China: Las relaciones militares entre China y EEUU: una historia llena de altibajos

Después de llegar a su cima en la década final de la Guerra Fría, las relaciones militares entre China y Estados Unidos han estado bajo mínimos durante más de dos décadas. En este interludio, China ha emergido como una gran potencia en la cuenca del Pacífico. Ahora, con la influencia regional de Pekín en su punto más alto, las tensiones militares regionales son elevadas, sobre todo en las aguas en disputa del Mar del Sur de China.

En este entorno volátil, los Estados Unidos y China están buscando ahora mejorar sus relaciones militares, como una herramienta para el desarrollo de la confianza estratégica, lo que hace menos probable los accidentes no deseados y ayudar a gestionarlos mutuamente cuando se producen de forma inevitable.

Desde 2011, y especialmente desde que Xi Jinping asumió la presidencia en China, las dos partes han trabajado para reconstruir su relación. Este proceso se está acelerando hoy en día. El pasado 19 de noviembre de 2015, el Ejército Popular de Liberación recibió a una delegación del Ejército de Estados Unidos en Pekín para la primera reunión cara a cara entre los ejércitos de Estados Unidos y China, respectivamente. Esta iniciativa forma parte de una tendencia que continuará aun cuando las tensiones militares crezcan en la costa del Pacífico.

Altos y Bajos
Como dijimos, las relaciones militares entre China y Estados Unidos estaban en su apogeo en la década final de la Guerra Fría. La base de la relación era un interés común en la lucha contra el poder de la Unión Soviética, rival regional de Beijing y competidor global de Washington. Cuando Deng Xiaoping asumió el poder en 1979, Washington y Beijing formaron una coalición para contrarrestar a Moscú. En base a estas relaciones, Estados Unidos vendió material militar a China e incluso se comprometió a transferir tecnología militar para el Ejército Popular de Liberación, un hecho que sería impensable hoy en día.

Estas transferencias de tecnología incluían una moderna línea de producción de municiones y una actualización de aviónica para los aviones chinos J-8. China correspondió permitiendo que los Estados Unidos operaran un puesto de escucha en la provincia noroccidental de Xinjiang para recoger datos sobre las pruebas nucleares soviéticas.

Esta relación cordial se rompió repentinamente de forma oficial cuando el ejército chino reprimió a los manifestantes en 1989 durante las protestas de la Plaza de Tiananmén; pero su verdadera caída se debió al desmoronamiento de la Unión Soviética. En respuesta a lo ocurrido en Tiananmén, la administración del entonces presidente de Estados Unidos, George H.W. Bush, decidió cortar las relaciones militares con China, la transferencia de tecnología se puso en estado de suspensión, e impuso sanciones que prohibían la venta de armas estadounidenses al país asiático. Estas restricciones están a día de hoy en activo. Pero la ofensiva de Beijing contra los manifestantes no era más que el comienzo de la ruptura.

En 1989, la Unión Soviética ya estaba empezando a desmoronarse, poniendo fin a la amenaza mutua que había unido a Washington y Pekín. Como el poder soviético se derrumbó, la mayor parte de sus fuerzas en la frontera fueron retiradas, dejando el antiguo espacio soviético en desorden. China ya no tenía que dedicar sus recursos a esta larga frontera terrestre. Liberada de esta obligación, China centró su atención en las disputas marítimas en los mares del este y del sur de China. Desde entonces, el Ejército Popular de Liberación ha vuelto su atención a la reunificación con Taiwán, el punto de mayor tensión con Estados Unidos.

Aunque el final de la coalición anti-soviética provocó un descenso en las relaciones militares inevitable, el grado en que se deterioraron fue notable bajo las presidencias de Jiang Zemin y Hu Jintao.

Los esfuerzos para reparar la relación entre ambos países se iniciaron en 1993 con la reanudación de las relaciones entre militares, pero las frecuentes crisis interrumpieron el progreso, sobre todo con la colisión de un avión de vigilancia de Estados Unidos y de combate chino en abril de 2001 sobre el Mar del Sur de China. Esta colisión, conocida como el incidente de la isla de Hainan, llevó a los Estados Unidos a suspender una vez más las relaciones.

