Carta abierta de un superviviente del accidente de Hoyo de Manzanares de 2011 al Ministro de Defensa

Cuando desperté aquel día, jamás pensé que me iba a dirigir a su Excelencia de esta forma y mucho menos por este motivo. Aquella mañana del 24 de Febrero de 2011, mis compañeros y yo nos disponíamos a realizar unas prácticas que nunca llegarían a finalizarse. Aquella fatídica mañana ha quedado grabada en mi cuerpo y mente a fuego e incrustada como tantas de las esquirlas que aún no me han extraído. Fallecieron cinco hermanos de sangre, compañeros de armas a los que me es imposible olvidar, la rectitud de Víctor, la sonrisa de Javi, la experiencia de Sergio, la juventud de Mario y la ilusión de Miguel Ángel, quedaron sesgadas de un plumazo por los menesteres del destino.

Probablemente para su Excelencia en estos días sólo sean un número de expediente, un número/2015, otra petición más, pero para mí representan el más alto valor reconocido, el amor a la Patria, la defensa de nuestra bandera sin importar el color político del que la enarbole, compañerismo, deseos de mejorar en pro del cumplimiento de su deber, y más aún detrás de ese número de expediente se esconden viudas, huérfanos, padres, madres y familiares. Todo ellos, sustento diario y apoyo sin los cuales nuestras FAS no serían posibles, ese beso de despedida, ese cuídate, a la vuelta nos vemos, papa tráeme algún regalito, son el combustible y la energía que nos hace levantarnos a diario para servir a nuestro País.

Nunca me pregunté qué puede hacer mi País por mí, sino que puedo hacer yo por mi País, pues bien ahora es el momento de demostrar que las instituciones están al servicio del ciudadano y no al contrario, jamás hice nada esperando algo a cambio, pero la situación ha cambiado, con esta carta probablemente algunos de mis compañeros se sientan traicionados por mi sinceridad, pero no podía permitir esta situación. Actúo en consecuencia y espero que su Excelencia al leer estas líneas comprenda el dolor que invade mi corazón.

No le estoy solicitando nada para mí, eso será en otro momento si fuere necesario, la suerte me ha otorgado una segunda oportunidad que ellos en cambio no han podido disfrutar, las noticias de estos últimos días me han llevado a la decisión de publicar esta sencilla carta en las RRSS, nuestra Casa no nos ha abandonado, nuestras FAS han mostrado todo su apoyo desde el primer instante, cuatro años después aun me llaman compañeros preguntándome por el estado de salud, más de 30 operaciones quirúrgicas después, los doctores nos siguen atendiendo como el primer día, cuatro años después aun nos tratan como héroes, pero sintiéndolo mucho Excelencia, no es lo que necesito.

Todo lo anterior se lo tendré eternamente agradecido, pero lo que no puedo soportar es el abandono al que la clase política pretende dejar a los familiares de los fallecidos aquel 24 de Febrero en el cumplimiento de su deber, tanta sangre, sudor y lágrimas derramadas han quedado en el olvido, atrás quedaron las palabras de los políticos de turno en los primeros momentos del accidente, sin importar su ideología, la clase política representada en nuestro Consejo de Estado ha determinado que las viudas, huérfanos y padres de mis compañeros fallecidos no merecen de una compensación económica suficiente y acorde a lo solicitado, la costumbre se ha hecho norma, no permita su Excelencia que estas familias deambulen por el desierto judicial durante tres años más, reconsidere lo que es de justicia y adelántese a una sentencia judicial que de media se dilata 8 o 9 años después del accidente.

Le solicito a su Excelencia que no prolongue el dolor de los familiares que sustentan de verdad nuestras FAS, que la muerte de mis compañeros no se conviertan en una moneda de cambio con sus familiares, la lealtad hacia los familiares de los fallecidos es necesaria y justa.

Con estas humildes palabras me gustaría que su Excelencia se fuera a dormir como tantos y tantos militares lo hacemos a diario, con la satisfacción del deber cumplido, no sea un ministro más, conviértase en el ministro que defendió los intereses de las familias de los caídos en acto de servicio, en contraposición de la opinión de los componentes de Consejo de Estado.

Me despido de igual forma que lo hace el Consejo d estado en sus dictámenes, esperando no haber ofendido a su Excelencia con mis palabras, pero me salen del alma y le escribo con el corazón, conocedor del dolor de los familiares de mis compañeros.
V.E., no obstante, resolverá lo que estime más acertado.”

TTE. IM. RETIRADO EN ACTO DE SERVICIO JOSE MANUEL CANDON

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