Jesus Hernandez “¿Cómo sería una intervención militar en Cataluña?”

Bien, amigos, en los comentarios del último post se apuntaba algún tema que me ha hecho reflexionar bastante sobre una hipótesis que, obviamente, nadie desea, pero que tampoco nadie puede asegurar que sea imposible.

Cosas imposibles sólo son que las ranas críen pelo y los cerdos vuelen, así que el que no se quiera preguntar cómo sería una hipotética intervención militar en Cataluña porque es una cuestión incómoda, políticamente incorrecta o incluso tabú, que no siga leyendo.

En caso de una declaración unilateral de independencia, es de suponer que habría un período más menos breve durante el que el gobierno central trataría de reconducir la situación, antes de pasar a mayores. Pero llegados a un punto en el que se viera claramente que no hay marcha atrás, es lógico pensar que el gobierno recurra a la fuerza para restaurar el orden constitucional.

En esa primera fase, creo altamente improbable que se recurra al Ejército. Es de suponer que la intervención de las fuerzas de orden público -Policía Nacional y Guardia Civil- serían suficientes para alcanzar ese objetivo.

¿Qué retos se les pueden plantear? Considero que habría de dos tipos, bien diferenciados.

Por una parte, habría que retomar los puntos controlados por fuerzas obedientes al nuevo gobierno independentista, que podrían ser un sector de la policía autonómica, los Mossos de Esquadra, sin descartar del todo alguna milicia armada. Quizás, en un primer momento de confusión tras la proclamación de la nueva república, esas fuerzas lograrían apoderarse de algunos puntos clave, como la torre de comunicaciones de Collserola, puerto, aeropuerto, fronteras, etc. En ese caso, es factible que la Policía Nacional y la Guardia Civil las pudieran desalojar.

Otro tipo de actuación sería retomar el control de las calles en caso de algaradas. No habría que descartar grandes concentraciones de manifestantes en torno de edificios públicos o cuarteles, o incluso asaltos. En este otro caso, nada hace pensar que las unidades antidisturbios no pudieran conseguir su objetivo.

Pero, como hay que contemplar todas las hipótesis, vamos a imaginar que las fuerzas de orden público no son capaces de hacerse con el control de la situación. Habría, por tanto, que recurrir a las Fuerzas Armadas.

En el anterior post, rafa dejó el comentario “Alguien piensa en tanques? ???”. Pues dudo mucho que ese armamento pudiera ser de alguna utilidad en este caso. No quiero pensar cómo serían las evoluciones de este mastodonte en un medio urbano, el LEOPARDO 2E, aquí en una foto que le tomé este año en el Cuartel del Bruch:

Sólo tendría sentido utilizar tanques si se produjese la sublevación de algún cuartel militar en favor del gobierno independentista, y hubiera que plantear una lucha convencional, pero no parece en absoluto probable.

Por otro lado, la utilización de tanques sería altamente desaconsejable por cuestión de imagen ante la opinión pública.

Desechados los tanques, creo que el Ejército recurriría a vehículos multipropósito como el RG-31 NYALA, que ofrece una excelente protección a sus ocupantes.

Aquí tenéis uno, al que fotografié en el Cuartel del Bruch el año pasado:

También haría su apaño un URO VAMTAC, como el que también fotografié el año pasado:

Otra ventaja de estos vehículos, además de su movilidad, es su imagen no agresiva, asociada a las operaciones de ayuda humanitaria y misiones de paz, un aspecto importante en la actual sociedad de la información.

Pues teniendo en cuenta el abanico de posibilidades que se le ofrece al gobierno central para retomar el control de la situación en caso de grave crisis, la ventana de oportunidad que se le abriría a los independentistas sería pequeña, pero no es descartable que pudieran aprovecharla.

Como ya he apuntado en alguna ocasión, sus posibilidades pasan por dar un rápido y certero golpe de mano, sin mediar aviso. Una ocupación por sorpresa de los referidos puntos neurálgicos, acompañada de una movilización en la calle y combinada con la indecisión de un gobierno central renuente a recurrir a la fuerza, podría llevar a una política de hechos consumados, que es la que mejor funciona en estos casos, como bien ha sabido hacer Putin en el caso de Crimea. El paso del tiempo no haría más que consolidar esos logros.

Por otro lado, Rorrete comentaba en el post anterior que la Unión Europea sí tenía un plan de contingencia, llegado el caso. Yo creo que, en política internacional, lo que funciona es el pragmatismo, la realpolitik, así que no creo que el gobierno español deba confiar mucho en que Europa le saque las castañas del fuego. Y lo mismo sirve para la OTAN o Estados Unidos.

En suma, veo altamente improbable que el Ejército deba acabar interviniendo en Cataluña, y mucho menos con tanques, pero, como ya conocéis el paupérrimo porcentaje de acierto de mis vaticinios, espero ahora no equivocarme…

Fuente: Blog

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