De la Libertad de expresión

La libertad de expresión es ese «derecho» conculcado a veces directamente por quienes temen que otorgue demasiada libertad de acción a quienes tienen sometidos bajo un ferreo control disciplinario y otras es temido por quienes al margen de la coacción por no estar sujetos a imperativo legal alguno, ven en la opinión una amenaza a sus postulados. Parece mentira que en una sociedad madura como la española en la que la democracia parece totalmente implementada, la opinión ajena genere tanta controversia, rechazo e indignación. Los Generales, mandan a sus fiscales y jueces que acorde al dichoso Régimen Disciplinario acallen cualquier conato de libertad de expresión porque la temen y piensan que salvo ellos que tienen una larga experiencia en la gestión de activos (materiales y de personal) nadie pueda expresarse salvo ellos, que si pueden uniformarse para ir a tertulias a expresar el sentir generalizado de sus mas de 129.000 efectivos en activo. Mientras el resto «chitón» a callar que si os dejamos expresaros tal vez piensen que no todos pensamos lo mismo dentro de las Fuerzas Armadas, pero es que esa es la realidad en las Fuerzas Armadas hay todo tipo de ciudadanos con ideologías muy diferentes, unidos simplemente por el uniforme, la voluntad de servicio a los demás (que no a sus generales) y la lealtad a «sus» compañeros, los que están junto a ellos en misiones, despliegues y maniobras, porque solo ellos saben el frio que se pasa en una trinchera en unas maniobras de quince días, el calor que se pasa al mediodia caminando en una marcha logística con casi 40 kilos a la espalda por carecer de medios aereos o terrestres, o lo largas que se hacen las navegaciones lejos de tu familia en los confines del mar sin poder ni siquiera hablar con los tuyos. Esos son tus verdaderos compañeros, a los que debes lealtad, con los que sabes que puedes contar porque están junto a ti. Aquellos que a miles de kilometros, te expresan lo bien que lo estas haciendo en la lejanía, aquellos que desde el plasma piden informes todos los días de si ha habido bajas simplemente para cubrir su trasero y buscar responsables ajenos o preparar la bandera y un homenaje postumo con el que dar carpetazo al asunto, esos no son tus compañeros, esos hacen carrera militar a costa de quienes están fuera de sus hogares desplegados por medio mundo. Después están aquellos que te dan el pésame, entierran a tu hijo con honores militares incluida la boina azul y luego pactan con otro Estado que ha atacado un puesto de la ONU, que nada ha pasado, que al parecer ese soldado murió por casualidad, pero sin ningún tipo de consecuencia para nadie de los ejecutores ni de sus complices civiles y militares, que cometen la más alta traición que se puede dar entre los militares, el abandono a un compañero y a su familia, simplemente porque sus galones no pertenecían a otra escala.

Y tenemos el problema de la libertad de expresión de quienes militan bajo siglas, esos que acuden a reuniones que saben que a veces no conduce a nada porque el marco bajo el que trabajan sirve de bien poco, porque nada se vota democraticamente sino que solamente son oidos e ignorados. Entre esos hay algunos o que ignoran la libertad de expresión del resto si no les aplauden «sus» logros o que directamente atacan para acallar cualquier atisbo de libertad de comunicación o difusión. La realidad es que existe un marco normativo al máximo nivel, que España incumple reiteradamente y no sanciona a nivel de Tribunales para poder seguir ejerciendo presión sobre una pequeña parte de sus ciudadanos y que aquellos que dentro de las Fuerzas Armadas se atreven a significarse pagan con su libertad, ya sean directivos asociados o ciudadanos militares pero sin uniforme, que se atreven a expresarse publicamente y el sistema los persigue implacable para acallarlos.

La libertad de expresión es una especie en peligro de extinción en nuestro país, por imperativo legal o por imperativo de la corrección social porque saca a relucir nuestra falsa creencia en dicha libertad y es que si los demás no piensan lo mismo que yo, eso no es libertad de expresión ese es un ataque frontal contra mis principios y opiniones. Y he ahí que todos tienen ombligo y se lo miran, y dicen «la mia es la verdadera» la única y la simple posibilidad de que otros la expresen y piensen distinto incluso con los mismos intereses comunes hace que sea vilipendiada, envilecida y sancionada para escarnio público en redes sociales, artículos y blogs.

EDM|Diario Militar nació a pesar de todos los contratiempos para dar ese espacio de «libertad» de expresión a todos, a los militaristas y a los anti-militaristas, a los asociados y a los no asociados, a los de carrera y a los temporales, a los de alineados y a los disconformes, todos tienen cabida en EDM para expresar su opinión y generar en el lector el necesario análisis para formarse su propia opinión y no hacer seguidismo y «borreguismo» de nadie. Nos acusan de sectarios que solo escriben algunos para expresar su opinión que al parecer ofende a algunos, pues tienen las mismas posibilidades de replicar a la opinión ajena en libertad, en «libertad de expresión», porque nosotros si creemos en ella, nos lean diez, mil o diez mil ciudadanos, nuestra labor es posibilitar en un único punto todas las opiniones aunque no creamos a nivel personal en lo que dicen. Quienes no expresen dicha opinión, callan por simple falta de argumentos o criterios con los que defender su postura y critican a otros por defender ese derecho a decir lo que te venga en gana. Es por ello que no somos ni apreciados por los Estamentos militares de alto rango por considerarnos reaccionarios por posibilitar dicho derecho sin filtros y tampoco por aquellos que supuestamente deberían beneficiarse de la posibilidad de expresarse en libertad incluso bajo un pesudónimo para evitar que les sancionen con el dichoso Régimen Disciplinario. Como siempre y en democracia nadie está contento, debe ser una máxima consustancial de la misma no agradar a nadie y que cada cual vea el vaso medio lleno o medio vacio según sus intereses.

Redactor Jefe

Marcos Pérez