas por el Estado. También la Guardia Civil participa de las operaciones en el exterior.

La inmensa mayoría de la actividad y financiación de las operaciones en el exterior (excluidos los sueldos de los más de 3.000 soldados desplegados en ellas y mas de 150.000 desde el inicio de la participación española en estas actividades de injerencia militar) se paga desde fuera de los presupuestos militares, principalmente desde el Fondo de Contingencia. La razón no es otra que encubrir esta partida y ocultar la enorme complicidad del ejército español en una geopolítica del desorden y de la imposición militar. España participa actualmente en 18 escenarios militares y conflictos internacionales y es uno de los principales contribuyentes mundiales, bajo paraguas OTAN y UE principalmente, por estos conceptos, lo que a su vez le sirve al interés estatal en demostrar la eficacia del armamento español y en conseguir encargos para la industria militar española, la séptima del mundo.

Desde las clases pasivas se financia nada menos que el pago de 2.250.397 pensiones a exmilitares y sus familiares, lo que equivale a un gran peso cautivo (también voto) de beneficiarios extra del militarismo. Si sumamos a ello el de los efectivos que componen el personal militar y el personal de la guardia civil, así como sus beneficiarios, las complicidades directas y el voto cautivo del militarismo alcanza los 3.000.000 de personas, un peso desmesurado.

Se financia desde el Ministerio de Asuntos Exteriores una parte de las operaciones militares en el exterior, por importe superior a 188 millones de euros de los más de 1200 que costará durante 2019 este intervencionismo militar ante el que tan acrítica se muestra la sociedad.

Por su parte, ministerios enfocados a la cultura ofrecen apoyo institucional al laboratorio de ideas “Fundación Real Instituto Elcano” u otras organizaciones de pensamiento militar, o se financia la rehabilitación de patrimonio militar (45 intervenciones previstas este año) o del Salón de Reinos del Museo del ejército.

Otros ministerios, aparentemente inofensivos están implicados en la promoción del espionaje militar, como ocurre con la financiación de los 25,55 millones de euros, a cargo del de Transición Ecológica de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), cuyo 19 % del personal y de la actividad es de índole militar conforme al Real Decreto 2229/1978, y la Orden del Ministerio de la Presidencia de 9 de diciembre de 1999 (BOE de 17 de diciembre de 1999) o los 150 millones pagados desde el de Industria y Comercio, que paga el Satélite militar Paz-Ingenio.

También ministerios “inofensivos” como el de trabajo o el de bienestar social pagar el apoyo a las operaciones militares del índico y de Mali, aportando, en el primer caso, barcos operados por el Ministerio de Defensa y, en el segundo, uno de los buques medicamentalizados aparentemente al servicio del salvamento marítimo.

Por su parte, ministerios como Economía y Agricultura pagan también aparatos militares cedidos al ejército aparentemente para que ejerzan en su nombre las tareas de inspección pesquera y aduanera, mientras que el de Hacienda cede helicópteros y aeronaves operadas por Defensa y la Guardia Civil en teoría para las labores de inspección de la Agencia Tributaria.

Y todo ello sin olvidas otras actividades como el pago del despliegue de la UME en incendios para los que no hay al parecer suficientes recursos civiles y sobran en lo militar.

5 Haciéndonos preguntas

Todo un elenco que nos permite hacernos preguntas de diversa índole como, por ejemplo

  • ¿Es sostenible un gasto militar que genera, año tras año, deuda impagable? ¿Es una deuda ilegítima?
  • Es admisible la participación en la financiación de las políticas militares de casi todos los ministerios y la transversalización de éstas políticas a todas las esferas sociales?
  • ¿Es éticamente sostenible una política de compra de armas como la emprendida por España?
  • ¿Es aceptable un gasto de más de 500 millones de euros para pagar una reserva de personal inservible al que se pretende tener en sus casas o trabajando a su vez en el mercado civil?
  • ¿Es lógico que la principal actividad de una política pública consista en pagar sueldos y prestaciones sociales, sanitarias y asistenciales sin otro contenido?
  • ¿Es admisible contar con una estructura militar abrumadoramente sobredimensionada y con un número de efectivos y mandos militares desmesurados que consume la inmensa mayoría del presupuesto y que tienen una función en realidad simbólica y ornamental?
  • ¿Forma parte de los ideales de una sociedad practicar el intervencionismo militar y ejercer una política de defensa de injerencia militar y promoción de la venta de armas?
  • ¿Es aceptable participar en 18 conflictos internacionales, o empeñar los recursos públicos en programas de armamentos sofisticados, multimillonarios y enfocados a la “proyección militar” (Lo que antes se llamaba invasión)?
  • ¿Es sostenible no contar con recursos civiles para cubrir necesidades sociales y recurrir al ejército (y pagarlo desde otros lugares) para que militarice aspectos de la seguridad que nada tienen que ver con lo militar?
  • ¿Es justo mantener una política de defensa que detrae nada menos que un 2.1 % de PIB para sostener un enfoque militar que no se necesita y no defiende la seguridad humana?
  • ¿Quiere la sociedad resignarse a las políticas securitizadoras emprendidas por los aparatos del Estado y que suponen un ingente gasto en detrimento de necesidades sociales evidentes y cuya financiación se encuentra en retroceso y en entredicho?
  • ¿Necesitamos una estructura como el entramado militar y sus ramificaciones que nos empobrece año tras año y que alcanza en la actualidad algo más de 31.000 millones de euros al año?
  • ¿No es un verdadero agravio comparativo la existencia de este enorme derroche en comparación con las crecientes necesidades sociales desatendidas o despreciadas desde los dueños de todo?
  • ¿Podemos aspirar a desembarazarnos de esta locura?

