Manifiesto fundacional de la asociación #45SinDespidos

La asociación en trámites de registro ante el RAPFAS #45SinDespidos nos remite su manifiesto fundacional bajo el nombre “NOSOTROS LOS SOLDADOS” a continuación les dejamos el texto del mismo.

Desde la creación de la fgura del militar de empleo en 1989 hasta hoy han pasado 28 años en los que se han promulgado ya hasta cuatro leyes de personal en el proceso de plena profesionalización de las Fuerzas Armadas, proceso que, no obstante, consideramos inacabado. Y decimos inacabado, porque se nos sigue negando a los soldados el reconocimiento pleno como los empleados públicos que somos,
imponiéndosenos una temporalidad que no viene justfcada por ningún criterio objetvo.

En la primera de las leyes se estableció un periodo máximo de ocho años de servicio que una segunda ley, en vigor diez años después, ampliaba a los doce años de servicio o una edad máxima de 35 años. Con esa ley se cerraba el periodo del servicio militar obligatorio.

En el periodo de transición, de un ejército de levas o conscripciones a un ejército plenamente profesional, se constató un primer  problema, derivado de la escasez de aspirantes a cubrir la plaza de soldado, que resulta del todo insufciente el número de efectvos para mantener las plantllas fjadas. Entre las diversas soluciones… o parches… se recurrió a la utlización de personal extranjero, al diseño de planes de mejora de la calidad de vida y a la relajación de los requisitos para el ingreso. Ninguna de estas medidas hicieron más atractva la carrera de soldado y, más aún, cuando la situación económica del país era por entonces muy favorable, existendo ofertas de
empleo mucho más atractvas en la vida civil. Esta situación obliga a promulgar la actual Ley de Tropa y Marinería de 2006. Esta norma ampliaba hasta 45 los años de servicio y se creaba la fgura del Reservista de Especial Disponibilidad (RED) con un compromiso de disponibilidad para los soldados de más de 45 años para poder ser activados por el Gobierno en caso de necesidad.

La temporalidad en las FFAA ha ido variando en este periodo de 28 años que hemos comentado, pasando de los 8 años de servicio a los 12 años de servicio o a los 35 de edad; y de ahí a los 45 años con una disponibilidad desde los 45 a los 65 años. Es evidente que las modifcaciones no obedecen a criterios objetvos, ya que no se permite al soldado servir en tempos de paz más allá de los 45 años… pero puede ser actvado como reservista entre los 45 y la edad de la jubilación en caso de guerra o de necesidad si así lo estma el Gobierno de turno.

La ley de 1999 introdujo la fgura del soldado de carácter permanente, con la consideración de Militar de Carrera, y que con las mismas funciones que el temporal puede ejercerlas hasta la edad de retro. El contngente de “Permanentes” se fja en el 15% de la plantlla total, sin que conste que la cifra atenda a criterios objetvos, profesionales o de servicio.

La ley de 1989 defnía la Función Militar y a los que la ejercían, siendo estos el personal militar que mantene una relación de servicios profesionales y es de aplicación a los militares de carrera, que consttuyen los cuadros permanentes de las Fuerzas Armadas, y a los militares de empleo. La Ley de la Carrera Militar creaba las Escalas de Tropa y Marinería, siendo ambas un reconocimiento explícito de que los militares de tropa y marinería formaban parte de la Función Militar, consttuyendo una escala propia dentro de esa función pública. La pertenencia a esta escala dentro de la función pública está sujeta a una constante reválida mediante informes personales bajo la subjetvidad de tus mandos inmediatos, la superación de pruebas fsicas periódicas que acreditan un permanente y excelente estado de forma fsica y unos reconocimientos médicos periódicos que acreditan y certfcan el adecuado estado de salud, bajo un riguroso cuadro de exclusiones.

Es aquí donde encontramos otro campo donde se aplica, sin la menor piedad, otra de las discriminaciones que sufrimos con respecto al resto de los militares, las CLASES PASIVAS. Por el Real Decreto 1186/2001 los militares temporales ven recortados las
pensiones que les corresponderían en caso de enfermedad o lesión, siendo muchas veces expulsados con minusvalías valoradas a la baja por los tribunales médicos y que obtenen con mucha frecuencia valoraciones superiores por los tribunales médicos de las comunidades autónomas con competencias en la evaluación de las minusvalías.

