Adolfo Coloma “¡ Yo soy Barcelona!”

Nos preocupa Cataluña y todo lo que está aconteciendo. Ustedes lo saben.

La Huelga de los miembros de la compañía que tiene bajo su responsabilidad el control de seguridad en el Aeropuerto del Prat, ha traído como consecuencia la intervención de la Guardia Civil para reforzar la seguridad, para supervisar el procedimiento de control. Y mientras sindicatos y partidos se enzarzan en que, si había o no razones para la intervención, en que si conculca o no el derecho a la huelga, en que si son galgos o si son podencos, la protesta amenaza con extenderse a otros aeropuertos españoles.

En la soledad de mi casa me preguntaba hace un par de días ¿Pero es que nadie piensa que este conflicto afecta a la seguridad de un país que tiene declarado el nivel 4 de alerta antiterrorista? En plena temporada turística, cuando la ciudad condal está abarrotada de turistas – que nos guste o no, es hoy por hoy la principal fuente de ingresos y el motor del empleo – Y me lamentaba de lo mezquinos que se puede llegar a ser solo por rentabilizar políticamente el conflicto, por arañar unos votos o por desgastar un poco más al adversario.

Desgraciadamente, no han pasado ni cuarenta y ocho horas de mi pregunta y de mi lamento. El terrorismo ha vuelto a golpear, esta vez en Barcelona. El nivel 4 viene a ser algo así como que se conoce que hay organizaciones o personas con intención y capacidad de hacer un estropicio, pero se ignora el cuándo y el dónde. Ahora ya lo sabemos. Parece que el modus operandi, por lo fácil de conseguir y lo difícil de detectar – Un vehículo, no muy pesado (para evitar la limitación preventiva que ya se impone en todas las grandes ciudades) lanzado a gran velocidad contra una aglomeración humana – es el que se está imponiendo como ya lo habíamos visto en Niza, Berlín y otras ciudades. Pero no es el procedimiento en sí lo que se pone en cuestión, es la seguridad como un asunto integral, que afecta a todos a las autoridades, a los cuerpos y fuerzas de seguridad, a las propias Fuerzas Armadas y en definitiva a los ciudadanos. No solo como sujetos pasivos, sino como potenciales fuentes de información. No estamos hablando de chismorreos sino de posibles atentados ¡de salvar vidas!

Ya ha sucedido. Escribo este comentario del día en caliente, muy en caliente, cuando todas las cadenas de televisión muestran escenas, a veces de forma un tanto inadecuadas, de lo que acaba de suceder en el Paseo de las Ramblas, cerca de la Plaza de Cataluña, en pleno corazón de Barcelona, en plena temporada turística. Tomen nota unos y otros.

Pero ahora es el momento de la unidad, sin grietas, sin culpas, es el momento de mostrar nuestra solidaridad con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, con todas. De mostrar nuestro pesar, nuestra proximidad con todos los barceloneses y con todos los catalanes, de abrazar en la distancia a víctimas y familiares. Tiempo habrá para analizar las vulnerabilidades los fallos que se hayan podido cometer. Pero por encima de todo, es el momento de gritar.

¡Yo me siento hoy un barcelonés más, catalán y español!

Fuente: Blog

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