Juan J. García “¿Para qué sirve el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas?”

Desde la Asociación de Oficiales Enfermeros de las FAS, (ASOENFAS), además de los diferentes roles que profesionalmente nos ha tocado y todavía nos toca realizar durante la crítica situación producida por la pandemia COVID-19, y haber estado muchos de nosotros encuadrados en la Operación Balmis, hemos seguido trabajando arduamente por la Enfermería Militar, en base a ello, se habían presentado tres propuestas para su inclusión y debate en el último Pleno del Consejo de Personal del pasado día 8 de julio, que consideramos básicas en nuestras inquietudes profesionales.

De ellas, la relativa a la modificación de la plantilla de la Escala de Oficiales Enfermeros para el ciclo 2020 – 2021, y la referente a la modificación del Anexo IV.3 del R.D. 711/2010 de Cuerpos, Escalas y Especialidades, ni siquiera fueron admitidas para su posterior debate en el Pleno. Finalmente, la que, si fue admitida, la concerniente al cumplimiento de la Disposición Final Sexta de la Ley de la Carrera Militar, para que la Escala de Oficiales Enfermeros se integrara con las demás Escalas del Cuerpo Militar de Sanidad, ha sido rechazada en el Pleno celebrado el pasado día 8 de julio.

Como asesor legal de la Asociación y tras los 43 años de vida militar activa que llegué a completar, cada vez me cuesta más entender la postura de la Administración Militar. No entiendo que con la Escala de Oficiales Enfermeros, tengan esa obstinación en negar los más elementales derechos que les corresponden a sus miembros, algunos de ellos tan importantes como el derecho fundamental de igualdad ante la Ley, reconocido en nuestra Carta Magna, que sigan ignorando el imperativo legal que dispone la Disposición Final Sexta de la Ley 39/2007, y que sigan menospreciando las responsabilidades que esta Escala tiene, (por cierto, muy mal reguladas legalmente, de ahí la presentación de la propuesta sobre modificación del Anexo IV.3 del R.D 711/2010). Tampoco entiendo que, dado que los militares tienen limitados sus derechos, con lo cual no pueden defenderse de la misma forma en que lo harían los civiles, no sea la propia Administración Militar, que es la que debe velar por el cumplimiento de dichos derechos, la que se preocupe de hacerlo, en lugar de lo contrario.

Cuando se aprobó la Ley de Derechos y Deberes de los Militares, con el sistema de representación en el Consejo de Personal de las FAS, de las Asociaciones inscritas en el Registro del Ministerio de Defensa que alcanzaran el número de asociados exigido, parecía que las cosas podían cambiar y que el nuevo sistema sería un cauce de resolución de las reclamaciones de los militares, sin tener que recurrir a la lenta vía administrativa o al poco efectivo derecho de petición y, sobre todo, que el nuevo y único Consejo de Personal, alcanzaría la credibilidad y el prestigio, que por su ineficacia, habían perdido los antiguos Consejos Asesores de Personal, ya que aunque éstos adoptaron muchos acuerdos favorables a los peticionarios, luego el Ministerio no les hacía el menor caso.

Pero no ha sido así, y me atrevo a decir que aunque en las formas se ha conseguido que todos los proyectos normativos del Ministerio, pasen por una fase informativa en la que todas las Asociaciones (con representación o sin ella), puedan hacer alegaciones a los mismos y que se puedan hacer preguntas o propuestas, en el fondo no ha cambiado nada, pues sigue siendo una fachada para dar la apariencia de que los derechos de los militares se respetan, ya que al final quien tiene la sartén por el
mango, siempre es la Administración Militar, que es la que decide qué alegaciones se tienen en cuenta o no, que preguntas se responden, o que propuestas pasan al Pleno del Consejo, rechazando las que no les conviene, o incluso de las que pasan, la mayoría se quedan en nada al aplicar su rodillo, ya que tienen el mismo número de representantes que las Asociaciones en el Consejo de Personal, es más, incluso de las que son aprobadas en el Pleno, no todas llegan a buen fin, ya que no son vinculantes para la Administración.

Mucho me temo, que al final la mayoría de los militares lleguemos a la conclusión de que la Ley de Derechos y Deberes sirve para bien poco, y que la credibilidad del Consejo de Personal como cauce de resolución de sus problemas sea poca.

Voy ahora a analizar las causas de rechazo de las tres propuestas que presentamos:

1ª.- MODIFICACIÓN ANEXO IV R.D. 711/2010, FUNCIONES OFICIALES ENFERMEROS: Por parte de DIGENPER, se rechaza que vaya al Pleno y propone posponer el debate de este asunto para poder estudiarlo en profundidad, contando con la participación de los Ejércitos y de la Armada.