Son tantos los casos en los que se dan estas circunstancias que podría hablarse de un “ERE encubierto”. Nosotros los soldados hemos permanecido en silencio durante tres décadas bajo las premisas de que nuestra principal hazaña es obedecer y el modo cómo ha de ser es ni pedir ni rehusar, aceptando la tutela del que tene encomendada la labor de conocer velar por los intereses de sus subordinados, confando en que los que nos niegan la capacidad de lucha sindical velaran por nuestros derechos a la hora de legislar. Ni una cosa ni la otra. Nosotros los soldados hemos sido abandonados por los unos y por los otros, siendo relegados a la exclusión de unas leyes que amparan a todos los empleados públicos, menos a nosotros. Hemos sido discriminados con respecto al resto de militares (los de carrera) con una dualidad de leyes de personal que suponen un castgo injustfcado a quienes están dispuestos a los mayores sacrifcios.

HA LLEGADO EL MOMENTO en que nosotros, los soldados, nos organicemos para pedir con nuestra propia voz lo que entendemos que son nuestros legítmos derechos que se nos ha venido negando de manera sistemátcaa

  • EL DERECHO A SER RECONOCIDOS COMO EMPLEADOS PÚBLICOS DE LA ADMINISTRACIÓN DE DEFENSA, EN LA FUNCIÓN MILITAR, FUNCIONARIOS DE CARRERA, mediante la debida consolidación de nuestros empleos y cumpliendo con cuantos requisitos se nos exija, dándonos el tempos y la formación necesarios para que el que no cumpla esos requisitos tenga la oportunidad de conseguirlos en un tempo razonable.
  • Que se potencien los mecanismos para permitr una SALIDA VOLUNTARIA a quienes deseen abandonar las FFAA para ingresar en puestos de otras administraciones públicas, Cuerpo Nacional de Policía, Guardia Civil, etc., incentvando estas salidas para que, junto con un adecuado sistema de ascensos por promoción interna, se produzca un “drenaje” en número sufciente para facilitar un rejuvenecimiento de las escalas.
  • Que se eliminen los límites de edad y número máximo de convocatorias para la promoción interna y que se pondere la experiencia y trayectorias profesionales, de forma que se garantce el ascenso en la escalera social de aquellos mejor preparados.
  • Nosotros, los soldados, no podemos permanecer por más tempo en silencio, viendo como más de 400 compañeros se encuentran en situación de desempleo en una franja de edad de las más vulnerables del mercado laboral, sin una formación adecuada ni los apoyos comprometdos por una ley que se incumple de forma sistemátca y que, ni tan siquiera, se ha esforzado en homologar la formación y experiencia de sus soldados. No se han promovido los acuerdos necesarios con otras administraciones públicas para
    buscar una salida estable y, los pocos que han frmado, no han puesto los medios necesarios para garantzar su cumplimiento.

Para nosotros será condición innegociable LA REINCORPORACIÓN DE TODOS LOS RED. Necesitamos unas FFAA donde la mujer tenga una presencia similar a la que ocupa en el resto de la sociedad. Necesitamos y esperemos que con el tempo lleguen mujeres almirantes, mujeres generales, mujeres ofciales, mujeres subofciales y mujeres soldado. Por eso y porque gran parte de la culpa del bajísimo índice de incorporación de la mujer a las FFAA Armadas lo tene la arbitrariedad a la que se someten las medidas de conciliación familiar. Por eso, por nuestra parte, nosotras, las soldados, reivindicamos

  • Nuestro de derecho a ser madres.
  • Que nuestros compañeros sean padres.
  • Que podamos atender a nuestros familiares enfermos.
  • Que se amplíen las plantllas para que cumplan las medidas de conciliación familiar y podamos ser susttuidas en los periodos de maternidad, lactancia, cuidado de hijos menores o personas mayores a su cargo.
    Nosotros, los soldados, nos dirigimos a los sindicatos de policía local, que tanto parecen temer la “militarización” de sus cuerpos de policía por la incorporación de soldados mediante la reserva de plazas y el reconocimiento de méritos, les decimos que están invitados a apoyarnos en nuestras aspiraciones; les decimos que nos conozcan y vean en nosotros a personas acostumbradas a confar nuestra vida a nuestro compañero y a hacernos responsables de la suya; les decimos que somos los mejores compañeros que se puede tener y que, con la formación preceptva como policías locales, serán ellos quienes estarán encantados de tenernos a su lado. Un soldado no puede ni quiere militarizar un cuerpo de policía… pero tene mucho que aportar en lo relatvo a valores, conocimientos y experiencia, que sólo pueden enriquecer a la insttución en la que sirva.

