Gracias, Majestad

OPINION

ReyPascuaMilitarLa noticia de la abdicación de S.M. El Rey, recibida con sorpresa por la inmensa mayoría de los españoles, no ha dejado indiferente a nadie. Han sido 39 años de reinado en la que su imagen entrañable, tan próxima a todos los ciudadanos, sin exclusión de nadie, será recordada por todos, que no olvidaremos su dedicación plena al servicio de España y de los españoles, sin escatimar esfuerzos, incluso en recientes momentos en que a causa de problemas de salud, el dolor, visible en su rostro no consiguió apartarle de sus demandantes obligaciones como Rey, como Jefe del Estado, como garante de la estabilidad de la Nación.

Todos los medios de comunicación han recogido, y lo siguen haciendo, los más importantes aspectos de su reinado, y plumas muy autorizadas han resaltado su aportación a conseguir para España un espacio temporal tan dilatado de paz y convivencia.

A mí, por razones profesionales, me ha correspondido el privilegio de compartir algunos momentos con el Rey, en actos públicos, en visitas institucionales y en audiencias y despachos privados.

Recuerdo la confianza que transmitía, haciéndote sentir cómodo en todo momento. Y su profundo conocimiento de los problemas. Y su sabio consejo. Su afabilidad hacía que el tiempo transcurriese sin enterarte. Me viene a la memoria un despacho a últimas horas de la tarde, en un día en el que la actividad del monarca había sido muy intensa. Me recibió a la puerta del despacho con ese abrazo que es habitual en él. Una vez sentados me invitó a que, yendo los dos de uniforme, a desabrochar algunos botones de la guerrera, para trabajar con mayor comodidad.

Cuando en contadas ocasiones tuve necesidad de informarle de alguna novedad importante, siempre estaba dispuesto a ponerse al teléfono. Igual que Él llamaba cuando precisaba una aclaración.

Pero en este momento histórico, no podemos olvidar el papel desarrollado por S.M. la Reina Doña Sofía. Siempre perfecta en las formas y en sus actitudes, educada en la excelencia, es muy sensible a los problemas de los demás. Y muy conocedora de ellos. En una celebración de la Pascua Militar, cuando tras el acto oficial , se comparte un refrigerio, los Reyes por separado, se acercan a todos y cada uno de los grupos que se forman, para saludarles personalmente y departir con ellos, en uno de esos grupos la Reina comentó que le había impresionado el intento de entrar en Melilla de un número poco numeroso de inmigrantes que casi desnudos y descalzos trepaban por una pared rocosa para eludir los controles policiales. (Estoy hablando de hace más de 10 años). Un voluntarioso Almirante, orgulloso de su pertenencia a la Armada, comentó que si ese problema se encomendase a la Armada española, un discreto despliegue de buques acabaría con el problema. La Reina, pensativa, contestó: “El ansia de libertad es un fuerza imparable. ¡No se pueden poner puertas al campo!”.

A D. Felipe, príncipe de Asturias hoy y Rey de España mañana, nadie le niega su extraordinaria formación y la experiencia adquirida en los últimos años, lo que nos hace augurar que desarrollara su papel de Rey de forma ejemplar. ¡Buenos maestros ha tenido! Pero en mi modesta opinión, la característica fundamental del Príncipe es su serenidad, que sabe transmitir a su entorno. Y su sentido de la responsabilidad. En el entorno de las Fuerzas Armadas se sabe como prepara sus visitas a las Unidades, conociendo totalmente el dosier que se le envía, previo a la visita, para que pueda entender a la perfección lo que se le muestra o explica. En una visita a la Escuela Militar de Montaña, con tiempo invernal extremo, que impidió en algunos momentos el vuelo de los helicópteros, al comenzar la visita, el Príncipe me comentó discretamente que estaba preocupado pues no había podido leer el dosier correspondiente, pues su hija Leonor (la futura Princesa de Asturias) había estado enferma y llorando por la noche, y en su cuidado, junto a la Princesa, habían pasado la noche. No se sorprenderán si les digo que su participación en las exposiciones fue de excelencia.

Sería ingrato olvidarme en estas reflexiones, si olvidara la figura de la futura Reina de España, Doña Letizia. Pero más que mis palabras voy recordar las palabras que Doña Sofía, nuestra Reina, ha dedicada a Doña Letizia, durante su estancia en Nueva York: “Le aconsejo que siga igual que está. Ella es muy competente y encantadora, y la quiero mucho”.

Creo firmemente que los españoles somos muy afortunados, por los Reyes que hemos disfrutado y los que vamos a disfrutar.

¡Gracias, Majestades! ¡Gracias, Altezas Reales!

Fuente : Onemagazine