Esperemos que así sea, y que al final llegue a buen término, pues la importancia de que se logre la modificación que planteamos en la propuesta es muy grande: El anexo IV.3 es nada menos que el marco legal que recoge las funciones y responsabilidades de la Escala de Oficiales Enfermeros, se puede decir que si el marco está mal configurado (como ocurre ahora), por mucho que se quiera rellenar con disposiciones de menor rango, a éstas le faltará la base en la que deben sustentarse, y así se está como se está, sin tener unas claras atribuciones propias, sin poder dirigir apenas nada y con la idea que subyace de que los Oficiales Enfermeros estén subordinados a los Oficiales Médicos, así como que sus responsabilidades son de menor nivel, no solo de los Médicos, sino también de las
demás Escalas del Cuerpo Militar de Sanidad, a pesar de exigírseles para ingreso los mismos requisitos. Todo lo cual contribuye a tenernos en un estado de perpetua inseguridad jurídica respecto a lo que hacemos, y a un desaprovechamiento de nuestras posibilidades, por lo que la propia Administración Militar debería ser consciente de ello y adecuar la norma en el sentido que propusimos.

2ª.- MODIFICACIÓN DE PLANTILLAS DE LA ESCALA DE OFICIALES ENFERMEROS PARA EL CICLO 2020 – 2021: Por parte de DIGENPER se propone no incluir para que vaya a Pleno por lo siguiente: “El único argumento, no relacionado con mejoras en las condiciones personales, esgrimido por ASOENFAS para justificar estas modificaciones es la de buscar una proporcionalidad con otros Cuerpos, siendo este un argumento que no tiene validez alguna en la Planificación de Personal, ya que los eventuales cambios en la plantilla de la Escala de Oficiales Enfermeros del CMS, deberían estar motivados en la necesidades o en la estructura de las Fuerzas Armadas”.

Esta respuesta me hace dudar sobre si se han leído siquiera la propuesta que se presentó sobre ello y que, aunque la hayan estudiado, simplemente han recurrido a lo de siempre para rechazarla sin más. Desde luego hay que reconocer, que las necesidades o la estructura de la FAS les da mucho juego, pero ni siquiera esto puede permitir la desigualdad ante la ley que sufren los Oficiales Enfermeros.

Para empezar, en la propuesta que se presentó había varios argumentos y ninguno de ellos tenía nada que ver con la mejora de las condiciones personales, aunque probablemente los ascensos se agilizarían un poco con el cambio solicitado:

– El primer argumento era que se le asignase a la Escala de Oficiales Enfermeros, los empleos que desde el principio contemplaba el primer R.D. 255/1991 de plantillas, que era de 14 Tenientes Coroneles y 179 Comandantes, pues a día de hoy, casi treinta años después, todavía tiene 12 Tenientes Coroneles y 88 Comandantes, cosa que no ocurrió con ninguna otra Escala de las FAS, ya que todas, en pocos años completaron la plantilla que les asigno este R.D.

– El segundo argumento fue que se estableciera una plantilla proporcional a la que tenían las Escalas Técnicas de Ingenieros de las FAS, ya que estás Escalas son las que junto a la Escala de Oficiales Enfermeros están incluidas en la Disposición Final Sexta de la Ley de la Carrera Militar, y también están limitadas hasta Teniente Coronel en sus empleos.

Haciendo una comparación entre las tres Escalas Técnicas de Ingenieros (ET. Armada y E.A) y la Escala de Oficiales Enfermeros, tienen la siguiente plantilla:

Queda claro que si tuviésemos la misma proporción que las Escalas Técnicas, nuestra plantilla debería ser aun mayor que la que disponía el R.D. 255/1991, en los empleos de Teniente Coronel y Comandante, pues deberíamos tener 15 Tenientes Coroneles en lugar de 12 y 200 Comandantes en lugar de 88.

– El tercer argumento que contenía la propuesta, y este era el único que tenía algo que ver con la mejora de las condiciones personales directamente, era que dado que había una plantilla muy inferior en los empleos superiores, sobre todo en el de Comandante, esto provocaba efectos perversos, pues muchos Capitanes no llegaban a superar dicho empleo, a pesar de llevar bastantes más de 20 años en el mismo, sin haber hecho ningún demérito que lo impidiera. O que al alcanzar el empleo de Comandante, los pocos que llegaban a él lo hacían con más de 55 años, y ni siquiera les daba tiempo a la mayoría para poder cumplir las condiciones de ascenso al empleo de Teniente Coronel, con lo cual incluso los que lo alcanzaban, tenían por delante tan sólo unos meses o poco más de un año antes de pasar a la reserva.

