Carlos Martín «Imposiciones amorales en el Tercio de Armada, algunas consideraciones sobre el mando-lider militar»

Con motivo del aniversario de la creación del Cuerpo Infantería de Marina Española, acontecida por orden de Carlos I en 1.537, se celebran esta semana distintos actos en el TEAR que culminan el próximo viernes 24 de febrero.

Me encuentro con la descorazonadora noticia que, como quiera que en el referido día por la noche, tras un acto muy bonito que realizan en esta Unidad (la arriada de la Bandera), está prevista la celebración de la cena de gala, acontecimiento totalmente voluntario y por cuya asistencia, obviamente, se debe abonar una determinada cantidad de dinero, se ha tomado una decisión tan errónea como fatal, presuntamente como represalia a la poca asistencia a dicho evento social, DIRECTAMENTE POR EL GENERAL AL MANDO DEL TEAR.

Destacar “prima facie” para aquellos de Uds. que no sean andaluces, que el próximo martes 28 de febrero, es fiesta en esta mi Comunidad Autónoma, al ser el Día de Andalucía, estando ya previsto y desde hace algún tiempo que el día anterior, lunes 27, sería libre, dato a tener muy en cuenta para lo que seguidamente les referiré.

Entrando de lleno, sin ambages, como quiera que para la citada cena, en el II Batallón de Desembarco (BDE-II), no había prácticamente voluntarios para asistir a la misma, la decisión del Mando, insistimos que en este caso proveniente directamente del General Comandante del Tercio, cuando el día 27 que ya estaba previsto que sería libre, TODOS DEBEN ACUDIR AL BATALLÓN.

Decisión, orden, que no solo deja perplejo a quien suscribe, sino que obedece a un actuación a la que podríamos calificar sin temor a equivocarnos como de fraude de ley, de mala fe y con manifiesto abuso del derecho, como también de un claro ejemplo de la incompetencia militar en el ejercicio del mando, que poco o nada dice de un Jefe o Líder que se precie, máxime cuando viene de un “Príncipe de la Milicia”.

I.- Del Fraude de Ley, la mala fe y el abuso del derecho.-

Sin entrar en muchos tecnicismo legales, decir que el fraude de ley se refiere a aquellas conductas aparentemente lícitas, ya que se realizan amparadas por una ley o norma en vigor, pero provocan un resultado contrario o prohibido por otra norma (norma de cobertura y norma eludible). De esta forma, con el procedimiento empleado se pretende evitar la actuación de las normas dictadas para regular otro supuesto y ello con el objetivo de conseguir bien un fin ilícito bien una eficacia legal, pero siempre distinta a la propia finalidad de la normativa aplicada, lo que está prohibido por el Ordenamiento Jurídico (vid. Art. 6.4 CC).

Del mismo modo, todo acto debe ejercitarse conforme a las reglas de la buena fe, no amparando la Ley el abuso del Derecho ni su ejercicio antisocial (art. 6.7 CC).

Sin perjuicio que de conformidad con lo dispuesto en el artículo 22.1 de la Ley Orgánica 9/2011 de 27 de Julio, de derechos y deberes de los miembros de las FAS, establece que “Los militares estarán en disponibilidad permanente para el servicio. Las exigencias de esa disponibilidad se adaptarán a las características propias del destino y a las circunstancias de la situación”, lo acontecido en el II Batallón de Desembarco del TEAR, a mi juicio, supera con creces no solo lo legal (quizás está en el límite, sería discutible con algún colega Letrado), al utilizarse la potestad que tiene en mando (norma de cobertura) para conseguir un fin prohibido (que asistan a la cena, o peor, en reprimenda, se anula una decisión anterior, cual es que sería libre el día 27) sino especialmente lo moral, esto último realmente es lo más importante, al afectar como afecta a la de sus miembros, incluso, a su esfera personal, pues más de uno seguro que ya había planeado pasar “el puente” de cuatro (4) días-de sábado a martes- con sus familias, quizás hasta tenían reservado algún alojamiento para ello, debiendo ahora, y por enésima vez decir a su SUFRIDA ESPOSA, que todo se anula, simplemente por la incompetencia, altanería y prepotencia en el ejercicio del mando de su Jefe, su General.

