Antonio Casado”Morenés: mal favor a las Fuerzas Armadas”

AntonioCasadoNo hay “bajeza moral” en la denuncia del documentado atropello a la dignidad de una mujer, sino en ocultarlo, minusvalorarlo, disculparlo, ignorarlo, desdeñarlo, mientras se procesa de modo irresponsable la intención de la denunciante. Lo inmoral, señor ministro, es acusar de “querer manchar el nombre de las Fuerzas Armadas” a una representante de la voluntad popular que está haciendo su trabajo.
El ministro de Defensa, Pedro Morenés ha reaccionado ante la denuncia del acoso sexual en el Ejército como los obispos ante la denuncia de la pederastia en la Iglesia católica. O como los dirigentes políticos ante los casos corrupción en sus propias filas. Mirada distraída, balones fuera; la basura, mejor bajo la alfombra, los trapos sucios se lavan en casa, etc. Regla de oro, eso sí, palo al mensajero.
Del problema denunciado, ni media palabra. Sólo fogonazos de la retórica habitual: “Tolerancia cero ante el acoso sexual en el Ejército”, dijo Morenés en su lamentable intervención parlamentaria del miércoles pasado. “Me repugna la corrupción”, dice Susana Díaz en la Andalucía socialista de los ERE que ella mamó durante estos últimos años. “No es una trama del PP, sino una trama contra el PP”, decía Mariano Rajoy cuando se destapó el escándalo de Gürtel. El caso de los Pujol, como el de Banca Catalana en su día, es, por supuesto, una maniobra del Estado contra Cataluña. Y si el fisco reclama a Monedero que pague sus impuestos es, según él, porque todas las baterías del régimen del 78 han decidido apuntar contra Podemos para frenar su carrera hacia la Moncloa.

Con lo sencillo que sería sacar del cesto las manzanas podridas por el bien del fruto y del frutero. Pues no. He ahí el problema de fondo: la falta de voluntad política frente a las malas prácticas en el seno de las instituciones públicas incluso antes de que afloren. Y ya vemos que, a veces, ni aunque afloren, como es el caso de Zaida, que no es solamente un caso de acoso sexual antes y laboral después, a modo de escarmiento. También es la denuncia del miedo a expresarse de muchos militares con la coartada de la disciplina castrense.
El ministro de Defensa no le hace ningún favor, sino todo lo contrario, a la imagen de la institución, al no querer saber nada de los casos de acoso y tener miedo a denunciarlos, en el día a día de las Fuerzas Armadas. Sin darse cuenta de que deja en muy mal lugar a la inmensa mayoría de los militares que, naturalmente, reprueban esos comportamientos.
La conjura del silencio impuesta desde arriba (ay, ese dedo en la boca de Morenés mandando callar en el templo de la palabra) es infinitamente más tóxica para el buen nombre de las Fuerzas Armadas que el presunto “circo mediático” con el que trató de desacreditar las valientes denuncias, con nombres y apellidos, de la hoy comandante Zaida Cantera de Castro, canalizadas hacia el Parlamento y hacia la opinión pública con la ayuda de la diputada Irene Lozano (UPyD). (A título personal, mi respeto y mi aplauso solidario a las dos.)

Fuente: Confidencial

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