Preguntas que pueden articular luchas y apuntar responsabilidades, complicidades, nudos gordianos que nos conducen al fatalismo.

6 ¿Saben los movimientos y las luchas sociales más activas esta dimensión del gasto militar?

La brutalidad de las políticas militares y el despilfarro de recursos económicos y de toda índole que supone esta realidad es una gran desconocida.
Tal vez es un lugar común que el gasto militar es excesivo, pero, por desgracia, el exceso en sí no motiva a la movilización y no es capaz de hacer ver a una sociedad dormida (y a veces plácidamente dormida) de qué manera este gasto militar es influyente, para mal, para sus vidas y expectativas, ni de movilizar a luchas sociales a las que, sin embargo, este gasto militar les influye decisivamente en un doble sentido: porque utiliza recursos que se detraen de necesidades sociales evidentes y porque los emplea precisamente en deteriorarlas.

Pongamos por ejemplo la insostenible evidencia de que el Ministerio de Transición Ecológica colabore al gasto militar aportando recursos para las labores de inteligencia y apoyo militar que serán usadas, entre otras cosas, para controlar el flujo de refugiados que pretende cruzar el estrecho empujados por los conflictos militares que contribuimos a generar, agudizar o enquistar gracias a nuestra política intervencionista, a nuestra venta de armas o a nuestra participación en las estructuras militares más abrumadoras que financiamos con cargo al Ministerio de Exteriores, al empuje a la industria militar del de innovación y de los de Industria y de Economía y Hacienda o con el Fondo de Contingencia, o colaborando gracias a los barcos aportados por el Ministerio de Agricultura y el de Seguridad social y bienestar a las operaciones militares en Mali y el Sahel , o a las del índico, de donde huyen las víctimas de nuestro mal gobierno.

O el caso de los cercenados derechos de vivienda cuando el INVIED especula con bienes inmuebles y con terrenos que podrían servir para un plan de emergencia habitacional.

O de la desastrosa gestión del patrimonio natural, en parte cedido al ejército que mantiene sus propios espacios naturales reservados pero pagados por todos, los contamina con sus acciones militares (léase el campo de entrenamiento de Bardenas donde diversos ejércitos afinan sus punterías con vistas a los bombardeos posteriores en escenarios de guerra, la sierra del Retín o las islas de su propiedad donde, según nos dicen, cuidan al ibis o a la foca Monje, como si no hubiera otras posibilidades conservacionistas más racionales).

O la persistencia de recursos hospitalarios militares y unidades especializados (por ejemplo la única unidad sanitaria NBQ-R es de carácter militar) mientras se deteriora la sanidad pública.

O la generación de una deuda abrumadora para comprar armas cuando las necesidades de garantizar, incluso por compromisos internacionales adquiridos con la firma de la Carta Social Europea, un mínimo vital a todas las personas y de luchar contra la pobreza quedan en papel mojado.

Podríamos poner muchos más ejemplos. Como botón de muestra creemos que son suficientes.
Hoy debería ser una de las prioridades de antimilitarismo reconectar con esas luchas y movimientos sociales para coordinar e introducir en las agendas compartidas la lucha contra el militarismo y, en particular, contra el gasto militar y la política de creciente expansión militarista.
Ejemplos de buenas prácticas no faltan, como los emprendidos por colectivos feministas donde la inspiración antimilitarista también aparece en luchas contra el desembarque de armas para la guerra, de colectivos sociales de toda índole contra los espacios militares en lo educativo, o de apoyo a las personas que huyen de la guerra.

Fuente: Grupo Tortuga

6 Comentarios

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  1. Anti sectarios dice:

    Estimado Sr. lo que no somos en EDM|Diario Militar es sectarios, todas las opiniones tienen cabida. Los pros y los contras de nuestra profesión, solo teme la opinion ajena quien no es capaz de defender su propia verdad.

    • Militarorgulloso dice:

      A parte de un copia y pega ajeno, no tiene ningun sentido, pero ustedes mismos, “no sectarios”, Un colectivo ANTIMILITARISTA es lo que es..

      • Es usted libre de expresar su opinion y si le caen bien o mal los antimilitaristas es problema de usted. En EDM|Diario Militar lo que no somos es sectarios, proporcionamos voz a todas las partes y que cada cual se forme su propio criterio.
        Los tiempos en los que la linea editorial de un medio solo abarcaban una única ideología han acabado, somos un país democrático y nuestro medio tiene a bien el tener dicho criterio muy en sus entrañas.
        Si no le gusta lo que lee, ya sabe “Ancha es Castilla” e internet aún mas.

    • sectario dice:

      No es que me caigan bien o mal los antimilitaristas, estamos en un estado de derecho y pueden opinar lo que quieran, es que es totalmente absurdo poner un panfleto antimilitarista en una pagina que se publicita como “selección de noticias exclusivamente militares” (lo antimilitar es lo contrario a lo militar) y publicita al partido MILITES (partido de ciudadanos uniformados).

      Y encima les estoy dando movimiento que esta esto mas muerto que un cementerio. No se ofendan tanto.

  2. Militarorgulloso dice:

    Publicando panfletos antimilitaristas (El Colectivo Tortuga los es, flaco favor le haceis a los militares o al partido “Milites” que publicitais, perdeis el norte.

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