ATME publica su propuesta expuesta en la Subcomision de Defensa

“Buenas tardes

Soy Juan Carlos Tamame, Cabo 1º del ET, y me acompaña Francisco Javier Usón, Cabo Mayor del ET y secretario de ATME. Nosotros podemos ser el fiel reflejo de las múltiples leyes que se han ido modificando una tras otra, de parche en parche, desde los reenganches hasta los compromisos de 16 años pasando por los compromisos de 12, las cuales no han servido para que la tropa y marinería tengan cabida en las FAS.

Quiero darles las gracias por invitarnos a comparecer en esta Subcomisión de Defensa, que para nosotros es muy importante. Existe una urgente necesidad de modificar la Ley de Tropa y Marinería y la Ley de la Carrera Militar ya que ha demostrado su inutilidad para solventar los problemas que se han producido en el mismo momento que, los primeros militares de tropa y marinería, han debido abandonar las Fuerzas Armadas por la finalización del compromiso de larga duración, abandonados a su suerte.

Somos la 1ª Asociación de tropa y marinería que intervenimos en esta subcomisión, por ello les ruego me perdonen cuando les comente como se sienten los militares de nuestra escala: somos los eternos marginados de las Fuerzas Armadas. Somos militares que tenemos las mismas obligaciones que el resto, pero con las peores condiciones a nivel profesional (temporalidad, funciones por empleo…), social (residencias, clubs militares…), retributivos (Complemento de Dedicación Especial, dietas…) y de calidad de vida (alojamientos…). Muchos de estos problemas se podrían haber ido corrigiendo a través del Consejo de personal de las Fuerzas Armadas (COPERFAS), ya que han sido innumerable las propuestas que se han remitido para la mejora de la vida familiar y profesional

Nos encontramos actualmente ante unas Fuerzas Armadas con unas plantillas que se van reduciendo paulatinamente, así como un modelo “parche” que nunca ha sido eficiente para solventar el problema y solo ha servido para alejarlo temporalmente.

Unas Fuerzas Armadas que se han mostrado incapaces de crear mecanismos eficientes de promoción interna, tanto ascendente (ascenso) como horizontal (especialización), para poder asimilar a la mayor parte de la escala de tropa y marinería de carácter temporal.

Asimismo, debemos dejar muy claro que las medidas de reincorporación a la vida civil se vienen incumpliendo no solo desde el año 2006, sino que su incumplimiento viene arrastrándose desde 1992, con el Real Decreto 984/1992 por el que se aprobaba el Reglamento de Tropa y Marinería profesional de las Fuerzas Armadas. Este reiterado incumplimiento se ha producido bien porque las medidas han chocado con la legislación vigente, bien porque han tenido en contra a partidos políticos y sindicatos o bien porque se han demostrado inútiles al no existir en la sociedad una conciencia sobre que el trabajo realizado dentro de las Fuerzas Armadas no sirve una vez abandonadas éstas.

Veamos unos ejemplos:

Promoción interna

  • Hasta el año 2008 se reservaba el 100 % de las plazas a personal de tropa y marinería. En la actualidad el 80%.
  • Escala Oficiales: Solo se han reservado en las convocatorias de los últimos años
  • Permanencia en la misma escala de tropa y marinería. Existe desde 1999 (Ley 17/1999). Se han ido reduciendo drásticamente las plazas hasta las 85 plazas anuales en 2012, en 2017 habrá 150 plazas.

