El Salvador “En todas las Fuerzas Armadas del mundo se pierde armamento”

Ayer por la mañana, durante una entrevista televisiva, el ministro de la Defensa se refirió a la investigación de LA PRENSA GRÁFICA que ha demostrado cómo armamento propiedad de la Fuerza Armada fue vendido por militares de alta o fue a parar a narcotraficantes mexicanos o a las pandillas salvadoreñas. Entonces dijo: “Nos causan más daño esos reportajes de ese matutino que cualquier ataque que nos hagan grupos armados”. Por la tarde, sin embargo, durante una entrevista con este periódico, el ministro no volvió a mencionar el punto. No cuestionó lo publicado, solo dijo que le pareció “inoportuno”.

Su principal argumento en las entrevistas televisivas que ha dado estos días es que lo ve inoportuno porque son casos viejos. ¿Usted hubiera preferido que nunca se publicaran?

No, yo no hubiera preferido que nunca se publicaran. Creo que la población salvadoreña tiene derecho a ser informada, y debemos conocer nuestra historia y nuestras realidades. Lo que yo cuestionaba en algún momento era la oportunidad, porque yo quisiera que toda la población salvadoreña y todas las instituciones cerráramos filas en contra de la delincuencia, y que en este momento que estamos viviendo una pequeña alza de los homicidios, que por cierto con la operatividad de la Policía y nuestra está bajando en estos días, que todo mundo fuera consecuente con estas instituciones y tratara de fortalecerlas para que controláramos esta situación en una forma más rápida y oportuna. Entonces me pareció a mí que este artículo en la forma que salió mandaba un mal mensaje, o talvez no un mal mensaje, sino un mensaje un poco confuso a la población porque hay mucha gente que no lee más que los titulares.

¿Tampoco cuestiona lo que se publica?

No. Yo cuestiono… Porque aquí hay libertad de prensa y ustedes pueden publicar su apreciación o su verdad. Eso no tiene ningún problema, yo estaba cuestionando el momento en que se está haciendo, precisamente porque estamos viviendo una crisis y pensaba que este reportaje en vez de salir ahora pudiera haber salido dentro de 15 a 20 días, cuando nosotros estamos viviendo una situación diferente.

En las últimas semanas hemos tenido siete atentados con granadas en puestos de la PNC de los que la Policía responsabiliza a los pandilleros de habérselas arrojado, granadas industriales M-67. ¿Está de acuerdo con la afirmación de que la población tiene derecho a saber de dónde las pandillas obtuvieron esas granadas?

Sí, yo creo que la población tiene derecho. A lo que no tenemos derecho es a inducir a la población que esas granadas vienen de los inventarios de la Fuerza Armada. Nosotros tuvimos un problema de pérdidas de granadas en 2011. Y todos los informes de inteligencia que nosotros manejamos nos indicaban que esas granadas que se perdieron salieron vía a Guatemala a alimentar las necesidades de armamento de los carteles de México.

Tenemos un caso muy curioso, un caso en Opico, en 2009. Eran unos pandilleros de la MS que iban a atentar contra una persona que no pagó la extorsión, le habían puesto una granada en un vehículo y la granada afortunadamente no explotó. Una experticia con fotografías nos permitió comprobar, a partir de oficios de la Fuerza Armada, y en poder de la Fiscalía, que era de la Fuerza Armada. Ahora, teniendo en cuenta esa nueva información, ¿usted cree que no es relevante que la población sepa de dónde han salido las granadas que han atentado contra la misma población civil?

Cómo no, yo creo que sí, inclusive con la PNC nosotros estamos haciendo un gran esfuerzo para ver la procedencia de las granadas. Pero tú me estás hablando de un caso en 2009. Las granadas que perdimos nosotros fueron en 2011, entonces, verdaderamente no encuentro la relación; no obstante, esta granada que estoy viendo (ve la fotografía mostrada) tendría que ver el color, porque me da la impresión de que esta granada es una granada de humo y de práctica, no tiene… No obstante, en algún momento acepto que pudieran haberse utilizado en atentados anteriores granadas provenientes de la Fuerza Armada, yo eso no lo niego.

Perdón, ministro, pero usted habla de que tuvieron un caso de pérdidas de granadas en 2011, que fue cuando se descubrió el caso de Tapalhuaca. Sin embargo, creo que usted conoce muy bien una correspondencia oficial que se recibió de parte de la embajada de Estados Unidos en la cual se le solicitó a la Fuerza Armada que investigara si tenían fuga de armamento de sus almacenes y estamos hablando de 2008, a propósito de dos casos de hallazgo de armamento que coincidían también los lotes con los que estaban inventariados en la Fuerza Armada.

Sí, definitivamente lo hemos estado haciendo y nosotros hemos tratado de ser transparentes y yo he dado la información que en los últimos seis años se han perdido 17 fusiles aquí en el país de los inventarios de la Fuerza Armada, y no todos ellos se han perdido de los almacenes nuestros y de las unidades militares. Un compañero oficial se fue a Metrocentro y dejó el fusil en el baúl del carro y de ahí se lo sacaron. Tenemos varios casos de ese tipo. Hemos ahondado en las medidas de seguridad para proteger nuestros inventarios y aunque hemos perdido 17 fusiles creo que lo hemos hecho bastante bien.