En comparación con la década de 1980, China también se hizo mucho más predispuesta a cortar los lazos como estrategia política, con frecuencia cancelando visitas planificadas y comunicaciones formales entre el Ejército Popular de Liberación y el Ejército Estadounidense. Estas interrupciones se convirtieron en la respuesta política de Pekín a las grandes ventas de armas estadounidenses a Taiwán.

Un nuevo alto en las relaciones
En los últimos años, las relaciones entre militares han comenzado a estabilizarse una vez más. Aunque de ninguna manera volverán a los niveles anteriores a 1989, ningún país ha cancelado las principales relaciones militares desde 2011. Esta mejora se corresponde aproximadamente con el inicio de Xi Jinping como vicepresidente de la Comisión Militar Central de China, órgano de dirección central de los militares, en octubre de 2010. Más tarde se convirtió en presidente en noviembre de 2012. Desde entonces, Xi Jinping ha mostrado su interés en el fortalecimiento de las relaciones entre militares durante su presidencia, que comenzó en marzo de 2013.

Bajo el mandato de Xi, el Ejército Popular de Liberación ha aumentado la frecuencia de los ejercicios conjuntos con el ejército de Estados Unidos, que culminaron con los Estados Unidos invitando a la Armada china a participar en el RIMPAC 2014, el ejercicio naval multilateral más importante del mundo. Este fue un hito simbólico.

Además, el Ejército Popular de Liberación también construye sus mecanismos de comunicación regularizados con el ejército de Estados Unidos, incluyendo el diálogo ejército-a-ejército que comenzó el pasado noviembre. A mayores, el ejército chino hizo un esfuerzo serio para establecer y poner en marcha mecanismos de gestión de crisis.

En el Simposio Naval del Pacífico Occidental de 2014, la Armada China se comprometió a seguir unos protocolos comunes para la comunicación entre los buques de guerra de ambas naciones y así reducir los accidentes. En septiembre, China firmó un acuerdo bilateral con los Estados Unidos que rige el procedimiento a seguir en encuentros aire-aire, como el de Hainan. Las dos Armadas también están listas para elaborar un conjunto de normas sobre los procedimientos a seguir en encuentros entre buques en un futuro próximo.

Lo más notable de estas relaciones entre militares recién estabilizadas es que vienen durante un período convulso entre China y Estados Unidos, así como con los vecinos de China. Bajo la presidencia de Xi, las incursiones chinas en las Islas Diaoyu / Senkaku controladas por los japoneses han aumentado. China también declaró una zona de exclusión aérea sobre el Mar Oriental de China, mientras que acelera la recuperación de territorio en el Mar del Sur de China. Esto se debe en parte al hecho de que el Ejército Popular de Liberación en sí parece haber cambiado sus actitudes, y ahora cree que las relaciones entre militares con los Estados Unidos pueden traer beneficios tangibles. Al mismo tiempo, los líderes políticos de China, ahora reconocen la necesidad de más herramientas para gestionar los conflictos.

Sin embargo estos cambios son sintomáticos de que China cada vez tiene un mayor papel como una gran potencia en todos los aspectos, incluyendo la forma en que maneja las relaciones militares. Al igual que la Unión Soviética, China está descubriendo que las grandes potencias necesitan mejores métodos para manejar las crisis con sus potenciales militares rivales – algo singularmente importante dado los intereses cada vez más globales de China.

El liderazgo político chino ahora valora altamente las relaciones entre militares y ha hecho que la obtención de una invitación a la RIMPAC 2016 sea una prioridad política. Aunque la relación militar bilateral probablemente no volverá a los máximos de la década de 1980, seguirá siendo mucho más robusta y estable que la del período comprendido entre Tiananmén y el fin de la presidencia de Hu Jintao.

A pesar de que las tensiones van en aumento en la cuenca del Pacífico, las relaciones militares entre China y Estados Unidos se harán más fuertes. China continuará cooperando con los Estados Unidos y Japón para establecer mecanismos para la gestión de situaciones de crisis.

Fuente: Ultimocartucho

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: