Marcos Pérez «Acción y reacción»

Cuando en el año 2016, se comenzó a barajar por parte del movimiento asociativo profesional una idea de que el simple asociacionismo no estaba conduciendo hacia los resultados deseados, muchos fijaron el objetivo en el sindicalismo militar. Tema tabú en los ámbitos castrenses donde el simple hecho de hablar de la defensa activa de los derechos de forma colectiva producía «repelús» en los jefes y oficiales, que no en la suboficialía y la tropa, que eran los colectivos más afectados por las legislaciones proteccionistas que el Ministerio de Defensa había desarrollado hacia las carreras de los Oficiales, blindandolos con convalidaciones y estudios académicos con los que poder disponer de graduados en ingeniería que no solo supuestamente estarían mejor capacitados profesionalmente que los Generales que les mandaban, sino academicamente mejor cualificados que aquellos que tenían el bastón de mando en los Ejercitos. Era como crear a los Oficiales 2.0 de la nueva era y del nuevo siglo. Mientras la escala de tropa y marinería languidecia por desidia y abandono. Y los Suboficiales serían los siguientes en sufrir dicho abandono y desprestigio de su escala como consecuencia de la aplicación de la Ley 39/2007 y su excelencia a la hora de ascender, aunque no todo iba a ser malo, a cambio se les proporcionó convalidaciones de estudios de Tecnico Superior a similitud de las entregadas a los Guardias Civiles de la categoria de tropa, pero eso poco importaba.

Así pues muchos comenzaron a barruntar como acercarse al movimiento sindicalista sin que se notase demasiado y fueron creando plataformas civicas que incorporaban militares y denunciaban de forma pública todos los problemas que aquejaban a los cuarteles y sus integrantes. O acudían a los ya existentes en sus actos de forma descarada y sin tapujos a apoyar a un candidato a Secretario General u otro de Comisiones Obreras. Eso sí, cuando se les enviaba la foto que probaba su presencia en dicho acto, intentaban  borrarla y hacerla desaparecer. La supuesta gallardía y valentía de los militares es un halo construido por alguns para sentirse superiores a la ciudadanía de la que cobran sus emolumentos. Así pues la idea era buena, pero surgía un problema, la Constitución y las leyes orgánicas que regulan la función militar cerraban cualquier tipo de acceso a dichas vías. Y además sin afiliados al sindicato que pagasen cuotas que lo soportasen tampoco existirían fondos, pero algunos seguían erre que erre buscando sillones propios o ajenos en los que sentarse para la defensa de la profesión castrense de forma ¿altruista?.

Pues en ello se encontraba éste que les suscribe, debanandose los sesos en saber como colaborar con los que eran sus compañeros y a la vez ayudarse asi mismo para acabar definitivamente con la lacra de la temporalidad de la escala de tropa y marinería y sabiendo que la ‘madre del cordero‘ era la financiación. Financiación que sustenta las acciones y el movimiento sindical, la defensa jurídica, las acciones judiciales, etc. y llegó a la conclusión que ‘el sindicato‘ no podía ser la solución, pues el simple hecho de precisar afiliados y la imposibilidad de lograrlos como consecuencia de las taras legales, impedía alcanzar el objetivo. Así pues el siguiente escalón ciudadano existente para la representación legal de los ciudadanos militares concluía necesariamente en un partido político. Y hé ahí que junto con unos cuantos ex militares formaron la incipiente estructura de un partido político en el que desarrollar todas esas propuestas que tienen las asociaciones profesionales, pero que como es evidente no logran alcanzar porque los partidos políticos hacia quienes dirigen dichas peticiones necesitan una base electoral más amplia y si solo disponen de un argumentario orientado hacia la vida castrense dificilmente se lograrían los resultados para dar ‘trabajo’ a tanto estómago agradecido que se dedica profesionalmente a la política. Pues bien el partido creado se llamaría Milites – Partido de los Ciudadanos Uniformados, sin complejos y sin experiencia previa, militaron en partidos como Ciudadanos para aprender a hacer política y a pesar de haber clonado los estatutos vigentes de Ciudadanos registrados en el Registro Nacional de Partidos, pero añadiendo Uniformados a la fórmula y cambiando los requisitos que creían definían la regeración democrática en dos mandatos en cualquier puesto del partido, creyeron ilusamente que con eso se lograrían los apoyos. Y tropezaron de nuevo con el problema de la financiación, pero existía una ventaja respecto a los sindicatos, mientras los sindicatos perciben fondos por sus afiliados y representación, y estando los militares incapacitados para poder afiliarse dichos fondos nunca llegarían. Sin embargo la Ley de Partidos si posiilitaba recibir dichos fondos porque se abonan en función de la representación y el derecho de voto era algo privado, contemplado en la Constitución como derecho fundamental y por lo tanto viable a los fines de la creación.