No es el único caso. Esa es una documentación de la Defensa (pasa el documento hacia el ministro). Le voy a leer algunos de los casos de las granadas que fueron encontradas entre 2009 y 2010 que corresponden con esas y me dice si no son los mismos (lotes): LS84F059-001, LS83J058-008, que hay dos de esas, y LS89G063-006…

No, si es que yo no estoy negando: se pudieran haber perdido granadas de los inventarios nuestros, eso no lo estoy negando, pero también sería equivocado asegurar en este momento que las granadas que han lanzado los pandilleros a las sedes policiales provienen de los inventarios de la Fuerza Armada porque no lo hemos podido comprobar.

Usted era ministro de la Defensa cuando empezaron a ocurrir estos atentados con granadas, 22 atentados, siete personas muertas, 100 heridos, en distintas fechas en el país.

¿De qué fecha estás hablando?

De 2009 a 2010.

Bueno, yo recibí a mediados del año, habría que ver en qué fecha sucedieron esos atentados.

Hemos logrado comprobar que algunas que no estallaron venían de la Fuerza Armada. ¿No le parece que hay porosidad en su institución? Se han perdido 9,000 granadas, se han perdido cohetes Law que han parado donde narcos hondureños, se han perdido armas, se han perdido explosivos, 5 libras de C-4…

Sí, mira, no hay ningún sistema en el mundo totalmente seguro de seguridad, no lo tiene ni Estados Unidos, ni lo tiene Rusia, ni lo tiene Francia, ni lo tiene Italia. En todas las Fuerzas Armadas del mundo se pierde armamento, eso no quiere decir que no tengamos nosotros controles, pero como dicen que ‘saliendo la ley, saliendo la trampa’. Todos los sistemas de seguridad son vulnerables. Nosotros cuando nos suceden este tipo de acontecimientos que se nos pierde armamento ahondamos en las medidas de seguridad y hacemos una revisión de los sistemas y cambiamos y modificamos de tal manera de corregir. O sea, no quiero decir yo, y que no se me lea así, que no hemos fallado, que no hemos tenido problemas. Pero lo que sí quiero que quede claro es que los problemas han sido mínimos en relación con el grado de la violencia, del acecho de las organizaciones criminales.

¿Usted qué hizo para contrarrestarlo? Porque todos los militares que fueron procesados, por lo menos en la Justicia Militar, quedaron exonerados…

Nosotros hicimos investigaciones, presentamos pruebas, y tal como lo mandata la ley, pusimos en manos de la Fiscalía estos casos, inclusive su servidor ha ido como siete veces a servir de testigo de cargo en contra de estas personas que cometieron el robo de estas armas. Para darle un caso, para ejemplificar en el caso de la pérdida de las granadas, nosotros las detectamos, la Fuerza Armada lo detectó, la Fuerza Armada lo denunció, la Fuerza Armada hizo las investigaciones preliminares y pusimos a disposición de la justicia, tal como mandata la ley, a estos elementos.

Pero de esas siete veces que usted menciona que fue a Zacatecoluca negó ante la jueza que los lanzacohetes Law fueran de la Fuerza Armada.

No, no, no es cierto.

Eso consta en el expediente.

No, nunca me preguntaron eso a mí. En ningún momento la jueza me ha preguntado a mí eso. Eso no es cierto.

Se lo preguntaron en una entrevista de ayer y usted dijo: “No se pudo comprobar que esos lotes –refiriéndose a los Law incautados en Honduras– fueran de El Salvador”. Pero aquí tenemos su declaración, que dice: “Pero no significaba que procedían de nuestros lotes, puesto que los cohetes no tenían número individual, solo número de lote, y ellos (Honduras) también tenían cohetes con número de lote nuestro, porque estos fueron distribuidos, donaciones en el caso de El Salvador, en toda Centroamérica”. Esa es su declaración.

Esa es mi declaración y precisamente eso es lo que estoy reiterando.

Perdón que lo interrumpa: acaba de decir que no y ahora que sí.

No, no, acabo de decir que.. ¿qué?

Que no lo había dicho…

No, que no había dicho que nosotros habíamos perdido… O sea, que.. Yo no dije que de que… de que esos Law pertenecían al inventario de la Fuerza Armada, eso fue lo que yo di… Y es lo que reitero yo ahí: en ningún momento pudimos nosotros comprobar que los Law que se encontraron en Honduras pertenecieran a los inventarios de la Fuerza Armada.