Queremos tender la mano a las Asociaciones Profesionales de Militares para que se unan a nosotros en una lucha que nos es común, reconociéndoles el arduo trabajo realizado hasta ahora y los sacrifcios personales que han brindado.

Somos perfectamente conscientes de las limitaciones impuestas por un órgano consultvo que rechaza sistemátcamente cualquier propuesta y que sólo acepta aquellas que son irrelevantes o meramente estétcas. Lo somos de la falta de apoyo y colaboración con la que el Ministerio desprecia la labor asociatva. Lo somos de la esterilidad de PNL´s que en nada vinculan.

Vamos a trabajar para conseguir una solución global y defnitva para TODOS los miembros de la escala. No es nuestra intención contentarnos con soluciones parciales, parches o chapuzas. Nosotros, los soldados, no dejaremos nunca a ningún compañero atrás, pero no caminaremos junto a los que hayan decidido TRAICIONAR a esta escala aceptando soluciones sólo para unos pocos.

Una sociedad democrátcamente madura necesita que se afronten con seriedad las decisiones que afectan a su Seguridad Nacional, que se conozcan, amen y admiren sus FFAA y que exista un debate sobre el tpo de tpo de ejército se quiere y sobre las misiones que el Gobierno debe encomendarlas. Es indispensable abrir el debate sobre la conciencia de la Defensa Nacional y que la sociedad sea consciente de que las FFAA están a su exclusivo servicio, a las órdenes de un Gobierno elegido democrátcamente y del interés porque ese servicio se preste en las mejores condiciones.

Nosotros, los soldados, queremos agradecer a los todos los colectvos y personas que nos están apoyandoa a los sindicatos de la Policía Nacional y Local, a los Mossos, a las Asociaciones Profesionales de la Guardia Civil, a los grupos polítcos de todas las ideologías que quieran implicarse, a nuestros familiares y amigos, a multtudes de ciudadanos anónimos y a los medios de comunicación.

A quienes puedan sentrse molesto por nuestro ímpetu y perseverancia, DISCULPEN LAS MOLESTIAS… PERO ESTAMOS REIVINDICANDO LO QUE ENTENDEMOS SON NUESTROS LEGÍTIMOS DERECHOS.

Nos presentamos a la sociedad tomando la voz por nosotros mismos ante el fracaso de nuestros mandos, nuestros polítcos y nuestros representantes asociatvos en la defensa de nuestros derechos. Lo hacemos de manera temporal… solamente hasta la
consecución de nuestros objetvos;

  • EL RECONOCIMIENTO PLENO COMO FUNCIONARIOS PÚBLICOS DE LA ADMINISTRACIÓN DE DEFENSA.
  • LA PROMOCIÓN DEL SINDICALISMO MILITAR como fórmula de representación.

Estamos dispuestos a acabar con la temporalidad, discriminación y precariedad del empleo de soldado, siempre con un respeto escrupuloso con el marco legal que rige nuestra actvidad, pero también siempre con el frme propósito de cambiarlo por todos
los medios permitdos en derecho.

Hoy nos consttuimos en una asociación profesional para conseguir con las miras en la consecución de un derecho de sindicación que tanto la Consttución Española como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos nos reconocen.

Solo depende de la voluntad polítca para resolver nuestros reales problemas e inquietudes el tempo que tardemos en volver a guardar el silencio que nos caracteriza, a replegar nuestras velas, a volver a nuestros cuarteles, de manera que el único ruido que de nosotros se escuche sea el de nuestras botas marcando nuestro orgulloso paso en los desfles.

NOSOTROS LOS SOLDADOS somos #45SINDESPIDOS

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