A propósito del Sahel

OPINION

Juan_ChicharroLlamamos Sahel a la franja de terreno del norte de África que va desde el Océano Atlántico hasta el Mar Rojo separando el desierto propiamente dicho del Sáhara de la sabana africana. Tiene más de 5.000 km de longitud y ocupa zonas del sur de Mauritania, Senegal, Malí, sur de Argelia, Níger, Chad, sur de Sudán y Eritrea.

El Sahel que en otros tiempos fuera en alguna de sus partes zona de prosperidad está hoy de actualidad por razones bien diferentes. La presencia y proliferación de grupos radicales islamistas en su seno constituye la razón de su “fama” en estos momentos. Hablamos de la facción de Al Qaeda en el norte de África.

Al Qaeda del Magreb Islámico es una organización que utiliza el terror para la consecución de sus fines. Objetivos que son conocidos y obvia repetirlos. Es una organización para la que, al igual que sucedía y sucede con los talibanes en Afganistán, el tiempo no cuenta.

España ya ha sufrido los zarpazos de esta organización y nuestros servicios de inteligencia tienen como cometido el seguimiento de sus movimientos que como bien sabemos tiene ramificaciones en nuestro suelo.

España es un país no muy dado a tomarse en serio cuanto se manifiesta de amenazas exteriores y es escéptico cuasi del todo hasta que se encuentra a veces con la cruda realidad. No tiene cultura de Defensa.

Así, y consecuencia de lo expresado, apenas tiene en consideración las amenazas hechas por el líder de Al Qaeda Al Zwahiri cuando dice que “la recuperación de Al Andalus es un deber general de la nación musulmana pero en especial de los pueblos del Magreb y que ante todo la recuperación de los territorios ocupados de Ceuta y Melilla es prioridad”.

Pues bien, la zona de acción en la que se desenvuelve esta organización es fundamentalmente el SAHEL por lo que, conocidas ya sus intenciones, procedería actuar contra la organización allá donde se encuentre y ya.

Evidentemente no escribo nada que no figure en la reciente Estrategia de Seguridad Nacional y sin embargo no parece que la intervención de España vaya más allá de la mera cuasi simbólica en Malí y que siga aún sin definirse si se decide o no el despliegue de tropas a la espera de lo que decida la UE. Da la impresión que en este caso optamos por hacer uso de la Estrategia de Cooperación y dejamos en manos de Francia la defensa de nuestros intereses.

Es de actualidad, por otro lado, la presentación que el JEMAD ha hecho recientemente del futuro de las FAS que, pese a las complacencias manifestadas, es ciertamente preocupante. Uno saca la impresión, esperemos que equivocada puesto que explícitamente nada se ha dicho si bien implícitamente…, que de aquellas FAS que conocí de casi 350.000 hombres allá por los años 80 del siglo pasado y pasando por los 120.000 actuales al final sólo nos vamos a quedar con unos escasos 70.000; y digo escasos porque si descartamos buques anfibios, escoltas… etc y aviones de combate, de transporte… etc que deberán estar incluidos en dicha fuerza, al final restarán para los cometidos principales una entidad muy limitada para cumplir con garantía lo que marcan los documentos de Defensa en vigor.

Para analizar esto con más seriedad supongo que habrá que esperar algo más y observar el desarrollo de lo planeado; en cualquier caso somos más de uno los que andamos confusos. No veo nada claro todo esto.

Tal vez será en la consecuencia de esta coyuntura donde encontremos la razón de nuestra pasividad respecto a las actuaciones en el Sahel.

De momento, por lo tanto, si damos por bueno que nuestro enemigo más próximo es el que es y dicen que es; que este despliega donde se despliega y que sus intenciones son las que dicen tener, habrá que estar atentos a quien verdaderamente le combate que es Francia. A partir de ahora con la explícita cooperación de los EEUU, también.

Así, recientemente el ministro francés de Defensa Jean-Ives Le Drien ha efectuado sendas visitas a Níger, Malí y Chad. El objeto de las mismas no ha sido otro que formalizar la presencia de las fuerzas francesas en esos países así como ajustar detalles de la lucha anti terrorista contra las acciones de Al Qaeda del Magreb Islámico.

Francia confirma así su firme decisión de combatir el radicalismo islámico y su “Yihad”.

En concreto, y de momento, lo que hace Francia es reposicionar sus fuerzas militares, no aumentar sus efectivos. Así, desplegará hasta un total de 3.000 hombres basados en Gao en Malí, Niamey en Níger y en Djamena en el Chad.

Desde Gao así como desde Djamena estarán en condiciones de actuar rápidamente en la zona norte tanto de Malí como del Chad.

Sitúa el grueso de los medios aéreos en Djamena lo que facilita los apoyos aéreos al tiempo que los centros logísticos de apoyo del conjunto de las operaciones se sitúan en Costa de Marfil a “retaguardia” de todo el despliegue.

Las Fuerzas Especiales nos las encontraremos en Burkina Faso.

Buen despliegue, sin duda, que va a facilitar la acción de conjunto del ejército francés y la economía de esfuerzos.

Decía que el ministro Le Drien había hecho la coordinación política de todo este despliegue en los países afectados pero cobra grandísima importancia la que ha hecho recientemente en los EEUU con su homólogo Chuck Hagel.

EEUU no sólo comparte las inquietudes de Francia sino que las aprueba hasta el punto de que la cooperación militar entre ambos países se va a incrementar notablemente.

Aviones de apoyo de inteligencia, drones de última generación, cooperación en operaciones especiales y algo más son ejemplos de la creciente implicación de los EEUU en la lucha que lidera Francia contra la amenaza “yihadista” sobre el norte de África y por extensión al sur de Europa.

Y es aquí a fuerza de ser reiterativo como observo una importante oportunidad perdida de poder figurar como nación cooperadora y aliada con peso en la política norteafricana. Por supuesto que en colaboración con Francia y los EEUU y en asuntos que esta vez si nos conciernen directamente.

A ver, si nos hemos ido hasta los lejanos Irak y Afganistán apoyando los intereses de nuestros aliados no acaba de entenderse nuestra actual reticencia para desplegar fuerzas en escenarios que sí nos afectan directamente, cosa que no sucedía en los anteriormente citados.

En fin, será que una cosa es querer y otra poder.

Fuente : republica