Juan Español «El imbecil»

Para empezar, y aunque hoy no venga a cuento, debo continuar explicando algo, no doy mi rostro porque ahora tengo la suerte de tener trabajo, gracias a mis conocimientos, en una empresa muy conocida a nivel nacional, pero lo importante es que sí, me llamo Juan  y uno de mis apellidos es Español, el segundo de mi madre para ser exactos,  no el Español, al igual que la gente no es el García, el Bellón, el Escudero o el imbécil… un nombre es un nombre aquí y en San Quintín, termines bloqueando o no. Pero hoy quiero dejar a imbécil a un lado para hablar de uno en concreto, José A. Urruticoechea Bengoechea, el asesino e imbécil más conocido como Josu Ternera.

La vida en el Norte de la península, en mis tiempos, distintos a los de ahora, no era coser y cantar, me acuerdo que todos los días, cuando iba al colegio, a los salesianos de Bilbao, llegábamos al mismo escoltados por la policía nacional, que de marrón aún caminaban por las tierras vascas antes de que los gobiernos decidieran dejar sola a la Guardia Civil para que se comiera el “marrón” del terrorismo solita, dejando al CNP abocado a hacer carnés de identidad, porque somos muy progres, porque los votos no sirven en las mismas autonomías  y porque se tiene que contentar a quien gracias a él estás gobernando, ojo , y no hablo de ahora.

Recuerdo como no en pocas ocasiones, nos sacaban de clase y nos metían debajo de unos sótanos que colindaban con los parking y que estaban entre edificios cada vez que  había alguna amenaza, hacinados como gorrinos rezando que no explotaran alguna casa o que no hicieran saltar por los aires a algún conocido, a fin de cuentas era un niño, hasta que decidimos salir de mi bonita Euskalerria por unos imbéciles, que su único fin era el de extorsionar, vender armas y vivir del narcotráfico, como si de la cosa nostra se tratara escudándose en partidos políticos que les usaban a la vez como moneda de negociación con distintos gobiernos para alcanzar el poder, no os engañéis, ETA ha existido hasta que ha dejado de servir para los fines de los políticos y los gobiernos, y no, no ha sido el lamentablemente difunto Rubalcaba o Zapatero o los igual que terroristas del GAL, los que han acabado con ETA, han sido nuestros mal pagados, asesinados y secuestrados Policía Nacionales y sobre todo Guardias Civiles.

La mañana del pasado 16 de mayo, me desperté con un “wassap” que hizo que la piel se me erizara, “Juan, hemos detenido al asesino de mi padre”, así sin más añadido, simple, corto y tan contundente que hizo que me levantara hacia el borde de la cama y me quedara con una sensación de escalofrío desde las rodillas hasta el pecho difícil de describir y que imposibilitó, durante no poco tiempo, cualquier atisbo de intentar escribir o contestar, no sabía que decir o hacer.

Por la cabeza, lo primero que se me pasó tristemente, en lugar del descanso de mi amigo, fue: “Verás el p**o homenaje que se lleva este hijo de p**a ahora” y es que, aunque no lo creíais y solo lo saquen en la tele como si de una noticia mas se tratara, aún hoy, incluso cuando han asesinado a tu padre tienes que aguantar que unos imbéciles le hagan un homenaje a modo de héroe a ese pedazo de mi**da que hizo volar con goma dos, o que pegó un tiro en la nuca por la espalda y sin posibilidad de defenderse a personas que estaban ahí dejándose la vida para convertir este país cada día más parecido a un cortijo, en lo más libre que nuestras mentes podían entender. Y que lo hagan en tu p**a cara y encima tengan los coj****os de llamarte fascista. A ti.

Hoy es raro lo que estoy escribiendo, porque no sé cómo transmitir lo que lleva días removiéndome las entrañas siendo lo más políticamente correcto que puedo ser, como puedo dejar fluir dentro mí, ese miedo que siempre he tenido cada vez que he vuelto a mi casa, ese dolor e indignación al ver como compañeros de clase, de toda la vida, gritaban Goras a ETA al aire, cada vez que asesinaban a alguien y se daban la mano como si el Athletic hubiera ganado un liga, ese puto rencor, si rencor, que tengo dentro de tener que ser obligado a abandonar mi tierra con mi familia siendo un niño, ese mejunje también de alegría al saber que ese carnicero cancerígeno morirá entre rejas o sufriendo su enfermedad, que no se la deseo nadie, pero al final voy a tener que decir que el Karma existe. Porque te detengan con un dineral y una mochila cuando vas a la farmacia solo puede ser comparable con la sensación de que te hubieran hecho lo mismo que tú le hacías a la gente, trabajadora, humilde y demócrata. Matándote, hijo de p**a.  A ver si vas a pensar que el leer un comunicado a 500 Km declarando el alto el fuego iba a salvarte de nuestra Guardia Civil y CNP.

Te jodes. Por imbécil.