Sonia Español “Lo cierto de una misión”

Pues si, hoy va a ser un día complicado por no decir duro, bastante duro. Al final, llega ese día, y de nuevo se marcha de misión: a cumplir con su trabajo, a cumplir con su deber y sin lugar a dudas con su país.

En mi caso he tenido suerte, tan solo lo supo cuatro semanas antes, así que excepto la última que pudo pasarla en casa, solo estuvo fuera de ella otras tres. Si, es difícil y más si cabe cuando cuatro meses antes tiene que ausentarse para ir concentrado al lugar donde se encuentre la base de la Unidad con la que desplegará. Así que sí, tuve suerte y fui feliz, porque cada fin de semana los 800 km que nos separaban se volvían invisibles y pese al duro trabajo de mañana y tarde, con unas cuantas canas de más y cansancio acumulado cenaría en casa con un día y medio para “disfrutar” de la familia. Porque lo cierto es que ese día y medio, era vital. No sabes cuánto necesitas a alguien hasta que por cualquier motivo pasa más de dos semanas fuera de casa. Reconozco que a veces las rutinas, los trabajos, y las obligaciones, no nos permiten esos momentos de soledad y dedicación exclusiva, que no ansio pero que cuando llegan disfruto. Se echa de menos, pero llega el día y vuelve a casa de sus reuniones, sus maniobras… y con ello de nuevo a disfrutar, porque al final la vida es eso. Jamás he dudado que existiese mejor compañero de viaje que él, jamás dudé. Pero sí a veces lo he olvidado, y la ventaja-desventaja de su trabajo es que me lo recuerda a menudo.

Siempre lo he admirado; he admirado su trabajo diario, su perseverancia, su disposición, su entrega, y en definitiva los valores adquiridos por su profesión, por ello cuando oigo comentarios despectivos dirigidos hacia los integrantes de nuestras Fuerzas Armadas me indigno ¡Pues claro! No me cabe duda de que él es, como siempre dice, “defensor de la patria” porque así lo ha decidido, y eso no es solo una profesión, es un modo de vida. Por suerte he conocido muchos compañeros de profesión que junto a sus familias se han convertido en “mi familia” al estar lejos de casa, y he podido comprobar como ese “sentimiento” está presente en muchos de los integrantes de nuestro ejército. De igual modo soy consciente de que por el contrario hay personas que perciben su salario como una profesión más, como una forma de ganarse la vida, al igual que he conocido integrantes que no merecen portar el uniforme que representan, pero ya se sabe, en todas partes cuecen habas. Por eso, de vuelta a casa y ante meses por delante que me separan de mi marido, me he acordado de todos aquellos que critican a nuestras Fuerzas Armadas, su mera existencia, su trabajo, sus despliegues y a todos sus integrantes. Así sin más, sin molestarse en conocer ni un poquito la labor que desempeñan intentando profundizar en ello y dar respuesta al desconocimiento más allá del “no a la guerra” en el que todos estamos de acuerdo. Y si, cierto es, vendrá con algún euro más en la cuenta, pero cuando el dinero no es una necesidad más valoras su ausencia. Porque no puedes disfrutar de la vida con él durante parte de ella, y lo entiendes, por supuesto lo respetas, y lo asumes, pero indudablemente no dejas de echarle de menos. Para todos aquellos que permanecen unos meses lejos de su hogar “GRACIAS”.

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