IPEC,s A 360º

Pedro_pitarchEl general Martin E. Dempsey, presidente de la junta de jefes de estado mayor de EE UU —equivalente al JEMAD en España— está “mosqueado” con los generales y almirantes de su país. Los escándalos de éstos aparecen con demasiada frecuencia en periódicos y programas de televisión. El más antiguo de los militares norteamericanos, como parte de un amplio programa de actualización y desarrollo de conocimientos de los oficiales generales, quiere poner especial énfasis en un nuevo sistema de calificación. Y así, al universal procedimiento de calificación descendente: ser evaluado por el superior y, a su vez, ser calificador de los inferiores, se añadirían nuevos sentidos. Ascendente: calificación por los subordinados, y lateral: calificación por los iguales. Es de suponer que tal sistema, para ser operativo, deberá acotar el número de calificadores (quizás limitarlo a los más inmediatos en la periferia de cada uno). Esa calificación a 360º es algo tan novedoso que incluso uno de los periódicos más importantes del mundo, The New York Times”, se ha hecho eco del asunto (http://www.nytimes.com/2013/04/14/us/militarys-top-officers-face-review-of-their-character.html?smid=tw-share&_r=0)
Lo que no está claro es qué clase de efecto se quiere lograr en los generales y almirantes con un sistema de evaluación de mayor profundidad que el actual, tanto en competencia como en condiciones personales y de carácter. Incluyendo el comportamiento de las esposas. Es bien conocida la importancia de las esposas en el ambiente social militar norteamericano. Tanto para realzar la figura del esposo, como para “pastorear” a las esposas de los subordinados de aquél. Por cierto, y para evitar suspicacias, entiendo que todo lo dicho, será aplicable a las militares y sus cónyuges. Esto de la calificación desde los cuatro puntos cardinales no parece, como mera hipótesis, un mal invento. Aunque, en principio, tampoco podría decirse en qué puede afectar a la competencia profesional de un militar que, por ejemplo, a pesar de estar “felizmente” casado, tenga por ahí algún asunto de faldas (o, en su caso, de pantalones). Para un mediterráneo de pura cepa, no es fácil entender esa ecuación. Es difícil determinar, en definitiva, si lo que se busca es incrementar el nivel de moralidad entre la clase militar, de manera que los que lleguen a los más altos puestos de los escalafones sean los más “impecables” o, simplemente, es lograr seleccionar para tales puestos a los más hábiles en mantener, en su caso, una vida privada blindada.
La polémica que suscita no es pequeña. Hay quien piensa que el nuevo sistema de calificación podría dañar el principio de jerarquía que, junto con la disciplina y el más estricto cumplimiento de las órdenes (todos mayormente de sentido descendente), son base fundamental de la organización militar. Otros, por el contrario, opinan que el nuevo sistema tendrá positivos efectos en el estilo de mando de muchos oficiales. Incluso, hay quienes piensan que se trata de una manera encubierta de propiciar la reducción de plantillas. En todo caso, lo que parece claro es que ese nuevo sistema modificará la propia manera de concebir las relaciones internas en el seno de las FAS norteamericanas.
Y llegados a este punto, y a la vista de la contestación que tiene el sistema español de evaluación (los IPEC,s), y con la ampliación de la noticia en “The New York Times”, uno puede preguntarse: ¿qué pasaría aquí si en Defensa tuvieran una ocurrencia similar? ¿Sería aplicable a todos los cuadros de mando? Tratándose de un asunto tan delicado ¿qué pensarían sobre esto las asociaciones profesionales, especialmente en lo que se refiere a la parte más personal y familiar del paquete? ¿Qué beneficios traería una aproximación similar a las FAS españolas? ¿O sería peor el remedio que la enfermedad? No me digan que la cosa no tiene su mordiente. Paso el “piano” a los lectores para comentarios, si así lo desean.
Fuente : blogdepitarch