Defensa adjudica la vigilancia de los cuarteles a una empresa privada y encima con sospechosa de fraude a hacienda

Hay casos en los que rizar el rizo parece imposible. Estos casos, por lo general, tienen que ver poco o nada con la cotidianeidad de la vida del Ministerio de Defensa español, donde la excepción se convierte en norma y no hay manera de ver algo que responda a una mínima lógica civil.

Resulta que los cuarteles militares van a ser vigilados no por los militares, que al parecer para eso no valen, sino por una empresa de seguridad privada.

Para llegar a esta ingeniosa medida, encima, se han tirado nueve meses de tira y aflojas en un concurso en el que participaron nueve empresas de seguridad y que ha acabado con la adjudicación de la vigilancia a una llamada Seguridad Integral Canaria.

Todo absolutamente desquiciado, pero no todo lo desquiciado que puede redondear lo absoluto, porque además, la empresa susodicha es al parecer propiedad de un señor que fue indultado hace unos años por un delito medioambiental, lo cual deja un borrón muy feo en el expediente para un vigilante de espacios públicos, y que ella misma (la empresa) ha sido acusada por la inspección de Hacienda el año pasado por defraudar a Hacienda, cuando las normas impertérritas inscritas en el adn de la gestión de lo público dicen algo así como que no se mete a la zorra a cuidar las gallinas, que para el caso se traduciría en que no se pone a vigilar la defensa a uno que hace trampas con el fisco.

Parece ser que entre las malas conductas que Hacienda achaca a la empresa ahora vigiladora de los cuarteles y espacios de Defensa se encuentra la de ” pagar fuera de nómina conceptos salariales no exentos que luego fueron incluidos en el certificado de retenciones como dietas” con un ahorro en impuestos, eso que las malas lenguas llaman fraude, de 2,3 millones de euros entre 2008 y 2009″.

Sus prácticas, según el informe, van más allá, y “no sólo eludió su obligación de practicar retención sobre gran parte de los salarios satisfechos a sus trabajadores, sino que dichas rentas quedaron libres de tributación ya que tampoco se incluyeron por los trabajadores en sus declaraciones de IRPF”

Mnucias, podemos decir, porque por el delito medioambiental, que por cierto es uno de esos delitos poco prestigiosos o que bien pueden llevar a galardón los empresarios más vorazmente emprendedores y exitosos de este país e incluso de la potente Alemania, ha sido indultado por el gobierno, que tiene claro el asunto.

También el Ministro Soria, uno de los puntales de la recuperación ética que preconiza el gobierno español, y que por una casualidad de la vida acudió como invitado y anfitrión hace cerca de un año a una fiesta dada por el tal Miguel Angel Ramírez, que es en realidad el dueño de la empresa referida (por cierto se nos olvidaba que en su curriculum también podemos apuntar que es presidente de la Unión Deportiva Las Palmas) dijo con énfasis no exento de admiración y arrobamiento que Ramírez es “el ejemplo más puro de emprendedor por su capacidad para convertir sueños en ideas, estas en proyectos y finalmente en una empresa”.

Ya ven como se van liando las cosas: los encargados de la vigilancia y la defensa necesitan una empresa privada a la que pagar para que vigile sus instalaciones. La empresa elegida no parece trigo limpio. Su peculiar dueño además tiene el honor de ser reconocido por el Ministro Soria, el de las eléctricas, en una fiesta donde va de invitado y así un sinfín de azarosas coincidencias que salvo para la gente más maledicente son pura casualidad.

Fuente: Utopia Contagiosa