Hay un oficio que también se presentó en este juicio que dice: “Ministerio de la Defensa Nacional, oficio 0533, referencia CII/SRA, clasificación confidencial, fecha 30 de junio código C4A102… incluyendo 39 cohetes Law, con número de lotes RAN-87B001-013 y RAN85-F001-006, ambos cohetes Law inventariados en el Depósito N.º 3, DM-3, bajo la custodia de la Fuerza Armada de El Salvador, bajo el mandato del capitán José Mario Mejía Rivera”. Hubo otro investigador militar que también declaró y dijo, refiriéndose a tres de los acusados: “En la segunda entregaron 400 granadas M-67 y 15 cohetes Law. Por esta entrega recibieron $900”.

Bueno, eso fue lo que ellos declararon, pero desde el punto de vista nuestro, nosotros no pudimos comprobar que los Law que estaban en Honduras pertenecían a nuestros inventarios, porque solamente tenían el número de lote. Nosotros hubiéramos podido decir que sí, hasta este momento nos ha quedado siempre la duda. Nosotros pensamos que pudieran ser pero también que no pudieran ser.

¿Usted no ve un patrón de tráfico de armas desde la Fuerza Armada?

No, yo veo que son casos aislados. Tenemos nosotros en la Fuerza Armada 20,000 efectivos, en la época de la guerra tuvimos 56,000 efectivos. Hemos tenido gente que se ha equivocado, que ha agarrado mal camino, que ha delinquido. Si ese es el punto, es cierto: hemos tenido malos elementos, hemos depurado malos elementos.

¿Hace cuánto fue que se perdieron las ametralladoras M-60? ¿Qué pasó en ese caso?

¿Del Regimiento de Caballería?

Sí, y no son C-4 que, como usted mismo dijo, se pueden sacar en la bolsa del pantalón. Esas necesitan espacio.

No, pero ¿cuál es el punto?

Que se perdieron el año pasado y usted dice que han mejorado los controles, pero se siguen perdiendo armas…

Sí, bueno, pero precisamente yo le estaba haciendo la comparación de las armas que se han perdido en los países vecinos. Los controles han mejorado, pero yo mismo les he dicho a ustedes que no hay un sistema de seguridad perfecto.

¿A usted todo esto no le parece grave? ¿No le parece grave que, por mucho que usted diga que son casos aislados, un explosivo de esos, que ayer usted decía que era poco, sea capaz de explotar tres buses, que por esas granadas murieron niños?

Es grave que se nos pierda un cartucho, porque ese cartucho puede cobrar la vida de una persona. Eso para mí está totalmente claro. Lo que yo no acepto es que se quiera hacer pensar que la Fuerza Armada estamos vendiendo nosotros armamento. Lo que quiero dejar claro es que sí tenemos malos elementos, que en algún momento nuestros sistemas han sido burlados, que hemos tomado las medidas necesarias para que estas cosas no se estén dando. Y sigue el compromiso de la Fuerza Armada de ser uno de los principales garantes de la seguridad de este país. Eso es lo que quiero que quede claro.

En agosto del año pasado, en una entrevista con el fiscal Luis Martínez, le preguntábamos si todas estas investigaciones que tiene la Fiscalía podría tratarse de una cuestión sistemática de tráfico de armas o si se trataba de casos aislados, como usted lo sostiene. La respuesta del fiscal hasta ese momento era: “Todo apunta a que son varios hechos recurrentes”.

Y ha sido una señal de alerta para nosotros también. Por eso es que te digo que hemos ahondado en las medidas de seguridad y en las investigaciones.

¿Es fácil sacar C-4 de un almacén militar?

Ahora no. Hoy tenemos todavía más barreras.

¿Y antes cómo era?

Es muy difícil. Por ejemplo, nosotros podemos ir a hacer un ejercicio práctico donde utilizamos explosivo, y alguien ahí no se gasta todo el explosivo y se puede agarrar un poquito y se lo mete a la bolsa, y no nos damos cuenta. Y hace eso varias veces, y al final termina teniendo…

Pero eso es bien preocupante, ministro…

Sí, es preocupante, pero te digo que son cosas del pasado. No sé por qué tú le das relevancia en este momento. Te estoy diciendo que sucedieron en el pasado y hemos tomado medidas para que no se vuelva a dar. No hemos tenido información de que se haya perdido otra vez explosivo plástico de nuestros inventarios.

Pero las M-60 no son tan pequeñas como para…

Y nosotros mismos lo denunciamos, no lo escondimos. Y estamos haciendo las investigaciones. Yo no sé por qué insistes tú cuando yo te digo que admito que nuestros sistemas de seguridad han sido vulnerados en algunas oportunidades y hemos tratado de corregir. Si el tema es de las ametralladoras, admito que las perdimos, que estamos investigando y que nosotros fallamos.

¿Qué tan infiltrada cree que está la Fuerza Armada por el crimen organizado?

Yo no lo creo. No obstante, periódicamente hacemos investigaciones, ponemos a prueba a nuestro personal, algunas veces hemos simulado entregas, hemos tentado a algunas personas para poder probar su lealtad a la FAES y al país. Utilizamos muchas veces el polígrafo cuando tenemos sospecha de que alguien pudiera estar infiltrado. Yo creo que no, sería muy aventurado decir eso.

Fuente: Prensa grafica

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