Brasil: Critican a Bolsonaro por poner a militares a coordinar agencias ambientales en la Amazonía

Además de que ordenarle al Ejército custodiar la Amazonía, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, le otorgó a las fuerzas armadas autoridad sobre las agencias ambientales en la región mientras la deforestación sigue consumiendo a este ecosistema único. Defensores y activistas reaccionaron.

La orden de Bolsonaro de dejar la Amazonía brasileña en manos de los militares, bajo el supuesto de combatir la deforestación, la minería ilegal y los incendios forestales, no pasó desapercibida ni en medio de la emergencia por el Covid-19.

El mandatario ultraderechista les delegó a las fuerzas armadas combatir la destrucción de la amplia región amazónica, que en Brasil abarca 5.5 millones de kilómetros cuadrados que integran los estados de Acre, Amapá, Amazonas, Mato Grosso, Pará, Rondônia, Roraima, Tocantins y parte de Maranhão.

Lo que significa que, según el diario brasileño ‘O Globo’, los militares tendrían jurisdicción sobre “las franjas fronterizas, las tierras indígenas, las unidades federales de conservación ambiental y otras áreas federales en los estados”.

Pero lo que más preocupa a los activista es un apartado del Decreto de Garantía de Ley y Orden publicado el 7 de mayo en la Gaceta Oficial Federal. Uno de los artículos dice que “las agencias federales y entidades públicas de protección ambiental (…) serán coordinadas por los Comandos” de las fuerzas armadas. Por eso, estos mandos ahora tienen las facultades para coordinar las actividades de agencias como Ibama y el departamento de parques ICMBio, que han emprendido una labor de protección de las comunidades y su territorio.

De momento esta orden solo regiría del 11 de mayo al 10 de junio, pero podría extenderse como pasó con la crisis de los incendios el año pasado.

Defensores ambientales tachan de “inaceptable” decisión de Bolsonaro

Las reacciones y las feroces críticas no tardaron en aparecer. Casi al unísono, ambientalistas y defensores le recordaron al mandatario que son las agencias ambientales, y no los militares, las que tienen la experiencia necesaria para manejar ese tema en la zona.

Pero además la orden de Bolsonaro se da en un momento bastante crítico para la Amazonía. La deforestación aumentó un 51% a marzo de este año. Los datos de brotes de incendios recopilados por el Instituto Nacional de Investigación Espacial (Inpe) en enero, arrojaron que el número de conflagraciones fue un 30% más alto en 2019 que en 2018. Y en total, el bioma amazónico registró 89.176 incendios en 2019, en comparación con 68.345 de el año anterior.
Suely Araújo, quien dirigió la agencia Ibama hasta principios de 2019 y ahora es asesora del grupo de defensa del Observatorio del Clima, dijo que era “inaceptable” transferir el poder sobre las operaciones ambientales en el Amazonas a los militares .

“Los militares pueden ayudar en ciertas situaciones, pero (…) son las agencias ambientales las que tienen experiencia en esta área. Son ellas quienes saben cómo llevar a cabo la planificación y la estrategia operativas”, aseguró Araújo.

¿Qué implica la injerencia militar para la Amazonía?

Primero hay que entender la situación de Brasil ahora mismo. “El Gobierno está en una situación de plena inestabilidad, tenemos una crisis sanitaria, tenemos problemas políticos, el presidente está aislado y está dando declaraciones antidemocráticas y no es solamente en la cuestión del medio ambiente”, explicó a France 24 Fábio Albergaria de Queiroz, profesor brasileño especialista en asuntos amazónicos y medio ambiente.

El profesor Albergaria de Queiroz explicó que él interpreta esta decisión de Bolsonaro como “una manera de que el presidente tenga mayor margen en la decisiones ambientales” y con un ministro completamente alineado con su Gobierno. “Puede haber un crecimiento de la deforestación y de la destrucción de parte de la fauna y flora con la interferencia de los militares y puede ser un fuerte indicador de las medidas antiambientales de Bolsonaro”, agregó.
Albergaria de Queiroz no se anduvo con rodeos: “la presencia de militares en la Amazonía, de estar adelante de las autoridades ambientales, sería un gran problema, hará que los problemas sean mayores”.

El profesor, que explicó que hablar de este y otros asuntos ahora mismo en el país resulta un asunto delicado, teme por la “fuerte” influencia de este gobierno y porque Brasil que “en el pasado fue la voz de la protección del medio ambiente, pasó a ser ahora una de las mayores economías del mundo, y una de las únicas, que tiene discursos anticientíficos y antiambientales”.

¿Cambiará el ejército los protocolos para combatir la deforestación?

Hay incertidumbre entre las agencias y grupos ambientales sobre si el ejército respetará la manera cómo se viene luchando contra una de las más grandes amenazas de la Amazonía brasileña.

Araújo dijo que poner a las fuerzas armadas a cargo de las operaciones de aplicación de la ley amazónica plantea la cuestión de si Ibama tendría que pedir permiso a los militares para destruir el equipo utilizado para cometer delitos como la tala ilegal dentro de las reservas indígenas u otras áreas protegidas.

Porque aunque Bolsonaro ha reitera que el Gobierno no debe destruir este tipo de maquinaria, los agentes de Ibama no han detenido esta práctica, considerada durante mucho tiempo como la única manera de evitar la repetición de estos delitos ambientales.

Pero además hay otra sombra que se suma a este nuevo horizonte: el vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourão, dijo la semana pasada que el Gobierno planeaba enviar al ejército como parte de un plan para establecer bases en la Amazonía para combatir la deforestación.
Es por esto que entre los ambientalistas quedan dudas sobre lo que la decisión del Gobierno significará para el ecosistema y las comunidades que lo habitan, o sobre cómo se conjurará el trabajo militar con el que vienen haciendo las agencias en terreno, y si estas tendrán o no autonomía.

El Gobierno de momento no ha dado más detalles sobre una decisión que, según los expertos, impactará directamente en el futuro y la preservación de la Amazonía brasileña.

Fuente: France24