Salvador Fontenla ¿Son eficaces las operaciones paracaidistas?

Algunos medios de comunicación se han hecho eco de las dudas sobre la eficacia de las unidades paracaidistas convencionales y dudan de la conveniencia de mantenerlas orgánicamente. Un posible sondeo para quitar otra capacidad a nuestro ejército, para lo que siempre habrá partidarios fervientes de lo políticamente correcto, y que da pie para opinar sobre la cuestión.

El argumento principal para dudar de estas unidades son los pobres resultados obtenidos, a costa de grandes pérdidas, en los conflictos bélicos que han participado. Errores de análisis como se demuestra seguidamente:

Austria (1937).

Los paracaidistas alemanes ocuparon por sorpresa el aeródromo de Viena, y consiguieron que, en pocas horas, fuerzas aerotransportadas entraran para la anexión de Austria, sin dar tiempo a la más mínima reacción.

La ocupación alemana de Creta (1941).

El asalto paracaidista alemán sobre la isla de Creta fue una de las mayores hazañas de la IIGM. La operación fue un éxito a pesar de enfrentarse directamente contra fuerzas mucho más numerosas y fuertemente organizadas defensivamente. Aunque costó a los alemanes gran número de bajas, estas hubieran sido mucho mayores y con un resultado más que incierto, si se hubiera intentado con un desembarco anfibio. En todo caso el objetivo estratégico pudo estar mal elegido, pero la operación táctica fue irreprochable.

Un puente lejano (1944).

La operación Market Garden planeada por el general británico Montgomery, después del desembarco de Normandía. El plan consistió en lanzar un fuerte ataque acorazado para cruzar rápidamente los ríos Mosa y Rhin, ocupando previamente tres puentes con tropas aerotransportadas y paracaidistas, con las que irían enlazando las vanguardias acorazadas. Pero, no consiguió enlazar con la cabeza de desembarco paracaidista en el puente Arhem, a pesar de las costosas pérdidas aliadas.

Es el mayor “ejemplo” del fracaso de las unidades paracaidistas, pero la responsabilidad fue de Montgomery, que cometió graves errores:

Desdeñó los informes de inteligencia, que no se adaptaban a sus presupuestos tácticos.
Hizo un deficiente estudio del terreno, al elegir una estrecha carretera como vía de penetración, insuficiente para un cuerpo de ejército acorazado.
No consiguió la sorpresa, principio clave para estas operaciones.

Hay que diferenciar dos tipos de operaciones y de unidades paracaidistas.

Paracaidistas franceses en Conchinchina

El primero el de los aliados, en la IIGM, con su inagotable potencia humana e industrial, con un empleo masivo de fuerzas aerotransportadas, incluidas grandes masas de planeadores.

El segundo, modelo francés, consistió en sacar el máximo rendimiento de las unidades paracaidistas, aprovechando su rapidez de respuesta, movilidad estratégica y táctica, capacidad para la sorpresa, su mayor preparación moral y de combate. Su máxima expresión la consiguieron en Indochina. Los vietnamitas comunistas impusieron la guerra de guerrillas. Los grandes puestos defensivos fueron aislados y solo se pudieron abastecer por aire, los destacamentos pequeños absorbieron numerosos efectivos y sucumbieron fácilmente, y las fuertes columnas ofensivas no encontraron enemigo con quien batirse.

El general Salan empleó a los paracaidistas de forma novedosa, no para conquistar posiciones claves o atacar unidades, sino para desequilibrar las acciones ofensivas enemigas, saltando en su retaguardia con unidades de entidad batallón, con gran espíritu ofensivo para crear inseguridad al enemigo, en su propia retaguardia. Ha sido la guerra en la que se han realizado más operaciones paracaidistas, unas 250.

Dien Bien Phu demostró que reforzarlo con paracaidistas fue erróneo, porque se convirtieron en combatientes estáticos, y perdieron las cualidades anteriormente citadas. Sin embargo, esta experiencia demostró que saltar en terreno accidentado, incluso sobre posiciones, con trincheras y obstáculos, no aumentaba de forma notable el número de bajas.

Canal de Suez (1956).

La intervención anglofrancesa en Suez, comenzó con la toma del aeropuerto de Port Said por paracaidistas ingleses, porque estaba cubierto de bidones para impedir aterrizajes de aviones. El aeropuerto estuvo ocupado y listo para ser utilizado solamente cuatro horas después del inicio del desembarco, a pesar de la fuerte oposición.

