Marcos Pérez «Mucho te quiero perrito, …»

El refranero español es extenso y muy rico en situaciones de la vida cotidiana, algo de lo que carecen otros idiomas con mas solera que el castellano y que dota a nuestra lengua de un plus en contextualización del que carecen como digo otros idiomas que gesticulan más e indican dichas situaciones mediante el lenguaje no verbal. Pero he ahí que el castellano si tiene estos maravillosos refranes que nos permiten decir mucho en pocas palabras gracias a la contextualización del mensaje y el entorno en el que se dicen. Asi podemos indicar que el partido político Podemos finalmente ha abandonado la defensa a ultranza que hizo su máximo dirigente Pablo Iglesias durante el anterior debate electoral en defensa de la paralización de efectivos militares a la edad de 45 años por condenarlos al desempleo de larga duración como consecuencia de sus escasos recursos académicos y laborales al haber pasado gran parte de su vida laboral en el seno de las Fuerzas Armadas, al menos dieciocho años de sus vidas laborales en un régimen segregado ajeno al Régimen General de trabajadores y al margen de la legalidad vigente laboral por el Estado que debía defender sus derechos fundamentales de igualdad de trato ante la Ley, pero no es así, es el mismo Estado el primero el vulnerar derechos fundamentales reconocidos en la Carta Magna.

Y como indico nuestro refranero popular es muy extenso y rico y ahora bien podemos decir que tanto a Ciudadanos como a Podemos les viene como anillo al dedo en dicho de «mucho te quiero perrito, pero de pan poquito» y ello es porque durante la anterior campaña electoral ambas formaciones lanzaron guiños muy descarados a los militares de la categoría de Tropa y Marinería y a sus familiares para acercarlos a sus candidatos. Pero una vez transcurridos los meses se ha demostrado que esa defensa a ultranza ha quedado totalmente deechada y abandonada. Era evidente que los electores militares que se decantaran por el PSOE o el PP ya tenían la respuesta por anticipado a sus demandas laborales, una negación absoluta y total de apoyo a regular laboralmente la carrera militar de los MTM. Pero ¿acaso han olvidado las formaciones políticas que nos encontramos de nuevo ante una nuevas elecciones en vista de la paralización actual y atomización del electorado?. Pues si eso es lo que parece, muchos han olvidado que una vez sacrificadas las demandas de los MTM por una cerrera militar digna, han abandonado a su suerte de nuevo y como era de esperar a quienes carecen de tutela legal y efectiva laboralmente hablando por parte del Estado, que es quien les vulnera sus derechos fundamentales de igualdad ante la ley.

Y sigiloso y agazapado en ese descontento general se encuentra Vox, el quinto en discordia, dispuesto a pescar en rio revuelto, liderados por aquellos que llevaron a efecto todas esas políticas de expulsión de compañeros de tropa y que cuando ostentaban algún tipo de responsabilidad militar, callaron y otorgaron en pro de sus propios intereses personales. ¡¡Asciende como puedas !!. Muchos ahora creen que esos «buenos compañeros» que antaño les abandonaron y se vieron obligados a firmar resoluciones de compromisos expulsando a MTMs, lo hicieron obligados por el malvado Estado y que ellos para nada estaban de acuerdo con dicha política de personal. Pero en realidad los mismos solo eran y son parte del engranaje orquestado por el Estado para mantener un Ejercito barato, una oferta laboral flexible en la que recortar desempleados cuando ellos quieran y una mano de obra cualificada pero sin derechos laborales que no moleste demasiado porque están sometidos al Código Penal Militar en tiempos de paz, al Régimen Disciplinario y a toda una maraña de resoluciones que desarrollan por ejemplo y niegan que exista el acoso laboral entre militares. Por lo visto es el único oficio de España que no está sometido a dicha lacra.

Las loas a la UME y a los militares en general, a lo sacrificado y abnegado de sus trabajos, etc. esconden la precarización real de sus condiciones laborales, la sustitución de bomberos forestales de las Comunidades Autónomas por la de soldados bomberos, soldados reparte panes, soldados que construyen escuelas y puentes, etc.  que «lo mismo les sirven para un roto, que para un descosio«, ocultando el gran problema de las Fuerzas Armadas, no encuentran su encaje en la sociedad. Por eso se creó la UME para poder en un momento determinado usar a esos ciudadanos en lugares donde la vida está en riesgo, pero sin las mismas consecuencias legales a nivel legal si fallecian en acto del servicio, porque carecen de la mayoría de coberturas legales y laborales de las que gozan el resto de ciudadanos. O sea ciudadanos de segunda categoría, muy honorables, muy ensalzados por unos pocos, pero que en caso de fallecer sus familiares se verían en serios aprietos para ser resarcidos por el deseso del mismo, ya que existe todo un entramado legal y administrativo que asegura la casi imposibilidad de filtraciones o denuncias por  la responsabilidad civil subsidiaria del Estado.