Marco Dominguez “Sobre el Consejo de Personal”

¿Sabéis qué es el COPERFAS? Si hago esta pregunta a mis compañeros puedo adelantar la respuesta, la mayoría no tiene idea de que existe. Y los que lo saben desconocen para qué sirve. Vamos a ser sinceros: para nada. En lugar de ser un instrumento para dar cauce a las demandas legítimas de los militares, se ha convertido en un ritual en el que las asociaciones profesionales se presentan cada cierto tiempo para tener el privilegio de que les den con la puerta en las narices. Entiendo que alguien habrá pensado que de esa forma los problemas desaparecen y nos iremos todos a casa.

Uno de los problemas fundamentales a los que nos enfrentamos es el discurso que pide obediencia incondicional a una cúpula cohesionada, mientras intentan dispersar a los que somos la base de las Fuerzas Armadas. Esa dispersión llega en forma de IPEC, concesión aleatoria de medallas, “premios” como el de soldado del mes, puestos de libre designación, etc. Se trata de introducir la lógica de la competitividad en los cuarteles, se trata de pasar por encima de quien tropieza, en vez de fomentar lazos de solidaridad. Se quiere lograr estabilidad a través de ese discurso que busca convencernos de que la inercia es inevitable: “esto siempre ha sido así y nunca va a cambiar”. Y por encima de todo están esos contratos temporales que garantizan la servidumbre a cambio de robar el futuro a quienes han dado los mejores años de su vida sirviendo a este país.

Quizás el camino que tenemos que recorrer no es poner parches a unos organismos a los que han vaciado de contenido, sino ser capaces de crear un orden distinto, imaginar un horizonte nuevo que integre todas las reivindicaciones de nuestro colectivo y las de otros. A nuestro lado caminan policías y guardias civiles, excluidos al igual que nosotros de una vida democrática normalizada, condenados a ser ciudadanos de segunda. La falta de mecanismos para solucionar nuestros problemas, la represión en forma de arrestos, expedientes y sanciones como forma de diálogo, nos lleva a impugnar la totalidad del sistema. Si no encontramos formas de articulación dentro de las instituciones, tendremos que buscarlas fuera de ellas.

Unos gobernantes con visión de Estado entenderían que integrar a las asociaciones profesionales en la vida institucional serviría para oxigenar con ideas, propuestas y demandas legítimas unas Fuerzas Armadas que para mantener su unidad deben huir de la endogamia. Un patriota mantiene la estabilidad con la búsqueda continua de justicia social, no intentando someter a quien discrepa. Un buen militar trata a sus subordinados como compañeros, no como una potencial amenaza.

Fuente: Blog

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