Los paracaidistas franceses fueron lanzados para conquistar con éxito los puentes.

Ifni (1957).

Paracaidistas españoles

Se efectuaron dos operaciones paracaidistas de entidad compañía, ambas fueron un éxito, por la sorpresa y la estrecha colaboración entre el ejército terrestre y el aéreo.

El destacamento de Tiliuín asediado y sin fuerzas suficientes para resistir, fue reforzado con la primera operación paracaidista española, para dar tiempo a su liberación por fuerzas terrestres.

La segunda operación fue sobre Erkunt, para facilitar la progresión de las columnas por tierra.

La invasión turca de Chipre (1974).

Los turcos invadieron Chipre mediante un desembarco anfibio y simultáneamente otro paracaidista, que conquistó el aeropuerto, para asegurar la llegada de refuerzos. Falló la sorpresa táctica, sin embargo, la operación alcanzó sus objetivos, a pesar de la tenaz resistencia grecochipriota.

Invasión de la isla de Granada por los EEUU (1983)

Estaba inicialmente prevista la entrada en el aeropuerto mediante aterrizaje, pero informaciones de última hora obligó a cambiar los planes, ya en vuelo, porque la pista estaba obstaculizada. Los paracaidistas se equiparon en vuelo, saltaron y aseguraron el aeropuerto, a pesar de la fuerte resistencia enemiga.

Panamá (1989).

Dada la orden ejecutiva, en menos de 60 horas, los paracaidistas estadounidenses cayeron sobre Panamá, para tomar los principales aeropuertos del país. Las unidades paracaidistas de entidad batallón partieron desde sus lejanas bases, para atacar y ocupar, en pocas horas, 26 objetivos distintos. El nivel de adiestramiento suplió la falta de la sorpresa.

Tercera guerra golfo (2003 – 2005)

Una brigada paracaidista consiguió abrir un nuevo frente, tras la toma del correspondiente aeropuerto. La amenaza de otra operación paracaidista introdujo grandes incertidumbres en el mando iraquí.

¿SON EFICACES LAS OPERACIONES PARACAIDISTAS? Conclusiones

Las operaciones paracaidistas tienen actualmente mayores posibilidades de actuación, en las actuales operaciones de proyección y escenarios semipermisivos y asimétricos. Son insustituibles en áreas de objetivos no tenga infraestructura para el aterrizaje de aviones y si existe, cualquier potencial obliga a asegurar previamente la zona de aterrizaje. Si existe incertidumbre sobre las posibilidades de aterrizaje, la unidad aerotransportada debe ser paracaidista.

Son excelentes escuelas de mando por la complejidad de su planeamiento, difícil ejecución y el riesgo, inherente a la profesión militar. Sin embargo es normal entre militares creer, por ignorancia, que estas operaciones se limitan exclusivamente al salto y, que por consiguiente, es fácil improvisar un paracaidista militar.

Es prototipo de las acciones conjuntas. Una operación paracaidista exige elevada técnica por parte de los pilotos, y las capacidades han aumentado con el mayor radio de acción de los aviones, mejoras técnicas de navegación, mayor precisión en los medios de lanzamiento, mayor potencia inicial de fuego y de las capacidades de inteligencia sobre el objetivo. Permiten ocupar y abastecer posiciones en el interior de zonas hostiles, evitando costosos convoyes terrestres.

Las operaciones aeromóviles y paracaidistas son más flexibles e impredecibles que las aerotransportadas, pero ambas tienen diferencias sustanciales:

El radio de acción de los aviones es muy superior a la de los helicópteros.
Los aviones tienen mayor capacidad de transporte, pueden superar grandes accidentes orográficos y cruzar grandes superficies marinas, sin medidas especiales de seguridad.
Los lanzamientos paracaidistas son mucho más discretos al poder ser lanzados desde mayores distancias y alturas.

Otro argumento esgrimido en su contra es que generalmente se emplea como infantería ligera ordinaria. Pero, su carácter polivalente no es un inconveniente sino todo lo contrario y nunca será “una unidad ordinaria más”, porque el hecho de estar formada por voluntarios, con una instrucción exigente y dura, y con un elevado espíritu de cuerpo, la hacen que sea una unidad de combate excepcional, en cualquier situación.

Fuente: Blog

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