Luis G. Segura “A mi hijo le mataron porque descubrió el tráfico de drogas”

“Es triste ver a un hijo con 21 años que se va de Soldado Profesional al Ejército porque NO hay otras expectativas mejores en Asturias, pero mucho más doloroso es que te lo devuelvan 5 años más tarde en un ATAÚD ¡Y que si bien es cierto que nadie está libre de que se le muera un hijo por otras circunstancias! Ya sea por enfermedad, accidente o muerte natural ¡Al menos tienes la certeza del porque murió! O si fuera por errores propios o de otras personas al menos sabes que hay un responsable ¡Aquí NO! Aquí no hay culpables ni nadie que sea responsable para el Juez de Instrucción, y la Armada cree que cumple con la Póliza del seguro de vida que hace a sus militares, en este caso 2.600.000 pesetas es lo que vale la vida de mi hijo para el Estado, sin dar más explicaciones y sin establecer responsabilidades. Dinero que sé está empleando junto con un crédito en recuperar el honor y la dignidad de un Soldado Profesional como la copa de un pino, así como hacer cumplir con todo el rigor y Justicia a todos aquellos que cometieron delito al hacer creer su suicidio como la única causa que origino el incidente.
¡Aquí el único responsable de todo es mi hijo! Yo mando un chaval sano y responsable que se va al Ejercito con toda la ilusión del mundo; un chaval con ansias de superarse y prosperar que se presenta a todos los cursos que pueden ayudarlo a ello; un chaval que lleva 5 años en el Ejercito estando muy bien considerado por sus mandos y compañeros; un chaval que firma su último compromiso por 24 meses en vez de por 18 como hizo en las anteriores; un chaval que aguanta de todo los dos primeros años viendo como hacían Cabos a soldados que eran de reemplazo y marginando así a los Profesionales; un chaval que veía que las cosas habían ido cambiando y ahora se iba en serio con la profesionalización del Ejercito ¿Es esto el perfil Psicológico de un suicida? Porque entonces tendré que tener mucho cuidado con mi otro hijo (actualmente Cabo 1º Profesional de Infantería de Marina), que al igual que el difunto pasó también por las mismas situaciones. Que alguien me diga SI no existen responsabilidades, y que alguien me diga cómo murió realmente, por que con las conclusiones y deducciones que hizo la Justicia, LO SIENTO NO ME LO CREO.

De cualquier forma que fuese lo único cierto es que nadie nos lo puede devolver con vida, pero aquí queda una madre, un padre y 8 hermanos que quiere dormir en paz y creer en la Justicia y sin tener la congoja de no saber cómo murió uno de los suyos ¡Y lo que es peor! Que los culpables estén tan tranquilos y felices disfrutando de los suyos. Si miembros de la Armada ocultaron o amañaron pruebas para proteger a alguien ¡Qué cumplan sus responsabilidades y que paguen por su delito! Si fue un accidente involuntario ¡Qué cumplan su responsabilidad! Si fue el culpable que mi hijo llegase a esa determinación ¡Qué cumpla con el Honor Militar y den toda clase de satisfacciones! Qué aunque NO hay dinero en el mundo para pagar la muerte de un hijo si hay deberes para mitigar su pérdida ¡Sobre todo para sus hermanos! Que si ya los ayudaba en vida económicamente a los que estaban parados, que lo hagan otros ahora por la responsabilidad de su muerte. No se trata de la perdida de una cartera, es el HONOR y la DIGNIDAD del difunto la que está en juego. Una familia que ha tenido que emplear mucho tiempo y dinero para que no quedase impugne un hecho de tal magnitud, y más tratándose de una Institución como es la ARMADA, pero que tampoco se puede permitir que se manche el prestigio de esta por una serie de individuos amparándose de la fuerza, del poder y del cargo que ocupan hagan uso de ese poder para hacer las cosas a su antojo, vulneren un montón de artículos de LA CONSTITUCIÓN, e incluso saltándose las propias REALES ORDENANZAS de las FUERZAS ARMADAS, personas que además no son dignas de pertenecer a la ARMADA. Mucha ORDENANZAS y MORAL para la TROPA, mucho espíritu de servicio a la PATRIA, honor, honra, pundonor, lealtad, fidelidad, obediencia, dignidad y artículos, para después ellos mismos saltárselos a la torera cuando les toca asumir sus responsabilidades.

Al principio nunca pretendimos llegar a esto, de hecho que solo queríamos saber la verdad de lo que sucedió realmente y así poder rescatar el HONOR y la DIGNIDAD de Soldado Profesional de uno de los nuestros ¡Que además teníamos el convencimiento que había sido producido por un triste y lamentable accidente involuntario! Yo mismo jure por mi honor que no procedería contra la persona que lo causo involuntariamente ya que bastante desgracia tendría sobre su conciencia por lo hecho, pero con el paso del tiempo ¡Todavía a día de hoy se nos oculta la verdad de los hechos! Y con las averiguaciones que poco a poco vamos haciendo ¡Ahora no habrá clemencia para nadie! Pues quiero que caiga todo el peso de la LEY ¡Tanto la CIVIL como la MILITAR! A todas aquellas personas que hicieron que estemos en la situación que nos vemos, así como por la paz y la tranquilidad perdida.”

Fuente: Publico

 

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