Juan Español «El orgullo de ser militar»

Como decía el gran Calderón de la Barca en su poesía de los Tercios, “aquí la necesidad no es infamia” y no debemos nunca temer el luchar por nuestras necesidades. Pero ahora parece que vivimos lastrados por un conformismo que nos lleva a un bucle infinito dentro de nuestros empleos quedándonos varados y sin rumbo en un futuro cada vez más incierto y desolador para el militar de Tropa y Marinería.
Cada vez que nos quedamos de brazos cruzados ante las injusticias que día tras día vemos en nuestras unidades, nosotros somos cómplices de que todocontinúe igual y nada cambie su rumbo. Parece ser que en estos tiempos que corren, eso de la bizarría, la valentía, el honor… se quedan simplemente bellamente plasmadas en la poesía de los Tercios, donde cada vez parece más que nos olvidamos del compañero que viste nuestro mismo uniforme y tiene los mismos problemas.
El compañerismo, algo que nos graban a fuego en el ejército, no es más que una palabra con la que se nos llena la boca cuando hablamos de nuestra empresa, ya que no lo consideramos ni mucho menos actuamos como los compañeros que deberíamos ser.
Para ser unos buenos compañeros, debemos empezar por valorar los trabajos que otros realizan altruistamente, por nuestros beneficios, por beneficios comunes que nos atañen a todos los que llevamos un uniforme. Tenemos que unir esfuerzos en torno a conseguir un futuro mejor para nuestra escala, un futuro que cumpla con las expectativas de las personas que han servido a las Fuerzas Armadas con sueldos irrisorios, desprestigiados y vapuleados por mandos y con fecha de caducidad en nuestro trabajo.
Es importante ver quién o quiénes son los que trabajan para que todo esto cambie, quiénes son los que pierden su dinero y su tiempo para sacar algo positivo para todo el colectivo sin llevarse nada a cambio más que el desprestigio de los propios compañeros por los que lucha.
Son las asociaciones las que han conseguido hacer cambios dentro de la escala y llegar a legislarlas como la UMT y será un único partido político el que vele por nuestros derechos y nuestras necesidades en estos tiempos como Milites.
Fuerzas rejuvenecidas dentro de un sistema cada vez más hermético sin pedir nada a cambio, sin hacer ruido innecesario y solo girando en torno al beneficio de todos.
Al final tendrá razón Calderón de la Barca con que “en buena o mala fortuna, la milicia no es más que una religión de hombres honrados”…. Sólo tenemos que buscar esa honradez.