Mago indignado de Oz “Por los militares temporales (y III): no hay plan B”

Cierro (por el momento)* el ciclo sobre los militares temporales con una exposición de la falta de previsión, inteligencia y capacidad gestora del Ministerio de Defensa. Al fin y al cabo, tras años de saqueos, corrupción y estafa financiera crisis, España es un país que necesita optimizar sus recursos. ¿Por qué digo esto? Porque estos militares despedidos por la gravísima falta que supone cumplir 45 años adquieren (previa solicitud y sujetos a cupo) la condición de Reservista de Especial Disponibilidad (RED), que implica una paga de 600 euros compatible con cualquier trabajo en la vida civil. Aunque suene bien, la realidad es que esta paga está sujeta a disponibilidad presupuestaria y eso significa que alguien puede decretar que no la cobren porque estime que “no hay dinero”. Total, que ahí está nuestro querido RED expulsado de la vida que eligió, en una edad de difícil inserción laboral y en condiciones precarias porque ni siquiera sabe si va a cobrar la paga que le prometieron. Por otro lado, Defensa tiene multitud de servicios externalizados (limpieza de instalaciones, reparaciones a cierto nivel, logística…) que podrían realizar estos militares por medio de la creación de nuevas vacantes y teniendo así unas plazas para ellos evitando su expulsión. Estos servicios se externalizan a empresas en cuyas condiciones laborales no se puede meter Defensa más allá de las condiciones y presupuestos pactados a la hora de hacer la concesión. Y de todo esto, sumado, resultan más españoles en precario y sin dinero.

Hablo de los servicios externalizados y de la necesidad de España de optimizar el uso de sus recursos por el simple hecho de que la adjudicación de esos servicios tiene un coste económico que se podría ahorrar. Máxime cuando normalmente se adjudican con contratos a la baja, esto es, al menor precio posible y las empresas suelen aplicar la tijera en las condiciones laborales de sus trabajadores para abaratar esos costes y hacerlos competitivos. Como digo, ésto resulta en la precariedad de los trabajadores de dichas empresas sumada a la precariedad de estos militares que podrían estar realizando esos mismos servicios y que están siendo despedidos. Se tira a la basura la experiencia de uno, se favorece el trabajo en precario de otro y se tienen dos pobres más. Así están siendo las cosas. Por no hablar de esos servicios que ya no es que estén externalizados, sino que precisamente ni eso. Hay trabajos que antes hacían los propios militares (sobre todo en la época de los reemplazos, la antigua mili), que luego las hicieron trabajadores civiles y que, por último, ni siquiera se hacen.

El mantenimiento de las instalaciones militares (arsenales, acuartelamientos, bases, centros docentes militares, etc.) sería resumir en un sólo concepto multitud de trabajos como limpieza, pintura, mantenimiento de la instalación eléctrica, fontanería y un sinfín de labores que contribuyen a la conservación, acondicionamiento y hasta mejora de dichas instalaciones. De hecho, en una época en que el ahorro se nos ha vendido como indispensable hasta la saciedad, podrían matarse dos pájaros de un tiro si planteamos que nuestros militares se ocupen de ciertos trabajos en lugar de dar con sus huesos en la calle a los 45 años. Por un lado, no se expulsa a estos militares como injusto pago a sus años de servicio obteniendo, además, un ahorro importante al no estar pagando simultáneamente la paga que corresponde al RED, el sueldo del militar que ingrese en su lugar cuya formación también requiere inversión económica por parte de Defensa y el coste pactado con la empresa concesionaria de los servicios en cuestión. Por otro lado, la creación de, por así decirlo, “brigadas de mantenimiento” daría lugar a la aparición de nuevos puestos de trabajo que, según las necesidades de cada base, arsenal o acuartelamiento, podría incluso aligerar el número de militares en situación de Servicio Activo Pendiente de Asignación de Destino (SAPAD), los cuales están cobrando sólo por esperar a que se les asigne un puesto.

Del mismo modo, se da el caso de que hay tareas administrativas que son realizadas por personal civil, bien sea personal laboral o funcionario. Pero dentro de los Ejércitos y de la Armada hay personal que también llevan toda su trayectoria haciendo ese trabajo. Estamos hablando de nuevos huecos donde más militares tendrían utilidad en lugar de verse con la ingrata sensación de verse en el paro “por viejos”. Y del mismo modo podría darse el caso de que las necesidades de cada unidad desemboquen en la creación de nuevas vacantes como las citadas anteriormente para también aligerar el número de militares de Tropa y Marinería en situación de SAPAD.

Ciertas autoridades militares tienen entre sus prebendas el uso de coche oficial y chófer. Incluso, en los más altos niveles pueden llevar escolta. Y resulta que entre esos militares que se están desechando torpemente los hay que pueden realizar esas funciones. ¿Por qué no aprovechar su experiencia y pericia en lugar de tener que contratarlos en el mundo civil? ¿Por qué no poner a los que estén en la debida forma y adecuadamente adiestrados a realizar esas funciones? Lo dicho, solucionamos parte del problema y se produce un ahorro importante. De nuevo, dos pájaros de un tiro. Buena gestión, que viene siendo.

En según qué bases, acuartelamientos y arsenales existen talleres, ramos industriales e instalaciones para el mantenimiento y reparación de equipos de las distintas unidades. Y en las filas de las FAS existen profesionales que pueden llevar a cabo las labores de un jefe de taller, de un operario o incluso encargarse del mantenimiento y limpieza de los talleres. Más huecos donde aprovechar años de experiencia y capacidad de trabajo de nuestros MTM’s en lugar de despedirlos. ¿Hace falta continuar? Bueno, pues sigamos adelante.

La enseñanza en los centros docentes militares es otra función donde se puede aprovechar la veteranía de nuestros soldados, ya que en las materias que requieran de horas de formación práctica serían de gran ayuda para enseñar y supervisar al alumno. Podrían optimizarse los períodos prácticos en las distintas escuelas para que el alumno tuviera una atención más exhaustiva de cara a aprender a realizar sus futuras labores cotidianas. Viendo que los antiguos maestros de taller se van jubilando y sus plazas no están siendo cubiertas, ¿no sería una buena manera de aprovechar la veteranía que se está desperdiciando actualmente? ¿No es mejor tener un veterano enseñando que tenerlo en el paro? Quizá al no ser plazas que se están cubriendo, no sería tanto ahorro a corto plazo. Pero sí lo sería cuando haya muchas menos piezas y equipos que reparar por culpa de un trabajo mal hecho. Lo dicho, a veces la buena gestión no es sólo ahorrar dinero de forma inmediata.

Y ahora, tanto a #45sindespidos como a los que conozcáis el mundo castrense, os invito a dejar en los comentarios más ideas con las plazas que podrían ocupar nuestros militares en vez de ocupar hueco en las listas del paro. Como habréis leído en esta trilogía de artículos sobre nuestros soldados, el problema que se viene encima tiene un número dramático como es el de las 70.000 personas que se prevé pierdan próximamente su trabajo y esas mismas 70.000 familias que van a sufrir una seria merma económica. Este no es un problema político, sino de gestión. Sin embargo, se están dedicando a hacer política en lugar de gestión. En lugar de buscar soluciones, se han visto un problema que no saben cómo atajar (atajarlo sería gestionarlo). En lugar de eso, están justificando los despidos con excusas como las expuestas en el post anterior. En pocas palabras, en lugar de gestionar el problema, están haciendo política y de la mala. Están salvando su imagen en lugar de salvar a nuestros soldados. Y todo porque, no habiendo contado con el problema, nunca tuvieron un plan B.

Fuente: Blog

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