Pedro Pitarch “Defensa,cuchillo de palo”

Algunos se han sorprendido al enterarse por la prensa de la suspensión de maniobras programadas a realizar en la comarca del Sobrarbe en el Pirineo aragonés, por falta de fondos para financiarlas. Se trataba de actividades de entrenamiento de unidades basadas en Aragón y Navarra (infantería y artillería), en un volumen inferior a los 1000 efectivos.

Es la punta del iceberg. Viene faltando dinero, por poner solo tres ejemplos, para maniobras, combustibles e incluso alimentación. Carencias asociadas a la no recepción de créditos previstos, junto con la ausencia de generaciones de crédito de Hacienda para reintegrar los fondos ingresados en el Tesoro, procedentes de actividades y prestaciones de apoyo al personal que se cobran en metálico (clubes militares, alimentación, etc). De las últimas, solo en el Ejército de Tierra (ET) significan más de 15 millones de euros (en el Ejército del Aire es de suponer que el montante sea incluso superior). Porque, como es sabido, el dinero cobrado en metálico en las FAS o en instalaciones de apoyo al personal, debe ser ingresado en el Tesoro para que desde ahí Hacienda lo devuelva a Defensa, y ésta lo reparta entre quienes hicieron tales ingresos. Antes se venía tardando entre uno y tres meses, actualmente supera ya los cinco.

Todo ello ha propiciado el desfondamiento de la capacidad para mantener con “normalidad” la vida e instrucción de las unidades. Particularmente en lo relativo al capítulo 6, Inversiones (repuestos, mantenimiento de vehículos…), y el capítulo 2 (alimentación, combustible, dietas…), con una repercusión directa sobre la operatividad, que es la razón de ser de todo el tinglado de la defensa. Se ha llegado incluso a pensar en tirar de raciones de previsión, para alimentar a los individuos de servicio (a los que hay que alimentar sin cobrarles nada), y acortar el horario de trabajo hasta las 13:00 horas, para que la gente pudiera almorzar en su respectiva casa.

Cuando escribo esto, me llega la noticia de que el consejo de ministros del viernes 26 de octubre se ha aflojado la bolsa, autorizando el trasvase de fondos a las FAS por el concepto de “operaciones de paz”. En concreto, ascienden a 235 millones de euros para el total de las FAS y el órgano central de Defensa, si bien son 15 millones menos de lo programado a principios de este año. Con ese dinero, ahora a tapar huecos… Pero de los 14 millones de las generaciones de crédito antes mencionadas, de momento, nada de nada. Lo más grave de esta historia es que la operatividad no esté basada ahora sobre los programas, sino sobre el sostenimiento.

Resulta también arduo entender el lío en que ha devenido la descalificación inicial de dos opositoras al Cuerpo de Sanidad Militar (Psicología), por ostentar tatuajes visibles en el cuerpo (algo expresamente prohibido en la normativa de la oposición). Eso dio lugar a un rifirrafe entre la directora general de reclutamiento y enseñanza militar,Mª Amparo Valcarce García, que quería que se repitiera la oposición incluyendo a las dos descartadas (como así se hizo finalmente), y su inmediato subordinado el Vicealmirante (VA) Alfonso Carlos Gómez Fernández de Córdoba, un brillante oficial general, subdirector de reclutamiento y ordenación laboral, directamente responsable de “planificar y coordinar las funciones de captación y selección del personal militar”.

El asunto pareció derivar inicialmente a asignar al VA un nuevo destino en la estructura de la Armada. Allí se pensó en nombrarle Director de Personal (DIPER), algo que no fue bien recibido en el órgano central, donde al parecer se pretendía le asignaran un destino “menos relevante”. Al parecer, la contestación ―lógica― de la Armada fue que en ésta todos los destinos de almirante eran relevantes. A resultas de ello, por Resolución 430/38199/2018 de 3 de agosto, de la subsecretaría de Defensa se cesaba al VA Gómez como subdirector de reclutamiento y orientación laboral, apoyándose en el art 63.1.l de la ley 40/2015 de Régimen Jurídico del Sector Público, que atribuye a los subsecretarios la facultad de “nombrar y cesar a los subdirectores y asimilados dependientes de la Subsecretaría…” Hasta aquí, nada superlativo a reseñar. Porque ―lo sabe hasta el Nuncio―, quien nombra cesa, así como que la cuerda se rompe por el lado más débil.

Lo sorprendente fue el paso posterior. Porque, sin mayores trámites, por Real Decreto 1095/2018, de 31 de agosto, se pasaba a la reserva al VA Gómez apoyándose en el art 113.2 de la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, donde se dispone que “por decisión del Gobierno, los oficiales generales podrán pasar a la situación de reserva, mediante real decreto acordado en Consejo de Ministros, a propuesta del Ministro de Defensa.” Pero como en las FAS de España nadie tiene el estatuto de esclavo romano, ese oficial general ―que tenía por la proa 3 años y medio de servicio activo y, en caso de ascenso (no descartable), otros 3 años más―, recurrió su fulminante pase a la reserva en vía contencioso-administrativa. Y la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, por auto de 23 de octubre de 2018, ha acordado “suspender la ejecución del mencionado R.D”. Además “impone a la Administración General del Estado las costas causadas en este incidente cautelar”.

Y ahora a esperar la sentencia. Mientras tanto, regresado el VA Gómez al servicio activo, habrá de dársele un destino. Ojalá me equivoque, pero me temo sea un firme candidato a “asesor” de alguien (supongo que del Segundo AJEMA). Vaya, eso que los diplomáticos conocen tan bien y que llaman “estar en el pasillo”. Compartirá así hado con el teniente general De Gregorio, otro brillantísimo oficial, anterior director general de reclutamiento, que tuvo que dejar su sillón para hacer hueco a las posaderas de la señora Valcarce (la misma), y que ahora también mata su tiempo haciendo de “asesor” del JEME.

Una pena. Solo apuntaré tres razones de ese pesar. Una, que algunos confundan administración con mando. Dos, que nada se oyera del AJEMA tras el insólito pase a la reserva del VA Gómez. Y tres, que la administración de justicia haya tenido que echar (a Defensa) el toro al corral. Precisamente cuando en ese Ministerio hay “overbooking” de órganos directivos con fuerte formación jurídica, tales como la ministra Margarita Robles, el subsecretario, Alejo de la Torre y el Secretario General Técnico, Emilio Fernández-Piñeyro. Pero ya lo dice el sabio refranero: “en casa de herrero cuchillo de palo”.

Fuente: Blog

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