El Supremo anula la condena al teniente que abusó de infantes de marina

La sala de lo militar del Tribunal Supremo ha anulado la condena de dos años y medio de cárcel a un teniente que abusó de infantes de marina. La sentencia cita hasta cuatro soldados que “participaron de forma activa en actividades no relacionadas con el servicio”. El teniente, desde su puesto administrativo, “gozaba de un amplio margen de discrecionalidad para nombrar y cesar soldados de infantería de marina”, gracias a sus buenas relaciones con los mandos y a las buenas relaciones que decía mantener con la Casa Real. Con estos mimbres el teniente creó frente a sus subordinados “un clima caracterizado por el temor a contrariarle” que le llevaba a “reaccionar ante cualquier oposición a sus deseos complicando y endureciendo la actividad profesional del personal”.

De esta forma consiguió que dos de ellos le mandaran fotos de su pene, que se lo enseñaran, que se masturbaran en su presencia o que durmieran con él. A uno le citó una madrugada de domingo para decirle que le iba a cesar y que debería terminar la relación con su novia. Las víctimas sufrieron estrés y ansiedad. Uno de los infantes llegó a salir llorando de uno de estos episodios para contárselo a su compañero.

Prueba de cargo “abundante”

El tribunal de instancia condenó al acusado a dos años y medio de prisión por los delitos de abuso de autoridad y extralimitación en el ejercicio del mando pero el Tribunal Supremo ha anulado la sentencia y ha ordenado que se repita el juicio con un tribunal distinto. La mayoría de la sala estima el recurso del teniente que pide una nueva prueba pericial para acreditar que los mensajes de móvil que enviaba no se habían manipulado.

La sentencia, de la que ha sido ponente el presidente de la sala Ángel Calderón, cuenta con un voto particular. Clara Martínez de Careaga subraya que la prueba pericial se realizó aunque el resultado no fuera concluyente y la defensa pidiera una ampliación que fue rechazada. Martínez de Careaga añade que un nuevo juicio traería “consecuencias desproporcionadas” y “prolongará la victimización” cuando hay “una prueba de cargo muy abundante que hace que la prueba sobre los mensajes de móvil no sea decisiva”.

Fuente: Ser