La supervivencia de los medios libres

Es un hecho que la libertad de prensa y de expresión está en conflicto desde hace décadas, los medios de comunicación corporativos de administraciones y empresas invierten cantidades ingentes de recursos económicos en apesebrar a los medios para amoldar sus editoriales. O bien algunos editores se pliegan a dicha tendencia o son aislados y segregados para evitar de que su mensaje en un mundo lleno de informaciones, fake news interesadas o desinteresadas y opinadores de todo tipo ya deban retorcer historia, actualidad o ensayos están a la orden del día.

Los periodistas no vieron venir el cambio tecnológico de lo que también son culpables, de no haberse actualizado de no haber visto venir la revolución digital y de que el modelo de negocio había cambiado. Ya no bastaba con tener una edición impresa, con una redacción y profesionales libres, ahora debían ser ágiles en la transmisión de información ya que los lectores estaban ávidos de información veinticuatro horas al día. Sin preparación alguna, los más listos, se lanzaron a conquistar internet en diarios digitales online colgando la misma información disponible en sus ediciones impresas, pero claro ese modelo arcaico de desconexión entre la edición en papel y la digital no funcionó. La sociedad había cambiado y los medios debían cambiar con la misma, pero no lo hicieron, ello forzó a algunos a la desaparición y con ello la extinción de la libertad de prensa, pues corporaciones de editoriales se lanzaron a comprar a los dispersos y los aglutinaron en una sola compañía editorial que dicta la línea a seguir. Las Asociaciones de la Prensa les pasó lo mismo, de defender la independencia del periodista a elogiar que exista coordinación, linealidad y homogeneidad, de dicha forma se extinguieron los periodistas libres, los freelance. Que ahora solo se mueven en entornos bélicos donde no existe competencia porque la tasa de abandono de la profesión y las experiencias vividas los expulsan de esa vida, ya sea en caja mortuoria o profesional. Se acabó la idea romántica del corresponsal de guerra que cubría sus noticias y en atención a dicho riesgo las líneas editoriales no se atrevían a silenciarlos, hoy día la autocensura y la intervención de los editoriales dictan que tipo de guerras son buenas y cuales malas, quienes son los buenos y quienes los malos. Se simplifica, mastica y deglutina la información para entregarla a los ávidos e insatisfechos lectores de internet, que apenas consumen televisión y si datos de internet. El periodismo se ha convertido en datos, en estadísticas, en un modelo de negocio cruel y cuanto mas cruel mejor para vender. Testigo de este paradigma periodístico es la APDEF – Asociación de la Prensa de Defensa, que hace sus actos y aglutina a los medios que publican lo que el Ministerio de Defensa y las líneas editoriales de las empresas que ‘comen‘ de Defensa quieren que se publique.

Nosotros somos libres, seguimos escribiendo lo que queremos y cuando queremos aun cuando nos hayan abandonado miles de lectores que antes confiaban en nosotros. La polarización de la sociedad que desea leer un tipo de opinión y enaltece un medio,  satanizando al otro porque no dice lo que quiere escuchar. Los lectores se han vuelto vagos, no desean formarse una opinión propia, sino que alguien les simplifique, deglutine y escupa la información que desean recibir. Gran trabajo de la sociedad de convertirla en borrega de la corriente de opinión y no promocionar el pensamiento discordante y libre. ¡¡ Vamos por buen camino para repetir errores pasados !!.

Mientras tengamos fuerzas, ganas y apoyos de profesionales libres, ciudadanos y colaboradores, seguiremos aquí, le pese a quien le pese y les guste a unos o les moleste a otros. Nuestra opinión es discordante, nuestros objetivos sociales frente a los intereses de la sociedad de la información idiotizada, seguiremos …

Marcos de la Cuadra

Redactor Jefe EDM|Diario Militar