¿Con qué actitud llegarán esos SOLDADOS, algunos vetustos militares, con más de treinta (30) años de servicios a sus espaldas, con acreditada capacidad, compromiso, lealtad, compañerismo que incluso, dispuestos están a dar la propia vida por todos nosotros, por España, por su Unidad, cuando por “de nuevo” y debido a una decisión/orden arbitraria, ilógica y casi temeraria tengan que cumplir lo mandado y presentarse el lunes 27 en su Batallón? ¿Es eso saber mandar, ser un Jefe, un buen Líder? Respondan Uds. A estas cuestiones, yo tengo mi veredicto claro.

II.- Algunas nociones del buen Líder Militar.- Saber Mandar.- Relación con Jefes, compañeros y especialmente con los subordinados.

Quisiera empezar por una frase que de la que tuve noticia allá por el año 1994 o 1.995 dicha en la Academia General Militar de Zaragoza, en un discurso que a los alumnos dio un General de Aviación, alocución que desde entonces me ha hecho reflexionar muchísimo: “EL MEJOR SISTEMA DE ARMAS ES EL CEREBRO/INTELIGENCIA DE NUESTROS OFICIALES”.

Manifestación del General, que también en otras muchas competencias de cualquier Oficial que se preste comparto al cien por cien (preparación, estudio, sensibilidad ante los problemas reales de la Unidad, actitud crítica ante lo mejorable..etc.), sino que en el caso que nos ocupa, considero que de haber usado mínimamente su cerebro, jamás se debería haber tomado tan errónea, por fatal en cuanto a la moral de sus subordinados se trata, el referido Jefe.

Igualmente me viene a la memoria un artículo publicado en la Revista General de Marina, creo que en el año 2.009, quizás del 2010, sobre el liderazgo militar, donde el autor se preguntaba SI EL LIDER NACE O SE HACE, concluyendo que mitad nacen, mitad se hace, realizando un magnífico resumen del Mando ejercido por Lord Nelson.

Comparto, a medias, esta conclusión pues a mi juicio, siendo cierto, que lo es, tal deducción, TAMBIÉN CREO QUE CON UNA MÍNIMA “APTITUD” Y UNA GRAN ACTITUD, SE PUEDE LLEGAR A SER UN GRAN MANDO, UN GRAN LÍDER. Trataré de explicarlo.

Para ello debo comenzar necesariamente en distinguir entre APTITUD y ACTITUD, pues son muy diferentes, si bien ambos relacionados con la COMPETENCIA.

Pues mientras la APTITUD es la capacidad que tiene una persona para desarrollar una actividad determinada, es decir, ser capaz (MITAD SE NACE), la ACTITUD se refiere a la forma de actuar de una persona frente a determinada situación, existiendo personas que ante una misma circunstancia se enfrentan de forma distinta-con fuerza, valor, inteligencia, sentido común. La actitud SE HACE, o MEJOR DICHO, SE PUEDE HACER.

Dicho lo anterior, y cuando de un LIDER MILITAR se trata, huelga decir que un mínimo de capacidad tiene, eso es indiscutible, pues no solo han superado una dura oposición-aún cuando el actual sistema de acceso a las Academias Militares sea vía nota de selectividad- y 5 años en las respectivas Academias. También es obvio, que cuanta más aptitud se tenga, como a cualquiera en la vida y en cualquier ámbito profesional, más fácil le será llegar a ser un BUEN MANDO, UN LÍDER.

Pues lo más importante, a mi juicio, es la ACTITUD, EL QUERER SER, EL AHÍNCO, APRETAR LOS DIENTES, QUERER Y CONSEGUIR SER UN BUEN JEFE, EL INCONFORMISMO UNIDO A LA HUMILDAD, EL RESPETAR PARA SER RESPETADO, LA PREOCUPACIÓN MÁXIMA POR LOS MIEMBROS DE SU UNIDAD, POR SU BIENESTAR.

Y, ¿Cómo conseguir esa ACTITUD, se preguntarán Uds.?. Fácil respuesta, difícil conseguirlo: HAY QUE GANARSE EL RESPETO, LA CONFIANZA ABSOLUTA de compañeros y ESPECIALMENTE DE SUBORDINADOS. ¿Cómo?

