El gasto militar español sigue escandalosamente al alza en 2017

La Ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, ha manifestado en repetidas ocasiones el interés del Gobierno en aumentar en los próximos años el presupuesto de Defensa hasta situarlo en el 2% del PIB que los gobiernos europeos han comprometido como parte de su implicación en la OTAN.

Pero ocurre que nuestro gasto militar ya es espectacular y supera este 2% del P.I.B. ¿Dónde está el truco de las palabras de la ministra y sus corifeos? Muy sencillo, en que el gasto militar español cuenta con casi 4 de cada cinco euros “escondidos” debajo de la alfombra. ¿Por qué? También sencillo: porque la sociedad española, secularmente a la cola del bienestar europeo y maltratada por una élite extractiva y egoísta, no aceptaría pacíficamente esta situación si es que llegara a conocerla.

En la actualidad estamos analizando los Presupuestos Generales del Estado de 2017, presentados recientemente y aún en trámite de enmiendas en el Parlamento y de los datos que ya hemos obtenido podemos sacar algunas conclusiones que ofrecemos como primicia, antes de que sea demasiado tarde.

La siguiente tabla explica a grandes rasgos los capítulos principales de nuestro gasto militare, aunque para una consulta más pormenorizada se puede pinchar en este enlace.

El cuadro nos permite hacer varios comentarios:

1) El Ministerio de Defensa ha aumentado su presupuesto propio desde los 5.787´89 millones de euros de 2016 a los 7.638´45 millones de 2017, un 31´97% de aumento. Puede parecer un aumento significativo, pero es que antes ocultaban nada menos que los pagos de los PEAS de la cifra de gasto de Defensa y ahora, al haberles prohibido el Tribunal Constitucional mantener esta farsa, se ven obligados a aflorar una cantidad que antes escondían (pero gastaban para alimentar al complejo militar industrial).

El análisis de los programas que “financia” este gasto ministerial nos permite ver dos coas: La principal actividad militar consiste en pagar sueldos para un ejército desmesurado y desproporcionado, que mantiene una ratio de 1 mando cada 1´7 efectivos. La segunda, que la siguiente principal partida es para pagar unos programas de armamento “ofensivos” y de uso para operaciones militares en el exterior (87 desde Felipe González a la fecha), que no son necesarios para la defensa, pero sí para mimar al complejo militar industrial al que la casta política tiene tanto apego.

Si las enmiendas parlamentarias no intentan atajar estos dos males, reducir el personal, reenfocar la política de seguridad hacia una verdadera promoción de la seguridad humana y dejar de privilegiar los PEAS ilegítimos y al complejo militar industrial, no servirán para gran cosa.

2) Hay un gasto militar escondido en otros Ministerios, en Organismos Autónomos Militares, en otras instituciones del Estado y en las Clases Pasivas Militares de 8.852´29 millones de euros. Estas partidas, que se camuflan como gastos sociales, son gasto militar conforme al criterio de la OTAN al respecto y equivalen a una cantidad mucho mayor que la que consigna el propio Ministerio de Defensa como presupuesto propio.

No parece de sentido común que el Ministerio de Industria  y Competitividad financie al complejo militar industrial (302´35 millones de euros), o que Asuntos Exteriores asuma parte del transporte del Ministerio de Defensa, gran parte de los pagos españoles a la OTAN o un pellizco gordo de las operaciones de paz, pero resulta más asombroso que el Instituto Social de la Marina financie parte de las operaciones de apoyo a la Armada en el índico o del apoyo a la guerra de Mali con el buque medicamentalizado “Esperanza del Mar”, o que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente pague nada menos que 23,99 millones de euros por la cuota militar de AEMET, por poner algunos ejemplos.

Una política alternativa debe buscar un cambio radical de estos presupuestos, transfiriendo a necesidades sociales básicas estas partidas de gasto militar oculto.

3.- El gasto militar español, sumado el Ministerio de Defensa y el resto de partidas escondidas en los restantes organismos, supone la nada desdeñable cifra inicial de 16.490´83 millones de euros, un 11´41% más que en el ejercicio 2016 y un elocuente indicio del camino emprendido por la militarización de los PGE en esta segunda época de Rajoy.

4.- Pero esto no es todo. El presupuesto inicialmente previsto sufre tres grandes alteraciones como consecuencia de las particularidades de nuestros deficitarios presupuestos, que de forma escandalosa “necesitan” financiarse emitiendo deuda, lo que afecta también a la generación de una enorme deuda militar “ordinaria” (esto es, la repercusión del porcentaje de deuda emitida por el Estado aplicado al gasto militar), así como la correspondiente a los intereses de la deuda (lo que el estado aplica anualmente a pagar deuda anterior). Y una tercera curiosidad, esta propia del Ministerio de Defensa: desde lo que se prevé como gasto presupuestario a lo que se gasta anualmente hay una enorme distancia, en términos de “sobregasto”, cuya media desde 2002 a la fecha actual es del 19´25% (sería mucho mayor si únicamente contempláramos el sobregasto de la primera legislatura de Rajoy). Vayamos por partes.

La suma de toda esta deuda implica 17.271´57 millones de  euros, nada menos que un 7´08% más que el ejercicio 2.016 y eleva la cifra final a 33.762,4 millones de euros de Gasto militar

5.- Como deuda ordinaria hemos estimado la cantidad de 11.741,43 millones de euros, que equivale al porcentaje sobre la deuda que emitirá el estado aplicado al gasto militar referido al Presupuesto Consolidado antes de deuda.

6.- Como consecuencia de la previsión de sobregasto que el Presupuesto de Defensa viene aplicando de forma sistemática sobre lo presupuestado (sobregasto calculado con la media del 19,35%  que ofrece IGAE para el período 2002 a 2014, último que ha verificado en sus informes de liquidación de gasto de los PGE), así como de las partidas “plurianuales” comprometidas desde los años 2013 a 2017 para el ejercicio de 2017, resulta que existiría una deuda extraordinaria de otros 4.339´56 millones de euros.

7.- A todo ello se sumarían los 1.190´58 millones de euros de intereses de la deuda.

Comparado por capítulos el presupuesto de 2017 en relación al de 2016 encontramos el siguiente cuadro (en millones de €)

Ningún presupuesto ministerial diferente puede competir con el Gasto militar ni en su magnitud, ni en el escándalo de su sobregasto, ni en lo antisocial de éste.

Como se ve, un aumento del gasto militar en sus principales magnitudes que nos sitúa ya muy por encima del 2% del P.I.B. en gasto militar real, algo que malamente se puede aceptar en unos presupuestos generales restrictivos y que mantienen para las principales partidas sociales los mismos criterios de austeridad y recortes de presupuestos anteriores y que nos desvelan que no es cierto que no haya dinero. Lo hay para lo que se quiere y el gasto militar es uno de los más claros ejemplos.

Fuente: Blog

Dejar un comentario

*