Procesos selectivos

  • Guardia Civil: Posibilidad de reserva de plazas desde 1992 (Real Decreto 984/1992), pero solo en 1999 se estipuló el porcentaje de “al menos un 50%” (Ley 17/1999) que pasó “al menos 40 % sin superar el 50%” en 2006 (Ley 8/2006).
  • Policía Nacional. Posibilidad de reserva de plazas desde 1992 pero solo a partir de 2006 existe un porcentaje estipulado de reserva de plazas, “al menos 20%” (Ley 8/2006). Se publican las plazas, pero no se cubren por exclusiones en las entrevistas personales. En la convocatoria de 2014 se cubrieron el 24% en las plazas reservadas, en 2015 desconocemos el porcentaje de las plazas cubiertas, al habernos respondido el Ministerio de Defensa a través del COPERFAS, que no tenían constancia de ese dato, es decir, no les preocupaba.
  • Policías autonómicas y locales. En 2015 se reservaron 7 plazas en 2 ayuntamientos, en 2016 ninguna a pesar de existir acuerdo con 17 municipios y 3 comunidades autonómicas.
  • Personal laboral. Se ha producido una reducción del personal laboral dependiente del ministerio de defensa que incide en las plazas. En 2014 de 15 plazas reservadas se cubrieron 7, en 2015 se reservaron 72 desconociéndose las plazas ocupadas.

Tiempo de servicio como mérito en los sistemas de selección para el acceso a los cuerpos, escalas, plazas de funcionario y puestos de carácter laboral de las Administraciones públicas

Ya existía la posibilidad desde el año 1992 (Real Decreto 984/1992). Nunca ha sido valorado en este tipo de convocatorias.

Formación ocupacional

Posibilidad desde el año 1999 (Ley 17/1999). Solamente una comunidad autónoma, Aragón, ha firmado un convenio de este tipo.

Titulaciones sistema educativo general

Desde hace años no existe ninguna forma de adquirir una titulación del Sistema Educativo General de grado medio, ni se matricula a ningún alumno de tropa y marinería en institutos civiles en los periodos de formación básica o cambio de especialidad. Lo más parecido es la titulación de técnico Militar en Seguridad y Defensa en el Ejército de Tierra, con pocas plazas anuales.

Con todos estos datos se viene a demostrar la falta de preocupación de los sucesivos gobiernos en llevar a cabo una política de personal efectiva y con salidas profesionales. Claro está que no se puede eximir de la culpa de los Mandos de Personal de los Ejércitos, que eran los que deberían haber velado por los interés de la Tropa y Marinería.

LOS PROBLEMAS ESGRIMIDOS PARA NO CREAR UN MODELO DE CARRERA SEMEJANTE AL RESTO DE ESCALAS Y LA SOLUCION PROPUESTA POR EL MINISTERIO DE DEFENSA

El problema esgrimido en contra de la implantación de una verdadera carrera militar permanente para la escala, como la pérdida de operatividad de las unidades por el envejecimiento de sus efectivos y coste económico que supondría, es completamente erróneo.

El envejecimiento, bien pudiéramos llamarlo veteranía o experiencia. En las FAS siempre existió un dicho “la veteranía es un grado”, lo dual de un tiempo a esta parte esto se ha transformado en un problema. La veteranía no es mala cuando se produce escalonadamente, con un flujo continuo de incorporaciones y salidas, por pase a la reserva o reincorporación laboral voluntaria. Es malo cuando se intenta parchear temporalmente un modelo que se ha comprobado que no funciona, en vez de crear otro duradero.

La edad media de cuadros de mando: 43,75, la de tropa y marienria: 32,11 (Datos 2014)

Todas las escalas tienen que tener en sus primeros empleos personal apto para unidades de combate donde, conforme se avanza en años de edad y de servicio, se vaya accediendo a destinos y puestos de trabajo menos operativos y más técnicos. Se deben evitar situaciones ilógicas, como ocurre actualmente en el Ejercito del Aire, donde se están ofertando puestos de especialidades técnicas, administrativas o de mantenimiento, a personal de nueva incorporación mientras no se convocan cambios de especialidad para personal veterano, que pudiera ocupar este tipo de puestos.

Por otro lado, es mucho más barato el modelo propuesto por ATME, una vacante igual a un militar, que el existente, donde una vacante es igual al militar que la ocupa más aquel que ha finalizado compromiso, más la formación de este nuevo soldado y los subsidios de desempleo.

