ASFASPRO dice que el Consejo de Personal de las FAS debe cambiar de rumbo

Finalizada la legislatura, es momento de hacer balance del Consejo de Personal.

No han sido pocos los obstáculos que las asociaciones profesionales y sus representantes han tenido que superar en estos tres años de funcionamiento. De hecho, la mayoría siguen siendo insalvables y exigen modificaciones normativas a muy corto plazo, porque de lo contrario se antoja dudosa su continuidad.

De principio a fin y sin complejos, ASFASPRO ha trabajado intensamente con independencia, profesionalidad y lealtad, presentando propuestas y alegaciones constructivas y llenas de sentido común, pensando tanto en el bien del personal como en el de la institución militar y buscando soluciones plausibles a los múltiples problemas que la aquejan. A cambio, solo hemos recibido promesas incumplidas y buenas intenciones por parte de las autoridades civiles del ministerio y el inmovilismo a ultranza de los responsables de los Cuarteles Generales y de la Dirección General de Reclutamiento y Enseñanza Militar.

En cuanto a los avances en el estatuto y condición del militar, el ejercicio de derechos y libertades, el régimen de personal y las condiciones de vida y trabajo en las unidades son verdaderamente pocos, si bien esperamos que sirvan de cimiento de otros futuros de mayor calado. Sería irracional pretender darle la vuelta al calcetín en apenas veinte reuniones del Consejo.

La flojera ministerial (Ministro de Hacienda o Defensa, o los dos), la situación económica atravesada y la pobre visión del ciudadano sobre la seguridad y defensa de su país, tampoco han ayudado en la consecución de pequeñas mejoras retributivas del personal en reserva u otra regulación de los complementos de dedicación especial. Vistos los olvidos y las desconsideraciones, cada vez se hace más evidente ese complejo latente que equipara al militar a un ciudadano de segunda.

Durante este periodo se han puesto de relieve los graves problemas de personal que sufren las Fuerzas Armadas, unos desde hace décadas y otros desde el 2008, con la entrada en vigor de la Ley de la carrera militar, sin embargo, este Gobierno no los ha atacado en profundidad o los ha vuelto a dejar, interesadamente o no, en el tintero.

Esperamos que aquellos que tomen el relevo en la próxima legislatura avancen decididamente en el reconocimiento de la singularidad del militar, en el derecho de asociación y la potenciación del Consejo; en la dignificación del suboficial, en los procesos de evaluación y ascenso, en la promoción interna o en las titulaciones a adquirir a lo largo de la trayectoria profesional para alcanzar el más alto nivel de competencia. En la regulación del pase voluntario a la reserva, que permita el ascenso y el rejuvenecimiento de la plantilla, en las ayudas a la movilidad geográfica, en la jornada y horario que facilite la conciliación de la vida profesional, personal y familiar; en el sistema retributivo e indemnizaciones por razón del servicio, en la prevención de riesgos laborales y, finalmente, en la protección social y sanitaria del militar y su familia.

Fuente: ASFASPRO

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