Marcos de la Cuadra «Cuando la Ley 8/2006 se incumple y solo te dejan las migajas»

El presente mes de mayo ha representado para los RED – Reservistas de Especial Disponibilidad la oportunidad de presentarse a las plazas de funcionarios de Arsenales la única oportunidad real de que se cumpla la Ley 8/2006, de 24 de abril con la reserva obligatoria de plazas para ocupar puestos en la AGE. Exigua recompensa a años de trabajos en las Fuerzas Armadas y reconocimiento de la vergonzosa política de personal de las FAS, que donde despide militares formados y acreditados para sus funciones laborales por cumplir 45 años, permite reincorporarlos al mismo ministerio en otras labores para las que no han sido formados, ni están acreditados por Defensa. Todo un sinsentido laboral, pero obvio en vista de que una ley de ambito estatal, intente obligar a la España de las autonomías a hacer lo que un ministerio venido a menos no consigue ni en la propia AGE – Administración General del Estado. Y no lo consigue porque el encaje legal del proyecto y modelo de desvinculación de los MILCOM y MTM con 45 años es un proyecto fallido, errado de perspectivas reales sociolaborales e incapaz de influir levemente en las administraciones autonómicas o locales para imponerles su visión segregadora por razón de edad, contraria a toda la legislación de rango superior tanto nacional como autonómica, pero que nadie se atreve a discutirles a las «vacas sagradas» de dicho ministerio por si se soliviantan las élites castrenses.

Y he ahí que están los RED en una guerra total entre el Ministerio de Defensa y su incompetencia, y la sociedad que a la vez teme que el ERE encubierto de un ministerio provoque una oleada de ciudadanos ex militares que cobran por estar en sus casas les cope las oposiciones y reste aun mas plazas a dicha sociedad, que se debate entre la lástima y el enojo de saber que los responsables del despropósito no pagaran peajes por su traición de abandonar a su suerte a los que fueron sus compañeros de viaje durante largas décadas. Esto no es Estados Unidos, ni lo será. La sociedad española tiene una memoria selectiva aun de lo que es la «mili» a tiempo completo, valorada y ensalazada por unos y denostada por otros que se vieron obligados a servir largos años o meses en una profesión que no querían porque tenían otras como ciudadanos. Los MTM que si la deseaban fueron desplazados y expulsados de sus puestos de trabajo por la desidia política y la connivencia de los militares que se creen gestores de dicha política de Defensa, afortunadamente hace décadas que ningún militar es Ministro de Defensa, sino las repercusiones serían terribles para toda la sociedad. Por lo que aun no sabemos si Europa camina hacia la civilización de los militares españoles o son los militares españoles quienes caminan hacia la militarización de la sociedad. Mas bien pareciera esto último en vista de que Reservistas Voluntarios, Reservistas de Especial Disponibilidad y militares en activo conforman un grupo numeroso de ciudadanos esta en la esfera ideológica de Defensa. Muchos militares se creen garantes de los valores democráticos, pero a las primeras de cambio que han cesado en sus puestos han suscrito un manifiesto de apoyo a un dictador, por lo que los políticos harian bien en saber en quien reside la soberania y defensa de los valores democráticos de España. Y dichos valores de defensa no pueden recaer en quien ostenta la fuerza, sino en la sociedad.

Son sin embargo los RED quienes se han visto abandonados por el Ministerio de Defensa  y quienes más están viendo la verdadera cara de la falsedad de los valores que ensalza de cara a la sociedad las Fuerzas Armadas y despues demuestra a sus miembros echandolos a la calle. Están logrando un grupo de ciudadanos disgustados, enojados y cabreados que no saben si han perdido los mejores años laborales de sus vidas en un boquete sin futuro, que ni les ha dado una profesión porque no les ha sido reconocida ni siquiera de cara a la sociedad, ni les ha sido recompensada en modo alguno, salvo unos inservibles certificados firmados por una autoridad interna del ministerio que no les sirve laboralmente para nada, porque la sociedad no les reconoce utilidad alguna. Abadonados a su suerte, cada cual se busca la vida, unos se forman academicamente para reincorporarse al mercado laboral, otros opositan a lo que salga y otros se han abandonado a su destino de parados de larga duración. Negra perspectiva para tantos años de trabajo, sufrimientos personales y familiares y recompensa exigua a una vida de servicio a los demás y a su seguridad colectiva.