Con todo lo expuesto, se evidencia que no son las necesidades o estructura de las FAS las que pueden justificar estas diferencias, pues la pregunta que cabe hacerse es: ¿si las necesidades o estructura son distintas para las Escalas Técnicas de Ingenieros?, la respuesta no puede ser otra que no son distintas y que la realidad para mantener esta postura por parte del Ministerio, no es más que la de tener la mayor parte de su vida profesional a los Oficiales Enfermeros en los empleos de Teniente y Capitán (muchos ni siquiera sobrepasan esos empleos), realizando actividades asistenciales y subordinados a los Oficiales Médicos por considerar sus responsabilidades de menor nivel que el resto de Escalas del C.M.S., incluso de menor nivel que los de las Escalas Técnicas de Ingenieros, aunque para ello tengan que vulnerar el principio fundamental de igualdad y sin tener en cuenta que podría haber algunos Tenientes Coroneles más y sobre todo que los 112 Comandantes que deberían ampliar, también realizarían tareas asistenciales tal y como hacen la mayoría de los 88 actuales.

Para hacer un poco digerible esta postura, la Administración Militar acaba su rechazo de esta propuesta de la siguiente manera: En cualquier caso, debe significarse que actualmente se encuentra en estudio una posible modificación e incremento de la plantilla del Cuerpo Militar de Sanidad, que podría afectar a todas las especialidades fundamentales, entre ellas la de enfermería.

En el mismo sentido el JEMAD, en una entrevista sobre la Operación Balmis publicada en el periódico El Mundo el pasado día 12 de Julio, afirmó que tenemos que mejorar la Sanidad Militar, las plantillas del Cuerpo Militar de Sanidad no han estado bien cubiertas. Necesitamos cubrir esas plantillas, falta personal.

Me alegro de que al final se hayan dado cuenta de un hecho, que los que hemos pasado por el Cuerpo y los que están todavía en activo, desde hace más de 20 años sabíamos más que de sobras, y así lo hemos hecho saber a las Autoridades de Defensa. Sin ir más lejos, yo se lo expuse por escrito a los dos anteriores Subsecretarios y en las Reflexiones que sobre la Operación Zendal hice a comienzos de la pandemia (publicadas en EDM, Diario Militar), ya explicaba claramente esta situación.

Pero la cuestión que se dilucida aquí, es si ese bienvenido y necesario incremento va a seguir las mismas pautas que hasta ahora, pues de poco nos serviría que nuestra plantilla aumentase en los efectivos que fuesen, si las proporciones respecto a empleos siguen siendo las mismas que ahora, ya que mantendríamos la misma desigualdad respecto a los demás.

3ª.- PROPUESTA SOBRE INTEGRACIÓN DE LA ESCALA DE OFICIALES ENFERMEROS EN LA ESCALA DE OFICIALES DEL CUERPO MILITAR DE SANIDAD, EN CUMPLIMIENTO DE LA DISPOSICIÓN FINAL SEXTA DE LA LEY DE LA CARRERA MILITAR.

Las alegaciones en contra de DIGENPER han sido las siguientes: Se propone DESESTIMAR la propuesta. No es posible modificar la normativa militar hasta que no se modifique la normativa civil por parte del Ministerio de Sanidad. Actualmente la Ley 44/2003 y el R.D. 184/2015 de 13 de marzo, por el que se regula el catálogo homogéneo de equivalencias de las categorías profesionales del personal estatutario de los servicios de salud, siguen manteniendo que el personal de enfermería se encuentra clasificado en el grupo A2. Mientras esto no se modifique con carácter general, el MINISDEF no puede modificar su normativa.

También me hace dudar de que se la hayan leído y, que como en el caso de la anterior, creo que simplemente han recurrido a una escapatoria para salir del paso, pues la propuesta que presentamos trataba exhaustivamente estas cuestiones, en las que abordábamos la inaplicabilidad de dichas normas a nuestro caso, precisamente porque temíamos que recurrirían a este tipo de argumentaciones, de ello se infiere, que por mucho empeño que pongan en tergiversar el mandato imperativo que contiene la Disposición Final Sexta de la Ley 39/2007, las dos condiciones que establece para que se modifique esta Ley están más que cumplidas.