El Ministerio de Defensa enmudeció y por momentos no sabía que había creado un monstruo, militares de la escala de Oficiales y tropa conbrando sus asignaciones por disponibilidad y pudiendo llevar a la arena política todos los problemas que le aquejan, teniendo derechoa espacios de debate, disponiendo de subvenciones y dinero para alcanzar sus objetivos y saltaron todas las alarmas. Por otra parte esta claro que cualquier organización es tan fuerte como lo son sus convicciones y representantes, y las convicciones fueron lo primero que flaquearon porque muchos no querían sentirse señalados, «es mejor ser oveja, que perro pastor» incluso dentro de las Fuerzas Armadas y el rol del lobo ya lo representaba el ministerio de Margarita Robles. Pues he ahí que el proyecto se desangraba de componentes por días porque la tropa Reservista de Especial Disponibilidad expresaba su miedo a ser perro pastor y prefería seguir siendo oveja para que otros como siempre les solventasen el problema. Y con ello y los problemas generados en el Registro Nacional de Partidos donde se obligaba a registrar los defectos de los estatutos ante notario a golpe de 200€ cada visita para luego serles enviados y que encontrasen nuevos fallos. El sistema se defiende, es simplemente así y los estatutos de ciudadanos son legales, pero si les añades uniformados, se ponen muy nerviosos en muchos ministerios. Y ahí acabó de momento el proyecto, por deserción de quienes integraban el proyecto, de momento …

Pues bien, escarmentado el Ministerio de Defensa y sus Oficiales superiores, en reserva o retiro se lanzaron a una contraofensiva bíblica en la que cada semana presentan en las listas de Vox, Partido Popular o en las siglas que les de la gana a militares de alta graduación para captar el voto castrense y volver a tener visibilidad en el área política, a la que la tropa y Suboficiales podían haber llegado a liderar antes que ellos, ¡¡ pero no !! y como siempre quedamos en nada. La escalas inferiores y sus integrantes son su peores enemigos, han enseñado a muchos a luchar entre si por las migajas, mientras otros disponen de salarios, residencias, viviendas, personal a su cargo, coche oficial, etc., y ahora prestigio al presentarse ante la sociedad civil como garantes de los derechos de los ciudadanos sin tener que haber hecho nada simplemente tener unos galones y no tener acomodo dentro de la estructura por ‘overbooking‘. El Ministerio de Defensa está satisfecho igualmente, han eliminado un contendiente en la pugna por cansancio, ganando la partida de la visibilidad y cultura de defensa ( a su forma), trasladandola a la vida política donde se escucharan sus argumentos, al igual que se produce en el COPERFAS y todos contentos. Mientras la cacareada ‘unidad de acción asociativa’ es una pantomima usada para unos derechos consolidados de quienes estan dentro del sistema y para los que estan fuera, nada.

¡¡ Pues buen provecho compañeros, tenemos lo que nos merecemos!!. Legiones de oficiales generales y superiores copando los cargos políticos donde impondrán a los partidos su visión sesgada de la realidad castrense para que la democratización de las FAS, quede en una revolución tecnologíca que afecte a los PEAs exclusivamente y no al personal de otras escalas; las suyas y sus vastagos ya han sido debidamente protegidas y conservadas con los CUD – Centros Universitarios de la Defensa, donde por petardo que sea tu vastago va a salir con un titulo de ingeniero, pagado entre todos los españoles y que pueda en un futuro competir con esos ciudadanos que hubieron de luchar por obtener una simple profesión. En Defensa te regalan dos, ¿qué mas se puede pedir por una oposición?.

Aun así que no nos quite nadie el derecho al pataleo, a la crítica de cantina y a protestar ante quienes nada pueden hacer por cambiar la realidad; las asociaciones profesionales. Pan y sopa para el pueblo, si les sumas el futbol todos contentos y entretenidos, hasta la siguiente generación.