Entre otras cosas, y a colación de lo acontecido en el TEAR, “cultivando” esos lazos de compañerismo real, siendo siempre el primero en llegar y el último en marchar de la Unidad, exigiendo el máximo pero dándolo todo y más que ningún otro, exigiéndose a sí mismo más que a nadie, siendo “cercano” y humilde cuando corresponda lo que no está reñido, en absoluto, con la disciplina,. SER JUSTO, HUMILDE. NO TEMIDO, SINO ADMIRADO Y RESPETADO. Yo lo defino, o mejor, RESUMO- de nuevo la reflexión no es mía, sino TN Gª. Armayor de la siguiente manera, a mi juicio junto con la preparación intelectual, la  aspiración máxima de aquel que, en un futuro, pretenda ser un AUTÉNTICO LÍDER:

· DEDICACIÓN Y COMPROMISO TOTAL/ABSOLUTO CON EL SUBORDINADO.

· LA MÁXIMA DE TODO MANDO-LÍDER MILITAR DEBE SER: CUIDAR EN TODO MOMENTO Y LUGAR DE “SU GENTE”, SUS SUBORDINADos

· SABER “TODO” LO QUE PASA EN LA UNIDAD, ESPECIALMENTE CUANDO DE PREOCUPACIONES PROFESIONALES Y/O PERSONALES SE TRATA.

De lo contrario, nos encontraremos con un Jefe, el “típico Jefe” que todos, incluido quien suscribe cuando empezó la pasantía en un despacho de abogados “de cuyo titular no quiero acordarme”, alguna vez, y por desgracia, nos hemos encontrado a lo largo de nuestra vida profesional, que no sólo era un INCOMPETENTE PROFUNDO, sino que encima, en la aureola de “su poder”, más si de la milicia se trata, por razones obvias, creyéndose que su misión consistía en imponer directamente su voluntad, sin admitir siquiera sugerencias, más preocupado por “su carrera” que por su gente, su Unidad, tras su marcha ha dejado a esta no sólo en un estado “crítico” en cuanto a preparación táctica para el servicio que pudiera ser encomendado se refiere-lo que ya es grave- sino en un desánimo, una desazón en todos y cada uno de los que miembros que componían su “equipo”, que tardará tiempo en recomponerse.

LA DECISIÓN TOMADA DE OBLIGAR A TODO UN BATALLÓN UN DÍA, QUE EN PRINCIPIO ESTABA PREVISTO SERÍA LIBRE, CON LA AGRAVANTE QUE ESTABA EN MEDIO DE “UN PUENTE”, POR EL SIMPLE HECHO DE QUE A UNA CENA  “VOLUNTARIA” POCOS/NADIE HABÍAN CONFIRMADO SU ASISENCIA, HACE UN DAÑO TERRIBLE Y MORTAL EN LA MORAL Y QUEHACER DIARIO DE SUS SUBORDINADOS, al ser injusta, por arbitraria y, si me apuran, indecente.

Finalizo ya este apartado, pues considero que para SABER MANDAR HAY QUE SABER ESCUCHAR, lo importante que a mi juicio es, CONOCER LAS PREOCUPACIONES, INQUIETUDES, incluso, PROBLEMAS PERSONALES si me apuran, de todo jefe, todo líder respecto a sus hombres, pues el estado de ánimo de estos, aún cuando en el “mando” concurran todas las aptitudes y actitudes, será vital, decisivo, para fin último de cualquier Unidad militar.

Pues siento decir, pese a quien pese, que para saber mandar, hay que preguntar, y para preguntar hay que saber escuchar, LO QUE NO ESTÁ REÑIDO CON LA DISCIPLINA; SABER MANDAR= PREGUNTAR= SABER ESCUCHAR.

¿Realmente preguntamos, escuchamos a nuestra gente?. ¿Realmente el Mando en general, Y ESTE EN PARTICULAR, se preocupa de sus subordinados, su moral, su estado de ánimo?. ¿Es un buen Jefe-Líder Militar aquel distante, que apenas sale de su despacho, que sólo se relaciona o trata de hacerlo con sus superiores, pensando solo y exclusivamente en que su (b*****da) ACTITUD le servirá para su carrera y, CON PERDÓN DE LA EXPRESIÓN, ni se plantea relacionarse con lo que a su entender es “la muchedumbre”?