De la de los grupos de clasificación de los funcionarios, ya quedó meridianamente demostrado que la Escala de Oficiales Enfermeros está en su totalidad incluida en el Grupo A1, por lo tanto, el que los Enfermeros civiles estén todavía en otro grupo retributivo (el A2), es irrelevante para el caso, además de que no se da en ellos propiamente la condición de funcionarios, (condición que exige expresamente la Disposición final Sexta), por ser personal estatutario perteneciente a las distintas Comunidades Autónomas, hecho por el cual, tampoco puede ser utilizado en términos comparativos con los Oficiales Enfermeros que sí son funcionarios y además estatales. Por lo tanto, la normativa a la que aluden ni siquiera es aplicable, ni directa, ni indirectamente ya que, además, si se aplicara, podría incluso afectar a la estructura de las Fuerzas Armadas, pues en éstas, los grupos retributivos están configurados de distinta manera para su personal, correspondiéndoles el grupo A2 a los suboficiales, que no son titulados universitarios, pero es que incluso en el ámbito civil, esta normativa ya está obsoleta y deberá modificarse también allí.

Respecto a la otra condición, la concreción en el ámbito de las Administraciones Públicas de las titulaciones requeridas para su ejercicio ya quedó también más que demostrado que esto se ha producido hace ya bastantes años. Es más, DIGENPER ya lo tiene asumido, pues no ha argumentado nada en contra, de hecho sería paradójico que lo hiciera, mientras que por otro lado legisla en el sentido de exigir la titulación de grado para ingreso en todas las especialidades fundamentales del C.M.S., incluida la de Enfermería, como viene haciendo desde hace bastantes años.

Por lo tanto, en la seguridad de que tenemos razón y que la Ley obliga a que se cumpla lo dispuesto en ella, nos veremos en la obligación de reiterar las veces que sea necesario esta propuesta, rebatiendo aún más si cabe, las argumentaciones contrarias.

Quiero dejar constancia aquí también de un hecho que se produjo durante el debate en el Pleno de esta Propuesta, de las cinco Asociaciones con representación, ASFASPRO manifestó su apoyo a que se cumpliera la Disposición Final Sexta, tanto para nuestra Escala, como para las Escalas Técnicas de Ingenieros, así como que se debería celebrar un Consejo monográfico, sobre la Ley de la Carrera Militar en el futuro, para que estos acuerdos se conviertan en un proyecto de ley. Además de ello, ésta Asociación manifestó su desacuerdo con el razonamiento argumentado por la Administración, AUME también apoyó la propuesta con estos razonamientos: Tanto la Escala de Oficiales Enfermeros, como las Escalas Técnicas de Ingenieros, han visto defraudadas sus  expectativas con la actual ley de la carrera militar, aunque ésta debía dar respuesta a la adaptación del proceso de Bolonia en el MINISDEF, ya que aunque éstas titulaciones son grado, se siguen manteniendo dos Escalas que traen muchos problemas. Apoya también la propuesta de crear un ámbito de discusión para hablar sobre la Ley de la carrera militar, y APROFAS apoyó nuestra propuesta también, mientras que las otras dos Asociaciones ATME Y UMT, (las dos de tropa exclusivamente), no se pronunciaron.

No es que hubiera cambiado el resultado si éstas también nos hubiesen apoyado, pues los cinco representantes de la Administración votaron en contra, por esto, quiero agradecer desde aquí el apoyo de las Asociaciones que lo prestaron y estoy, como ellos, de acuerdo con la propuesta de que es necesario un debate en el Consejo, sobre los aspectos de la Ley de la carrera militar que es urgente modificar, pero también quiero llamar desde aquí la atención a todos los Oficiales Enfermeros, sobre la importancia de llegar a tener un representante en el Consejo, máxime ahora que, si como parece, aumenta considerablemente nuestra plantilla total, podríamos llegar a tener representación en el Consejo y defender en él personalmente nuestras propuestas.

Después de efectuado este análisis, no puedo más que llegar a la conclusión de que las Autoridades de Defensa, por el momento, no tienen la menor intención de hacer nada para remediar la situación que sufre la Escala de Oficiales Enfermeros que, sin ninguna duda, es la peor de todas las Escalas de las Fuerzas Armadas, pues hace agua por todas partes. A los agravios expuestos todavía cabría añadir alguno más, como el relativo a que tienen asignados los CSCE más bajos de todos los oficiales de las FAS, a que proporcionalmente son los que reciben menos recompensas militares del C.M.S. a pesar de que son la Escala más numerosa del mismo, etc.