La solución que desde el Ministerio de Defensa y los principales partidos mayoritarios se propone, más y mejores condiciones en la reincorporación del soldado a la vida civil, nos encaminaría a un nuevo fracaso que volverían a pagar aquellos militares temporales que deberán abandonar las Fuerzas Armadas por la finalización de su compromiso.

En este tema, déjenme hacer las siguientes preguntas:

  • La solución al problema de la reincorporación laboral, por no haberse implementado la mayoría de las medidas aprobadas en la Ley de Tropa y Marinería, va a ser ¿más medidas de reincorporación del mismo tipo? ¿Qué ha cambiado para que ahora vayan a funcionar?
  • Una sociedad que valora el trabajo del militar, como demuestran las encuestas del CIS, pero exclusivamente dentro de su ambiente castrense, y para la cual el trabajo realizado es más un demérito que un mérito para el trabajo civil ¿Es un contexto social adecuado para que pueda darse la reincorporación laboral a la vida civil?

¿QUE APORTA EL MODELO QUE PRESENTA ATME Y QUE DEBEMOS CONSEGUIR CON LA MODIFICACIÓN DE LA LEY DE TROPA Y MARINERIA?

Lo primero que se debe exponer es que el modelo presentado por la Asociación de Tropa y Marinería Española “ATME” no es el modelo que desearía y ha defendido desde su creación, integración de todas las escalas en una misma Ley de Carrera Militar con unas condiciones profesionales y sociales idénticas, basado en un modelo de carrera permanente.

La modificación de esta ley debe conseguir que exista una carrera militar de futuro para toda la tropa y marinería de las Fuerzas Armadas y evitar que sea solo un nuevo parche que solucione puntualmente parte del problema.

Debe crearse un modelo de carrera atractivo, que no suponga que cuando la situación económica mejore las Fuerzas Armadas se queden sin candidatos a incorporarse, debiendo volver a modificar nuevamente las leyes. Como ejemplo el caso actual de Salamanca, donde los aspirantes a la última convocatoria han descendido un 50%

Las opciones de permanencia deben ser reales al principio de la carrera militar, evitando mantener personal temporal sin expectativas de permanencia, promoción interna o reincorporación laboral a la vida civil. No puede tardarse 14 años en poder adquirir la condición de tropa y marinería permanente.

Debe suponer equiparar a la escala de tropa y marinería en cuestiones profesionales y sociales al resto de escalas, dejando de ser militares de segunda sujetos a una temporalidad extrema.

Debe suponer el aumento de las plantillas de personal de tropa y marinería, tendiendo hasta el máximo establecido por la ley. Esto supondría por un lado conseguir personal joven que encuadre las unidades de combate y por otro aumentar ostensiblemente las plazas de militar de carrera de tropa y marinería, lo que favorecería la permanencia del personal veterano en puestos técnicos, logísticos, administrativos y de formación, eliminando a día de hoy el problema que suponen los militares con compromiso de larga duración, el cual, si así lo desea, pueda integrarse como militar de carrera.  Esto que se expone supondría una doble ventaja:

  1. Suprimir puestos externalizados, que puede ser ocupado por militares veteranos, con un evidente ahorro económico.
  2. Tener tiempo para conseguir un modelo duradero donde ingresen tantos militares como abandonan las FAS, de manera escalonada.

Se deben eliminar las barreras a la promoción interna, en base a eliminar los límites por edad y el número de convocatorias. En este último punto somos la única administración que tiene limitaciones

El número de personal de carrera de tropa y marinería debe estar estipulado en esta ley, evitando vaivenes ocasionados por reducciones de plantillas o decisiones del Ministerio de Defensa. La cantidad de personal temporal deberá ser la mínima, tendente a que los puestos más exigentes en las unidades operativas sean cubiertos por ellos (En el año 2016, la tropa con compromiso inicial en las Fuerzas Armadas suponía el 15% del total).

