AMCOFAS “El Oficial de Complemento y el “Síndrome de Peter Pan””

El término síndrome de Peter Pan ha sido aceptado en la psicología popular desde la publicación de un libro en 1983 titulado The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up («El síndrome de Peter Pan, la persona que nunca crece») , escrito por el Dr. Dan Kiley. Algunos ven este síndrome como un problema muy extenso en la sociedad moderna pos-industrial. El síndrome de Peter Pan se caracteriza por la inmadurez en ciertos aspectos psicológicos y sociales. La personalidad en cuestión es inmadura y narcisista. El sujeto crece, pero la representación internalizada de su yo es el paradigma de su infancia que se mantiene a lo largo del tiempo. De forma más abarcadora, según Kiley, las características de un “Peter-Pan” incluyen algunos rasgos de irresponsabilidad, rebeldía, cólera, narcisismo, arrogancia, dependencia, negación del envejecimiento, manipulación, y la creencia de que está más allá de las leyes de la sociedad y de las normas por ella establecidas. Todo esto sería una coraza defensiva para protegerse de su inseguridad, miedo a no ser queridos y aceptados. En ocasiones los que padecen este síndrome acaban siendo personajes solitarios. Con escasa capacidad de empatía o de apertura al mundo de los “grandes”, al no abrirse sentimentalmente, son vistos como individuos fríos o no predispuestos a darse, lo que vuelve como un “boomerang” a través de la no recepción de entregas o muestras ajenas de cariño.

Estimadas compañeras y compañeros:

En este caso es el propio Sistema, con origen en el Ministerio de Defensa el que mantiene a la Escala de Oficiales de Complemento (Escala sin Escala) en un estado de “Peterpanismo” permanente. Sometidos a un régimen de ascensos basado en una ley que está derogada (¿estamos más allá o más acá de las leyes?), mantiene a la mayoría de los Oficiales en el empleo de teniente con todas las obligaciones de este empleo joven pero sin ninguna de las ventajas que podría otorgar la edad (los jóvenes tenientes de 40 años, a los que se les niega el envejecimiento profesional). Una vez que asciendes a capitán, te sigue reteniendo, ofreciendo el empleo de comandante como algo residual. Es en esta situación que el Oficial de Complemento, temporal y permanente, mantiene una inmadurez profesional limitada por su falta de carrera profesional, obligado a mantener permanentemente el rol de un empleo que va siendo ajeno a sus propias vivencias profesionales y personales. Existe una consciencia sobre el problema que representan los comandantes de la Escala de Oficiales que no van a ascender, sus frustraciones y desmotivaciones, pero parece ser que nadie se ha parado a observar que la desmotivación ya existe desde hace tiempo en otros oficiales a los que la ley les impide desarrollarse profesionalmente.

Y es que es cierto que el Oficial de Complemento se siente más allá de las leyes y de las normas por ellas establecidas, pues la legislación le ignora. Si bien se rigen en deberes por las Reales Ordenanzas, la Ley de Derechos y Deberes, la Ley de la Carrera Militar y el régimen disciplinario, el resto de su carrera profesional, lo que la desarrolla, son disposiciones adicionales y transitorias, leyes derogadas y, cuando toca, apéndices al desarrollo profesional de lo que para la Escala de Tropa se legisla. Nada de vinculaciones a los “adultos” de la Escala de Oficiales, nada de legislación propia, se deja morir a una “joven” Escala a la que se la exigen Guardias, maniobras, misiones, mandos interinos o accidentales de compañía en empleo de teniente, pero se les niega de capitanes, al tiempo que se les niegan ascensos, cursos por ser temporales y no sólo no se les facilita la permanencia en las Fuerzas Armadas sino que, además, les van limitando las plazas año tras año, dando la impresión de que hay una necesidad de pasar página cuanto antes a la Escala.

Queremos crecer, queremos desarrollarnos profesionalmente, el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas deben de apoyar a la Escala de Complemento para que salga de esta inseguridad (jurídica) y propiciar así que la Escala de Complemento se CONSOLIDE como una parte más, integrada en la estructura del Sistema. En este periodo de cambios dentro de la Administración en el que la situación laboral de muchos empleados temporales e interinos se está resolviendo de manera satisfactoria para todos, el Ministerio podría aprovechar y dar la oportunidad a los Oficiales de Complemento al menos de hacer que consigan una estabilidad en la vida real. Se habla de la Madre Patria y de un Sistema ¿paternalista? encargado de proteger a sus hijos y de velar por la moral, motivación, disciplina y bienestar del personal. Mantener el Síndrome de Peter Pan con los Oficiales de Complemento es un error; pensar que aprobar una oposición en base a estudiar una serie de temas es lo más justo, es ver parte del conjunto. Si se necesitan oficiales de los Cuerpos Comunes porque esa es la necesidad específica, facilíteseles la permanencia, si lo que son necesarios son especialistas, ingenieros, intendentes, pilotos, hágase; la política de recursos humanos de las Fuerzas Armadas tiene que tener en cuenta la transversalidad de los Oficiales de Complemento que, además de los anteriores ocupan puestos en toda la cadena de cuadros medios. Si se necesitan Policías aéreos, navales o militares, oficiales con NBQ u oficiales de Inteligencia, no se despida a personal con ese curso, facilítesele la permanencia.

Seguimos pensando que esto se podría hacer de manera discreta y elegante. Pero vemos como los compañeros se van a la calle sin que se haya hecho una sola gestión para mantenerlos. Dentro de la legislación militar y del Estatuto Básico del Empleado Público existen mecanismos para mantener al personal dentro de la Estructura.

Ver como tus compañeros ascienden, van desarrollando su carrera profesional, crear triunfadores y perdedores en función de una oposición, es desmoralizador, desmotivador, ver como el esfuerzo para ofrecer salidas laborales al personal militar ignora de manera sistemática a los oficiales de complemento aumenta su sensación de soledad y crea una sensación de colectivo desfavorecido, sin visibilidad, sin apoyo dentro o fuera de la Institución que en modo alguno puede ser positivo ni individual ni socialmente.

Necesitamos el Cariño del Ministerio, sentir que se preocupa por nosotros, ver que se nos valora por lo que somos, oficiales con un grado superior, experiencia sobrada en las Unidades, en Operaciones, con cursos de especialidades, idiomas, capacidades de organización, dirección y mucho sentido común.

Seguimos creyendo que la CONSOLIDACIÓN todavía es posible, de una forma tranquila, progresiva. Son pocos los que podrían volver y el resto seguiría haciendo su trabajo. Es cuestión de un mero acto administrativo pues estamos INTEGRADOS en la Estructura.
Es una opción GANAR-GANAR.

Fuente: Blog

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