A pesar de todo ello, estoy convencido de que las cosas están tan mal que no pueden sino mejorar, la cuestión de la integración en la Escala de Oficiales de Sanidad, por mucho que quieran obviarla, cada día que pasa les deja más en evidencia, pues las condiciones que exige la Disposición Final Sexta de la Ley de la Carrera Militar para ello, están más que cumplidas y las argumentaciones que utilizan en contra, se basan en normativa que no es aplicable a nuestro caso. Sea por esto, o por la actitud de menosprecio que tienen estas Autoridades hacia nuestra Escala, con respecto a las demás del C.M.S. y a nuestras atribuciones, va a ser tarea ardua conseguir algo en el corto plazo, desde la Asociación seguiremos insistiendo en todo ello, presentando y reiterando las propuestas que sean necesarias.

De entrada, tendremos que presentar de nuevo otras propuestas, una relativa a la modificación de la plantilla en el sentido que he expuesto antes, pues ya queda menos de un año para que haya que hacer un nuevo R.D. de plantillas para el período 2021-2025, otra relativa a los niveles del CSCE, para lo cual ya hemos solicitado al Ministerio que nos envíen los que tienen asignados todos los oficiales de las FAS. (al menos para eso, como Asociación, a través del Consejo podemos hacer preguntas, alegaciones, propuestas, etc.). Por otra parte, ya veremos en qué queda la propuesta de funciones, después del estudio en profundidad en el que participarán los Ejércitos y la Armada, dependiendo de ello, haremos las alegaciones que procedan o presentaremos de nuevo otra propuesta que contemple lo que resulte.

Respecto a la propuesta de integración en la Escala de Oficiales del C.M.S., habrá que replantearla de nuevo, rebatiendo las argumentaciones que han hecho para rechazarla y, cuando celebremos la primera Asamblea, en ella se decidirá si comenzamos con la vía judicial, planteando un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional. Además de ello, intentaremos contactar con los portavoces de la Comisión de Defensa del Congreso para hacerles llegar esta cuestión. Trabajo no nos va faltar y lo que nadie puede negar, es la gran actividad que en poco más de medio año ha desplegado la Asociación que, aunque parece dar pocos frutos, si que resulta efectiva, pues ya se tienen en cuenta cosas en el Ministerio que antes ni siquiera habrían considerado.

Para finalizar, voy a responder a la pregunta que encabeza este artículo, ¿para qué sirve el Consejo de Personal de las FAS?: Es indudable que a su través se ha establecido un cauce de representación para el personal militar con las Asociaciones inscritas en el Registro del Ministerio, así como que éstas realizan informes y alegaciones, con carácter previo, de los diversos proyectos normativos que planea el Ministerio, asimismo, se presentan propuestas y hacen preguntas sobre muchas cuestiones, incluso las Asociaciones con representación se reúnen varias veces al año con las Autoridades del Ministerio. Luego no es el Consejo el que falla, sino los representantes del Ministerio, que adoptan casi siempre posturas defensivas contrarias a las propuestas, alegaciones e informes que se presentan, de manera similar a lo que sucede en el procedimiento administrativo, en el que nunca se da la razón “a priori” al administrado que reclama sus derechos y tiene que acabar en los Tribunales de Justicia para conseguirlo.

Es ahí donde está la respuesta de para qué sirve o debería servir el Consejo de Personal, resulta obvio que de esta manera no sirve para mucho, y que de seguir así las cosas, su credibilidad como órgano ante el cual plantear la defensa de los derechos de los militares, acabará por los suelos. Las Autoridades de Defensa, no pueden seguir tratando los asuntos que les llegan a través del Consejo, como lo hacen, despachando la mayoría de ellos sin motivación, o con argumentaciones que valen para todo, tales como rechazar lo que sea basándose en las necesidades o la estructura de las FAS, pues no estamos en el procedimiento administrativo, donde al final se demostrarán o no los hechos, y un Juez o Tribunal sentenciará.

Si de verdad se quiere que el Consejo de Personal adquiera el prestigio que merece, la actitud de las Autoridades debe cambiar, estoy seguro que la mayoría de las propuestas, alegaciones, informes, etc., que les presentan las distintas Asociaciones, tienen sobrados fundamentos para ser tenidas en cuenta, por ello deben dejar de posicionarse en contra, para ponerse a favor y apoyar todas las que estén bien fundamentadas. De esta forma, los acuerdos que se adopten en el Consejo servirán de base para la resolución de múltiples aspectos que afectan a los derechos de los militares.

1 Comentario

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  1. opiniondedomingo dice:

    Pues si es así para un cuerpo de personal militar de carrera, cómo será para quien representa a quien no lo es..¿Porque no se levantan del COPERFAS? Porque a UMT Y ATME y no digamos AUME, están vendiendo humo

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