Debe crear un modelo en el cual, conforme avanza la carrera militar, los puestos que se puedan ocupar en plantilla evolucionen, bien por una promoción vertical (ascensos) u horizontal (especialización), evitando el envejecimiento en determinados puestos de las unidades de combate. Se debe solucionar el gravísimo problema de permitir que personal técnico (mecánicos, armeros, chapistas, electrónicos, administrativos, etc), logístico, así como instructores/monitores y poseedores de determinados cursos y aptitudes, altamente especializados y costosos, abandonen las Fuerzas Armadas por finalización de compromiso mientras sus especialidades o puestos son considerados críticos.

Debe reflejar que todo el personal de tropa y marinería debe adquirir la titulación civil de grado medio, sin dejar margen a la bondad del Ministerio de Defensa, como actualmente ocurre, donde al no estar establecido por ley, se trabaja de manera extremadamente lenta en contraposición al resto de titulaciones de las demás escalas.

Debe suponer la creación de reserva de puestos efectivas en las convocatorias de ingreso en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y en la Administración del Estado (general, autonómica y local) blindadas por ley, y sin posibilidad de ser modificados de manera arbitraria, así como medidas de reserva anticipada, que ocasione un flujo constante de incorporaciones y salidas.

Debe solventar el problema de aquel personal veterano, el cual ve finalizar su compromiso de larga duración con mínimas oportunidades de conseguir acceder a la permanencia, con nulas expectativas de promocionar por cuestión de edad, sin poder conseguir una titulación civil de grado medio dentro de las FAS y con mínimas expectativas de reincorporación a la vida civil con garantías.

Debe solventar los problemas de los actuales reservistas de Especial Disponibilidad (RED), la inmensa mayoría de ellos abandonados a su suerte desde el momento que colgaron el uniforme militar, con extremados problemas laborales y abocados cuando llegue la jubilación a no poder tener una pensión digna, al no cotizar su asignación de disponibilidad para Clases Pasivas o Seguridad Social.

 

Para concluir, la Escala de Tropa y Marinería, debe dejar de ser la eterna marginada de las Fuerzas Armadas. Se debe conseguir la plena integración de la Escala en la Ley de la Carrera Militar. Los planes de formación tienen que ser efectivos, toda la escala debe poseer una titulación académica, los cursos realizados y las certificaciones deben estar homologadas por el Ministerio de Educación o por aquellas administraciones competentes. Se debe dejar de poner cortapisas para los ascensos. Las salidas profesionales deben ser efectivas hacia las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (nacionales, autonómicas o locales), hacia la Administración General del Estado y sus organismos Autónomos y hacia las empresas civiles. El servir en las Fuerzas Armadas debe ser un plus y no, como hasta ahora, un problema.

De todas las medidas que se adopten se deben hacer un seguimiento para que no caigan en saco roto o en el olvido, y en ese seguimiento deben estar presentes las Asociaciones Profesionales de Militares. No puede ser que nuestra Asociación haya conseguido poner de acuerdo a tres partidos políticos en la Ciudad Autónoma de Melilla para solicitar una reserva de plazas en su policía local, mientras el Ministerio de Defensa no lo haya conseguido. No puede ser que el ayuntamiento de Madrid, en la publicación de la convocatoria de acceso a su policía local de 2017, no reserve plazas para el personal militar, cuando antes lo hacía.

Para conseguir todo esto, debe haber voluntad política de que las cosas cambien y hacia mejor. Por ello, les pido que pongan todo el empeño para llegar a los acuerdos necesarios, para no dejar a miles de compañeros con un futuro poco halagüeño, a los que solo les espera ser parados de larga duración, después de haber dado los mejores años de sus vidas sirviendo a la Nación.

La tropa y marinería española necesita tener, por fin, una carrera militar digna.

Nos ponemos a su disposición ahora y en el futuro para todo aquello que puedan necesitar.

Sr. Presidente, Señorías, muchas gracias por todo.”

Fuente: ATME

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